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  • CALIDAD, FUNDAMENTO ESENCIAL DEL EXITO DE LAS EMPRESAS

    CEREMONIA DE ENTREGA DEL PREMIO COLOMBIANO A LA CALIDAD 1999

    Todas las mañanas, miles de hombres y mujeres de Colombia salen de sus casas al lugar de trabajo, dispuestos a aportar los esfuerzos más cotidianos y la capacidad creadora de su espíritu, con el ánimo de hacer de su país una gran empresa.

    Ellos son el  motivo que hoy nos convoca, la demostración de que Colombia, con la participación de todos, es una nación con una seria vocación de desarrollo y de competitividad.

    Las empresas modernas y especialmente las denominadas excelentes, de los países desarrollados, han demostrado que la causa principal del éxito consiste en haber considerado la calidad como una de los fundamentos esenciales en su dinámica. Y nuestro desafío tiene que ser alcanzar, en lo que hagamos, los más altos niveles de eficiencia y de calidad.

    Desde 1975 hasta el día de hoy, el Premio Nacional a la Calidad ha sido un gran estímulo para las empresas que de manera consciente avanzan como verdaderos paradigmas hacia la construcción, la producción y  la sostenibilidad del futuro.

    La calidad y la excelencia en el servicio son el producto del compromiso y la participación del talento humano en una organización bien cimentada.

    Por ello, si actualmente hay un premio de calidad para las empresas colombianas es porque éstas han alcanzado cierto nivel de desarrollo que les permite producir bienes y servicios en óptimas condiciones de consumo, y porque somos conscientes de que tenemos que incrementarlo cada día más.

    La diferencia entre el éxito y el fracaso no radica en las circunstancias sino en la actitud. Mientras algunos, en tiempos de crisis, se dedican a lamentarse y a sembrar pesimismo y desconcierto, hay otros para quienes la crisis ha representado, en cambio, la mejor oportunidad para depurar y optimizar sus procedimientos, definir sus nichos de mercado y afrontar con decisión su compromiso empresarial con los colombianos.

    La orientación al cliente en el desarrollo de productos y el mejoramiento continuo de todos sus procesos, el respeto humano a la diferencia, la búsqueda de soluciones creativas a los conflictos y la orientación al trabajo efectivo, constituyen el valor agregado de sus empresas.

    Ustedes, señores presidentes de las organizaciones galardonadas, hacen parte de la nueva política industrial propuesta por mi gobierno, la cual tiene como objetivos principales la reestructuración competitiva de las cadenas productivas; el incremento sostenido y el estímulo a las exportaciones; la reconversión ambiental, y la generación de empleos permanentes. Ustedes son la prueba palpable de que siempre se puede producir o servir con calidad, si existe la decisión y el empeño de hacerlo.

    Las acciones emprendidas por mi gobierno durante estos primeros años han generado un ambiente favorable para la inversión a través de la estabilización de las condiciones macroeconómicas, la racionalización del tamaño del Estado, el control de las tasas de interés, la liberación de las tasas de cambio, el control de la inflación, el respaldo de la comunidad internacional y la recuperación de la credibilidad en nuestros sistemas de producción.

    ¡Ahora es el tiempo de cosechar los esfuerzos que hemos realizado todos en estos dos años! Con un sector industrial creciendo a una tasa del 10% en el primer semestre del año y una economía creciendo al 3%, los empresarios de Colombia tienen motivos para la esperanza y razones para invertir, para mejorar su tecnología y su productividad, y, por supuesto, para pensar en la calidad, ese factor que tantas veces hace la diferencia.

    El galardón de responsabilidad social que hoy es otorgado al sector empresarial es una forma contundente de decirle a los colombianos que estamos buscando y premiando la calidad porque ella es una ventaja estratégica para producir mejores productos y servicios, liberar el potencial creativo de todos los trabajadores y afrontar el reto de la competitividad.

    En los empresarios y trabajadores de las empresas de excelencia que hoy premiamos están presentes los valores y las actitudes que debemos reforzar.
    En la actualidad, el Premio Nacional de la Calidad, bajo nuestra orientación y  desde una dimensión más democrática,  se ha convertido  en una herramienta de mejoramiento para todo el sector empresarial, gracias a la difusión del conocimiento  acumulado a través de un manual de buenas prácticas y de un sistema de autoevaluación que permite el intercambio y aprendizaje de las experiencias exitosas de las más destacadas empresas colombianas.

