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  • ARGENTINA Y COLOMBIA REAFIRMAN VOCACIÓN DE UNION Y AMISTAD

    Señor Presidente:

    Con un enorme placer y desde el fondo de mi ser latinoamericano, quiero dar a usted y a su distinguida comitiva el más caluroso saludo de bienvenida a esta tierra colombiana, que recibe su visita con la alegría con que se recibe la llegada de un hermano y un amigo.

    No es la primera vez que usted, Presidente Ménem, pisa nuestro suelo en calidad de mandatario de los argentinos, aunque sí es la primera vez que tengo el honor y el gusto de recibirlo, con la esperanza de que este nuevo encuentro sea fructífero y de que afirme aún más los fuertes lazos de unión que desde siempre han existido entre nuestras naciones.

    Argentina y Colombia han caminado juntas desde los tiempos de la independencia, cuando Bolívar y San Martín decidieron en Guayaquil el camino que tomarían nuestros pueblos. Desde entonces, el nuestro ha sido el trasegar de dos naciones, en medio de las naturales dificultades de los tiempos, hacia la consolidación de una democracia que hoy podemos exhibir orgullosos ante nuestros similares del mundo.

    Nos hemos enfrentado unidos a los peligros de la violencia y la pobreza. Hemos avanzado en medio de las recesiones y el frágil contexto mundial que afecta de forma ineludible el devenir de nuestras economías. Hemos desarrollado un proceso creciente con miras a la protección y garantía de los derechos humanos en nuestras naciones. Y en la respuesta a todos estos desafíos nos sentimos siempre próximos y solidarios.

    Usted, Presidente Ménem, que completa ya diez años frente al gobierno de su nación, es testigo de excepción del provechoso transcurrir de nuestras relaciones durante la última década, y ha querido venir hoy, con su mensaje de amistad, a ratificar esa voluntad –que es recíproca- de profundizar los acuerdos y consensos que nos vinculan.

    Nuestros dos países comparten un mismo escenario politico, que centra su actividad en organismos internacionales como la OEA y las Naciones Unidas, y en mecanismos de coordinación como el Grupo de Río y las Cumbres Iberoamericanas. Nuestro comercio bilateral, que el año pasado superó los 200 millones de dólares, necesita incrementarse y facilitarse, y por ello es fundamental que continuemos el proceso de acercamiento con miras a lograr un acuerdo de libre comercio entre la Comunidad Andina de Naciones y la Argentina.

    Su visita hoy, señor Presidente Ménem, -no por breve, menos intensa-, es la reafirmación de la vocación de unión y amistad de nuestras naciones, enmarcada –más que por lo político o lo diplomático- por el afecto mutuo que enlaza a nuestros pueblos.

    Cuánta alegría sentimos hoy cuando recibimos en la tierra que amó Gardel al representante de la cuna del tango: de nuestro querido “Zorzal Criollo” y de Piazzola.

    Cuánta emoción nos sobrecoge, señor Presidente, cuando vienen a nuestra memoria los nombres admirados de Cortázar, de Borges, de Bioy Casares, de Sábato, y de tantos otros compatriotas suyos que han poblado con sus letras la imaginación del mundo.

    Cómo sentimos nuestras las canciones y las voces de artistas argentinos como Atahualpa Yupanqui, Alberto Cortez, Mercedes Sosa, Facundo Cabral, Charly García, Fito Páez y León Gieco, que han llenado de música nuestros corazones.

    Cómo no recordar los goles y las jugadas de Pedernera, Kempes, Maradona, Ortega, Palermo y Batistuta, que han puesto a vibrar las tribunas de nuestro deporte favorito. Ese mismo que hoy se enriquece en su tierra con la presencia de deportistas colombianos, orgullo de nuestro pueblo, como Córdoba, Bermúdez, Serna, Angel y Yepes, quienes han revivido con su talento el eterno duelo de calidad entre el River Plate y el Boca Juniors.

    Yo mismo, señor Presidente, siento una especial cercanía con la Argentina,  nacida de los más caros lazos familiares, en especial porque allí fue embajador y vivió durante muchos años mi tío, -y su amigo-, Hernando Pastrana Borrero.

    Sí, señor Presidente Ménem: Argentina y Colombia laten con un solo corazón, donde el azul celeste de su bandera ilumina el tricolor de nuestro horizonte.

    Sólo un hombre con el talento y la intuición de Jorge Luis Borges, -cuyo centenario conmemoramos el mes pasado-, pudo definir con tres palabras el inmenso significado de nuestra nacionalidad, cuando en un cuento suyo puso en boca del protagonista esta frase definitiva: Ser colombiano “es un acto de fe”.

    Y eso somos los colombianos, señor Presidente: Un tremendo y poderoso “acto de fe” en la vida, en la democracia, en la civilidad y en la cooperación respetuosa entre los pueblos.

    Treinta y ocho millones de corazones valientes y amistosos que hoy, por mi intermedio, saludan en usted a la querida Argentina con un afecto solidario y perdurable.

    ¡Sea bienvenido a su casa y la de todos los argentinos!

    Muchas gracias


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia

    29 de septiembre de 1999

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