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  • La palabra futuro tiene que ser una palabra fundamental en la vida diaria de los colombianos. La velocidad con que ocurren los acontecimientos dentro del actual orden mundial nos exige recuperar ese sentido de anticipación y asumir cuanto antes las acciones que debemos emprender para evitar rezagarnos de los profundos cambios culturales y tecnológicos que están transformando a la humanidad en los albores del siglo XXI.

    Aquel mañana al que debemos apostarle será positivo sólo en la medida en que logremos integrarnos con destreza al nuevo sistema mundial del conocimiento

    Por eso, para construir una sociedad realmente incorporada a la era de la información, tenemos que enfocarnos en el objetivo de que cada colombiano tenga acceso a las tecnologías de la información y adquiera la habilidad para manejar y utilizar el conocimiento que circula a través de ellas.

    Como respuesta a este propósito fundamental y a la dinámica de una economía que funda sus cimientos en la circulación universal del conocimiento, el Gobierno Nacional ha preparado la Agenda de Conectividad: “El Salto a Internet”, que presentamos hoy, en el marco ideal de esta feria internacional de las telecomunicaciones, Expo Comm Andino 2000..

    Con esta agenda le estamos proponiendo a todos los sectores de la sociedad una política de estado de largo plazo que compromete a la nación entera en la ejecución de unas acciones específicas para que la mayoría de la población colombiana se vincule de manera práctica y dinámica a estas nuevas fuerzas creativas de la economía del conocimiento.

    Hoy las tecnologías de la información representan a la vez una oportunidad única y un gran desafío para que los países en vías de desarrollo demos un salto cualitativo en nuestra evolución económica, política, social y cultural.

    Estamos frente a un nuevo modelo donde la prosperidad en la economía girará mucho más en torno al uso del conocimiento que a los recursos materiales. Como bien dice Peter Drucker, “el recurso económico básico ya no es el capital ni son los recursos naturales ni el trabajo. Es y será el conocimiento. (…) El Valor se crea hoy por la productividad y la innovación, ambas aplicaciones del conocimiento al trabajo”.

    Tecnologías como la Internet han trascendido el campo de los especialistas para constituirse en herramientas que están al servicio de las personas en ámbitos tan variados como la educación, la cultura, la salud, el comercio, las finanzas y el entretenimiento.

    De 10.6 millones de usuarios que hoy tiene la Internet en Latinoamérica, se calcula que en el curso de los próximos 5 años esta cifra podrá ascender a cerca de 70 millones de usuarios en la región. En Colombia se estima que en la actualidad hay algo más de 500.000 usuarios, y que en los próximos 5 años se podría superar la cifra de los 4 millones de usuarios. Pero tenemos que ser mucho más ambiciosos. Debemos hacer lo necesario para que por lo menos la cuarta parte de la población colombiana esté en capacidad y tenga la oportunidad de utilizar esta herramienta con confianza y entusiasmo.

    Nuestro país cuenta dentro del entorno mundial con unas ventajas estratégicas que nos permiten ser optimistas en la consecución del propósito contenido en la Agenda. Contamos con una privilegiada posición geográfica entre dos océanos, disponemos de una cobertura permanente de la órbita geoestacionaria y hemos logrado una importante penetración telefónica superior al promedio latinoamericano.

    Pero además, -y éste es el factor más relevante en un proceso de esta naturaleza-, disponemos de un gran talento humano y de una admirable creatividad, que, bien explotados y encausados, representan una poderosa materia prima para el desarrollo de Colombia. De igual manera debemos mencionar que el 71% de los colombianos son menores de 35 años, lo que constituye una inmensa población ideal para formar en el uso y desarrollo de productos y servicios de tecnologías de la información.

    Los objetivos fundamentales alrededor de los cuales se ejecutarán las acciones de esta Agenda son básicamente tres:

    En primer lugar, queremos poner la tecnología al servicio de toda la sociedad. Los avances tecnológicos sólo son realmente relevantes si logran un impacto tangible en el bienestar de la gente.

    Dentro de esta concepción, esta semana entregamos en Cauca el primer centro Compartel a la comunidad indígena Yanacona, una comunidad que ha sido pionera en proponer voluntariamente una política de sustitución de cultivos rentables como una alternativa eficaz para combatir el tráfico de sustancias ilícitas.  Así mismo, en la vereda de Villanueva, en las estribaciones del macizo colombiano, entregamos un punto Compartel a una comunidad de agricultores minifundistas, cuyos habitantes debían antes caminar hasta dos horas para tener acceso a una línea telefónica. Y en el municipio de Filandia, Quindío, entregué ayer el primer telecentro de acceso comunitario a Internet, que beneficiará a una población de 15.000 habitantes, de los cuales 3.000 son jóvenes estudiantes de bachillerato.