    Yo quiero resaltar que el Premio Colombiano de Calidad que hoy entregamos contó con el número de participantes más alto de toda su historia, con un incremento de un 40 por ciento de las empresas postulantes. Además, como siempre, los participantes vienen de los sectores más diversos, en una muestra representativa de toda la empresa colombiana. Estos son signos alentadores que nos demuestran el papel protagónico asumido por los colombianos en la reactivación de la economía del país.

    El direccionamiento estratégico, el liderazgo, la documentación, la satisfacción del cliente, el desarrollo del personal, el aseguramiento de la calidad y la estimulación al desarrollo sostenible fueron los criterios de evaluación para reconocer la gestión integral realizada por los tres galardonados, a quienes hoy felicito y pongo como modelo de virtud empresarial a toda Colombia. Ellos son: Incolbestos, el Instituto Colombiano del Petróleo y el Hospital Pablo Tobón Uribe de Medellín.

    Estas tres instituciones simbolizan, cada una en su campo, el mejor esfuerzo que podemos hacer los colombianos por prestar servicios eficientes y cumplidos, que merezcan el reconocimiento de quienes los reciben. Y es bueno destacar que en los tres galardonados fue la orientación a la ciencia y a la tecnología la que abanderó los procesos de calidad que estamos premiando.

    El acto de hoy es un símbolo de reconocimiento de mi gobierno a lo que representan sus empresas, a las que podemos señalar como ejemplo de las actitudes positivas que queremos fomentar en el país. Y también es un homenaje a sus gestores, a los seres humanos que las formaron y que les imprimen día a día un compromiso con la calidad. De manera particular, quiero hacer un homenaje póstumo a un hombre que dedicó su vida a cultivar las bases de una cultura empresarial que hoy recoge los frutos de las semillas que él sembró. Me refiero a Fernando Low, Promotor de la Corporación Calidad.

    De especial manera, también quiero destacar en el proceso de selección para el otorgamiento del Premio Colombiano a la Calidad, la labor realizada por el Ministerio de Desarrollo Económico, administrador del Premio, y por la Corporación Calidad, en su carácter de coordinador y orientador técnico,  Igualmente, es de resaltar la generosa y desinteresada labor de Jurados y Evaluadores, quienes dedicaron su esfuerzo, conocimiento y experiencia a la culminación exitosa de este proceso.

    Señores presidentes de las organizaciones galardonadas:

    El compromiso y la responsabilidad que les cabe a partir de esta ceremonia son aún mayores por cuanto el mundo empresarial fijará su mirada en los modelos de gestión integral que han desarrollado con éxito y, consecuentemente, el sostenimiento de los niveles de excelencia alcanzados contribuirá al desarrollo de otras organizaciones y del país entero.

    Las respuestas que ustedes le han dado a las propuestas del gobierno son dignas de ser estudiadas y emuladas por el sector empresarial colombiano. Ante su ejemplo de acción positiva y emprendedora, recuerdo unas palabras que leí hace ya un tiempo en la columna semanal de ese gran optimista que es el padre Gonzalo Gallo y que hoy traigo a cuento, porque reflejan la actitud que deben tener los verdaderos constructores de nación, como los que hoy premiamos:

    “Colombia necesita hoy más que nunca sembradores de fe y de confianza. Colombia necesita que todos pongamos más poder en la fe en lugar de poner tanta fe en el poder”.

    Gracias a ustedes, empresarios con calidad, cientos de hombres y mujeres tienen la oportunidad de hacer parte de esta gran empresa que es Colombia. Ustedes son la semilla que queremos expandir por nuestra economía, con actitudes de líderes, con compromiso indeclinable y con el poder de la fe. Ustedes, como decía Kennedy, no preguntan qué puede hacer el país por ustedes, sino qué pueden hacer ustedes por su país, y obran en consecuencia.

    ¡Así son los colombianos que queremos y que necesitamos!

    ¡Que la calidad sea desde hoy y para siempre la insignia y el orgullo de sus empresas! Y que sea también el sello de esa mayor empresa que nos cobija a todos y que nos acerca al desarrollo con justicia social: ¡la Empresa Colombia!

    Muchas gracias


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia

    14 de agosto del 2000

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