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  • BUENAVENTURA, UNA DE LAS CUATRO ZONAS ECONÓMICAS ESPECIALES DE EXPORTACIÓN DEL PAÍS

    Hace cerca de tres décadas, el 9 de diciembre de 1971, mi padre, el presidente Misael Pastrana, anunció en este bello Parque Cisneros de Buenaventura la decisión de su gobierno de crear en el puerto una zona franca que se convirtiera en un gran foco de desarrollo para la ciudad, la cual pudo inaugurar él mismo un mes antes de terminar su mandato en 1974.

    Ha pasado el tiempo y desde entonces dicha zona fue en efecto un factor de impulso para la economía de la región y del país, pero las nuevas condiciones de la economía nacional y mundial nos exigen cada vez más audaces avances en el reto de abrir oportunidades de progreso al puerto más importante de Colombia sobre el Pacífico.

    Por eso he venido hoy aquí, como mi padre lo hizo, con el mismo sentido de responsabilidad ante el futuro del litoral Pacífico y muy concretamente de Buenaventura, para compartir con ustedes la decisión del gobierno de hacer de esta ciudad una de las cuatro Zonas Económicas Especiales de Exportación del país.

    Esta es una medida de la mayor trascendencia, que transformará definitivamente la vida económica y social de Buenaventura, al posibilitar la construcción y la puesta en marcha en esta ciudad de una de las más grandes infraestructuras destinadas a la exportación en Colombia.

    Y es que las exportaciones, como lo he dicho muchas veces desde que asumí la conducción del país, están llamadas a ser el motor de la reactivación y del crecimiento económico.

    Por ello estamos volcando el país hacia las exportaciones. Necesitamos mejores empleos, empleos mejor pagados, y estos sólo se consiguen en un país que sabe exportar. La meta de mi gobierno es duplicar las exportaciones al terminar el cuatrenio en el año 2002, y esta meta sí es posible, como lo demuestra el entusiasmo exportador que ha surgido en los empresarios colombianos.

    Un país que exporta produce con calidad y, por lo tanto, es competitivo. Colombia, con su enorme potencial humano, está llamada a conquistar los mercados mundiales, pero necesitamos el compromiso de todos para lograrlo.

    Y qué mejor lugar para trabajar en el crecimiento de las exportaciones y, por ende, en el desarrollo local y regional, que Buenaventura, una ciudad que históricamente ha sido señalado como la puerta de Colombia al Pacífico, el océano que será el nuevo eje del comercio mundial en el tercer milenio.

    Desde el siglo XVIII, según decía un informe del año 1719, Buenaventura era el puerto “más trajinado de la ciudad de los Reyes de Lima y Guayaquil para los frutos de la tierra”. El mismo General Francisco de Paula Santander declaró a Buenaventura, en 1827, puerto franco en la costa del Pacífico. Y mi padre, en su comentada visita, dijo que esta ciudad era el puerto del Pacto Andino

    Y en efecto, este puerto, que es el más próximo al Canal de Panamá de los puertos principales del Pacífico suramericano, está destinado a un gran futuro, tanto por su cercanía con nuestros vecinos de la Comunidad Andina –Ecuador, Perú y Bolivia-, como por su vocación de comercio con la pujante Cuenca del Pacífico, hacia donde Colombia mira cada vez con mayor interés.

    Pero Buenaventura no es sólo un puerto. El municipio –que es el de mayor extensión del departamento- cuenta con importantes recursos naturales, donde fuera de los tradicionales se destaca la biodiversidad, la calidad del agua y el área selvática que hacen de la región una zona propicia para el desarrollo de la minería, la pesca, la silvicultura y el ecoturismo, y con condiciones para explotar productos que tienen gran acogida en el mercado mundial.

    No me cabe duda, por ello, de que con la declaratoria de Buenaventura como Zona Económica Especial de Exportación atraeremos a los nuevos inversionistas para que desarrollen proyectos industriales, agroindustriales, pesqueros y mineros con vocación exportadora.

    Otros países como Costa Rica, República Dominicana, Malasia o el sur de la China han potencializado su crecimiento con zonas como ésta que hoy estamos lanzando en Buenaventura. Si abandonamos la miopía del cortoplacismo y aprovechamos la coyuntura que hoy se abre para la ciudad, Buenaventura podrá emular en un futuro no lejano el pujante comercio de estos ejemplos internacionales.