    Un capítulo importante de la Agenda incluye el diseño de estrategias pedagógicas y académicas en todos los niveles de la educación, para que los colombianos de todas las edades, sin distingo de educación o riqueza, gocen plenamente de las virtudes de la sociedad de la información, demostrando con hechos que es una instancia eficaz para promover la igualdad de oportunidades entre toda la población.

    El segundo objetivo principal es potenciar la utilidad de la infraestructura informática y de telecomunicaciones en su capacidad para beneficiar al sector productivo. Queremos aprovechar las oportunidades que la Internet y el comercio electrónico brindan a la creación de nuevas empresas, a la generación de empleo y al afianzamiento de un clima de negocios sincronizado con las tendencias globales.

    Por último, el tercer objetivo de la Agenda es modernizar el Estado a partir de las tecnologías de la información. Vamos a fortalecer su aplicación como un mecanismo para propiciar cambios positivos en la gestión gubernamental, que hagan más eficiente y transparente sus procesos, y más ágil y confiable el canal de comunicación con el público. Los ciudadanos encontrarán en esta agenda un revolucionario instrumento de participación y control social sobre la administración pública y sus gobernantes.

    La Agenda de Conectividad es una política de Estado de largo plazo que trasciende el límite del periodo de una sola administración. Los programas y las acciones aquí planteados deben ir perfeccionándose y ajustándose a medida que evolucionan las tecnologías de la información en el transcurso de los próximos años. El papel fundamental del Estado es convertirse en promotor y facilitador de condiciones favorables para que las instituciones, el sector privado y la sociedad en general exploten de la mejor manera estas tecnologías.

    Somos conscientes de que el Gobierno tiene la responsabilidad de garantizar en un mediano plazo el acceso al conocimiento a todos los colombianos con unos costos asequibles y razonables. Por ello, vamos a apoyar y a promover los proyectos de inversión privada a través de estímulos arancelarios y tributarios, facilitando al usuario la adquisición de tecnologías a bajos costos.

    El conjunto de acciones y proyectos específicos contenidos en la Agenda compromete a todas las dependencias del Gobierno Nacional a constituirse en promotoras para la creación de las condiciones que faciliten a las instituciones, al sector privado y a la sociedad en general el mejor aprovechamiento de las nuevas tecnologías. La idea es integrar y unificar los esfuerzos dispersos, apropiar experiencias nacionales e internacionales, y crear y fortalecer alianzas entre todos los sectores de la nación.

    Estos propósitos ya han sido recogidos en un documento Conpes que define el plan de acción que asumirán las entidades públicas, bajo mi liderazgo y  con la coordinación del Ministerio de Comunicaciones.

    Permítanme destacar, a manera de ejemplo, algunas de las muchas acciones que incluye la Agenda de Conectividad, “El Salto a Internet”:

    A través del Ministerio de Comunicaciones, y dentro del desarrollo del programa Compartel en sus fases I y II, vamos a crear los Centros de Acceso a Internet en comunidades deprimidas de las principales ciudades y en localidades geográficamente apartadas, allí donde no resulta rentable para un operador ofrecer acceso a Internet. El total de la inversión que hemos destinado a las telecomunicaciones sociales asciende a los 130 millones de dólares con recursos del Fondo de Comunicaciones. Esperamos brindarle acceso a Internet a más de 800 cabeceras municipales en todo el país, con una cobertura de población cercana a los 7.500.000 habitantes. La instalación y la dotación de estos centros correrá por cuenta de empresas públicas y privadas, responsables a la vez de su correcta operación y mantenimiento.

    Desde el Ministerio de Educación promoveremos el desarrollo del Nuevo Sistema Escolar Colombiano a través de la Internet. Este recurso será de vital importancia para diseñar programas especiales de educación virtual que nos permitan mejorar la calidad de la educación y optimizar su cobertura. Con la dotación a las escuelas de computadoras personales con conexión a la red mundial, se van a impulsar ambientes óptimos de trabajo, educación a distancia, aulas virtuales e interconexión entre escuelas y colegios de todas las regiones, estimulando así la creación de nuevos esquemas pedagógicos, que fomenten la disciplina de la investigación.

    El Departamento de Planeación Nacional y el Ministerio de Comunicaciones asumirán el estudio para la creación de las denominados “Zonas de Desarrollo Tecnológico”, en donde se produzcan y comercialicen de manera intensiva bienes y servicios generados por empresas radicadas en Colombia. Promoveremos el establecimiento de incubadoras de empresas, de empresas de desarrollo de software y contenidos, de call centers y contact centers, de fondos de capital de riesgo y de centros de capacitación especializados en tecnologías de la información. Un buen ejemplo de la iniciativa privada que queremos estimular es el caso de la Fundación Pro-Barranquilla, que lidera con visión el proyecto de “Zona Franca de Telecomunicaciones” en esta ciudad.