    Se trata fundamentalmente de atraer inversiones a la región y fortalecer el proceso de exportación del país mediante la creación de condiciones especiales que favorezcan la concurrencia del capital privado. Los proyectos productivos que se desarrollen en esta zona constituirán una fuente segura y estable de ingresos que permitirá fortalecer la administración pública, llevar a cabo programas de desarrollo social e impulsar la consolidación integral de la ciudad con el puerto.

    En desarrollo de este propósito mi gobierno promoverá un marco normativo que posibilite un régimen tributario atractivo y estable, la simplificación de los trámites aduaneros y ambientales, la flexibilidad del régimen laboral y la importación con franquicia arancelaria de las materias primas y los bienes de capital necesarios para su proceso de producción.

    Pero para encaminar la región hacia este nuevo rumbo de progreso no basta con la sola designación ni con el impulso de la indispensable regulación legislativa. Lo que más se necesitará en este nuevo proceso será del liderazgo y del empuje de los propios vallunos y particularmente de las gentes de Buenaventura. Son ustedes mismos quienes tienen en sus manos la responsabilidad de aprovechar esta condición de privilegio y de sacar esta región adelante. De allí que resulte tan positivo el Convenio de Cooperación Interinstitucional recientemente suscrito entre la Alcaldía de Buenaventura, la Fundación para el Desarrollo Integral del Valle del Cauca y la Gobernación del Valle del Cauca, para actuar conjuntamente en la identificación de proyectos y estrategias para convertir a Buenaventura en una ciudad–puerto-región competitiva, moderna y eficiente.

    Buenaventura, “mi Buenaventura”, inicia el siglo XXI con vocación de futuro y de crecimiento. ¡La marginalidad y la pobreza se derrotan con trabajo, con oportunidades y con voluntad real de aprovechar el inmenso potencial de la zona en beneficio de todos!

    Las principales barreras para el desarrollo del Pacífico colombiano han sido el perfil limitado de la economía exportadora en el país y la carencia de una adecuada infraestructura vial y de comunicaciones intrarregionales.

    Nuestro plan de estímulo a las exportaciones –del cual hacen parte fundamental las Zonas Económicas Especiales- está atacando el primer problema. Pero entendemos también que sin adecuadas vías de transporte, de nada serviría promover una gran infraestructura exportadora en Buenaventura. Por eso estamos comprometidos con la ampliación de su capacidad portuaria y con su adecuada conexión con el resto del país, tanto por carretera como por vía férrea y aérea.

    En el campo de la expansión portuaria, la Superintendencia General de Puertos ha aprobado ya tres importantes proyectos en la zona portuaria de Buenaventura, que es la que mayor movilización de carga presenta en el país: Por una parte, el proyecto de la Sociedad Portuaria Industrial de Aguadulce, con una inversión inicial de 40 millones de dólares en su primera etapa, el cual posibilitará la atención de buques de gran calado y el traslado del muelle petrolero, aliviando de paso la congestión vehicular de la ciudad y mejorando su seguridad. También están aprobados los proyectos de la Sociedad Portuaria de Cementeras Asociadas con una inversión de 5 millones de dólares y la Sociedad Portuaria Regional de Buenaventura con una inversión total de 78.300 millones de pesos entre los años 99 y 2000.

    En cuanto a los trabajos de dragado, el año pasado se adjudicó la licitación para la ejecución del dragado del Estero de San Antonio, para la cual el Ministerio de Transporte suscribió un contrato con el municipio por valor de 2.700 millones de pesos. En este año, por otro lado, se abrirá una licitación pública para contratar el dragado de mantenimiento del canal de acceso al puerto, cuyo valor estimado es de 2.500 millones de pesos, con el objeto de garantizar una profundidad mínima de 10 metros a todo lo largo del canal.

    En lo que respecta a la red ferroviaria, sigue avanzando el desarrollo del contrato de concesión de la Red Férrea del Pacífico, que inicia en Buenaventura y debe conectar hasta el municipio de La Felisa, pasando por Cali, en una extensión total de 499 kilómetros. El objetivo es rehabilitar para el transporte de carga la red férrea en todo este trayecto fundamental para el desarrollo exportador de la zona pacífica, con una capacidad de movilización de 2.1 millones de toneladas al año. Para este proyecto fundamental hemos destinado ya el equivalente a 10 millones de dólares el año pasado y ejecutaremos cerca de 30 millones de dólares más en este año. ¡El tren volverá a llevar la locomotora del progreso por toda la geografía colombiana!

    A nivel de vías, hemos invertido ya 15.500 millones de pesos el año pasado y destinaremos 8.000 millones este año en la construcción de la vía alterna del tramo Buga-Buenaventura, en la zona urbana de esta última, con el fin de que ni la carretera ni la vía férrea atraviesen la ciudad, generando congestión. Por otra parte, hemos invertido 5.300 millones de pesos el año pasado y asignamos 3.448 millones este año al mantenimiento de la importante carretera Buenaventura-Loboguerrero-Cali y del puente El Piñal.

    Pero nuestro horizonte es mucho más ambicioso. Estamos trabajando incansablemente para hacer una realidad el corredor vial que conecte a Caracas con Santa Fe de Bogotá en sólo 16 horas y que una a esta capital con Buenaventura en un término de sólo 8 horas. En suma: Buenaventura podrá ser también el puerto Pacífico de los venezolanos, cumpliendo así integralmente con su misión histórica de ser el puerto de la Comunidad Andina.

    Para lograr este fin, estamos ya adelantando los procesos de concesión de tramos tales como la vía Arauca-Hato Corozal, la doble calzada entre Bogotá-Girardot-Ibagué y entre Ibagué-Cajamarca-Calarcá, incluyendo la construcción del gran Túnel de la Línea. De aquí continuaremos con la ampliación de la vía Calarcá-Buga, donde se conecta finalmente con la vía Buga-Buenaventura, a la que ya me he referido.

    Este es un macroproyecto que cambiará para siempre el rostro del país y acortará las distancias para el desarrollo.

    Igualmente, en el campo aeroportuario se han realizado inversiones por parte de la Aeronáutica Civil, que destinó el año pasado 28 millones de pesos y destinará este año 120 millones de pesos al mantenimiento del aeropuerto de Buenaventura, garantizando su adecuado funcionamiento.

    La salud de las gentes de Buenaventura es también un compromiso inaplazable de mi gobierno:

    Al finalizar el año pasado teníamos cerca de 50.000 personas afiliadas al régimen subsidiado, a un costo de 6.244 millones de pesos, con lo cual hemos logrado que más del 50% de la población con necesidades básicas insatisfechas goce de este subsidio.

    Pero además, desde que inició mi gobierno hemos destinado 1.930 millones de pesos a la atención de las personas más pobres de Buenaventura que no gozan de subsidios, a través del Hospital Departamental, la Secretaría de Salud y el Hospital de la Base Militar, y 600 millones de pesos a la implementación del Plan Nacional de Salud Rural. Adicionalmente, en el mismo periodo hemos entregado 361 millones de pesos en equipos al Hospital Departamental de Buenaventura, además de una ambulancia marina con un costo superior a los 50 millones.

    Por último, quiero resaltar el Plan Maestro de Acueducto y Alcantarillado que hemos diseñado, de común acuerdo con las autoridades municipales, para ofrecer una solución seria y definitiva en esta materia. Este plan tiene un costo total de 23.000 millones de pesos hasta el año 2002, de los cuales la nación contribuirá con cerca de 17.000 millones, lo que implica una proporción mucho mayor que la que se acostumbra con otros municipios, prueba de nuestro compromiso total con esta ciudad. Dentro de este paquete, la nación ha comprometido ya 5.795 millones de pesos en las vigencias presupuestales de los años 99 y 2000. Además, la Comisión Nacional de Regalías aprobó hace menos de un mes la asignación de 2.659 millones de pesos para la realización de 9 proyectos de construcción de alcantarillado en Buenaventura.

    ¡Así seguimos cumpliendo con Buenaventura y con el saneamiento básico de sus habitantes!

    Queridos amigos de Buenaventura:

    Buenaventura, el “bello puerto del mar” de la canción, tiene que tener por fin Buena Ventura, como el santo y sabio franciscano de donde Juan Ladrilleros tomara su nombre.

    Mi padre dijo en este mismo lugar: “Tengo la inmensa satisfacción de que nunca en esta plaza y debajo de estos árboles he dicho una mentira, ni he hecho una promesa falsa al pueblo de Buenaventura”.

    Yo también quiero honrar su memoria y su ejemplo para corresponder a la confianza y el cariño de las gentes de Buenaventura.

    Mi gobierno le apuesta y le seguirá apostando con decisión al futuro de esta región ¡porque su futuro es el futuro mismo de la patria!

    Muchas gracias.


    Lugar y fecha

    Buenaventura, Valle del Cauca
    19 de enero del 2000

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