    La Comisión  de Regulación de Telecomunicaciones vigilará, por su parte, que las condiciones tarifarias no constituyan una barrera para el acceso masivo a la Internet. Dentro de los mecanismos que la Comisión está explorando están el de establecer tarifas preferenciales en el valor de llamadas locales y de larga distancia y la fijación de tarifas planas.

    Y el operador de telecomunicaciones del Estado no se podía quedar atrás frente a este anhelo colectivo de democratizar el acceso al conocimiento. Telecom ha diseñado y autorizado el lanzamiento de un servicio de acceso gratuito a Internet, como parte de la política del Gobierno de reducir los costos de conexión a la red. Acogiéndose a este plan de Telecom, se calcula que cada 15 meses habrá 300.000 nuevos usuarios a través de su red de fibra óptica.

    A su vez, la Presidencia de la República, a través del Programa Presidencial de Lucha contra la Corrupción, con la colaboración del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, y dentro de la estrategia que hemos denominado “Gobierno en Línea”, tiene a su cargo la creación y puesta en funcionamiento de un Portal de Internet que dé acceso integral a información y servicios del Estado colombiano. De esta forma, a través de una sola página web, cualquier ciudadano tendrá acceso a toda la información del Estado y de todas las entidades estatales, podrá comunicarse con ellas, hacer solicitudes y, lo que es muy importante, tendrá una cumplida información sobre procedimientos y contratos que le permitirá ejercer una más oportuna gestión de vigilancia y control. Con toda la información del Estado en la Internet estamos dando también un paso fundamental en nuestro propósito de generar un entorno de transparencia en la actividad pública y en la lucha contra la corrupción.

    Estos son sólo algunos programas dentro de la gran gama que contempla la Agenda de Conectividad, cuyo cumplimiento es un compromiso real y decidido del Gobierno Nacional con el futuro de los colombianos.

    Con la universalización de las tecnologías de la información, -contando con el compromiso de todos los servidores y funcionarios públicos y con la solidaridad y participación del sector privado y académico-, podremos transformar la vida de millones de colombianos, brindándoles la llave para transitar por unos caminos de prosperidad tan excitantes y generosos como su talento y sus sueños lo puedan imaginar.

    Estoy seguro de que en la Cámara Colombiana de Informática y Telecomunicaciones y en sus empresas afiliadas encontraremos los mejores aliados para navegar con rumbo seguro hacia el destino que nos propone la Agenda de Conectividad. El Presidente de su Junta Directiva, Antonio Prieto Avila, y su Presidente Ejecutivo, Sergio Martínez Londoño, han demostrado ser dirigentes que entienden la magnitud de la responsabilidad que nos incumbe para que Colombia compita con altura en el concierto de las naciones.

    A todos los aquí presentes los invito desde ya a apostarle con decisión, con grandeza y con ambición al destino promisorio de una nueva Colombia: ¡Una Colombia conectada con el futuro!

    Muchas gracias.

    Lugar y fecha

    Bogotá Colombia
    14 de marzo del 2000

    “Eran las 8:00 de la noche cuando el sargento les dijo que tenían que prestar servicio; seguro ya tenían conocimiento de lo que estaba pasando. Estábamos en la casa al lado del cuartel, cuando se sintieron las detonaciones; luego llegaron tres compañeros de mi esposo y combatieron hasta las 8:00 de la mañana. Sólo se escuchaban las ráfagas; con los cilindros les tumbaron la entrada del cuartel y ellos quedaron al descubierto; no tenían donde esconderse. Yo estaba con tres muchachos y les dije que se rindieran porque nos iban a matar a todos. El primero de ellos salió y le dispararon… Los mataron  a todos”.

    Este es el doloroso testimonio de una de las viudas de la toma violenta por parte de los insurgentes a la población de Roncesvalles, el 18 de julio del presente año, uno más de los hechos de barbarie que desangran nuestra patria, el cual refleja el coraje y la valentía que muchos de ustedes, amigos Policías, tienen a la hora de defender sus instituciones.

    Si el peligro se ha vuelto nuestro destino común, la Policía Nacional ha sabido responder ante quienes reclaman su protección. ¡Ustedes nos han demostrado que la verdadera resistencia es la que combate por los valores que se consideraban perdidos! Con fortaleza han asumido la construcción de un porvenir que parecía dilapidado, han mantenido la fe en medio de las circunstancias más difíciles y por eso hoy Colombia reafirma su confianza en las Fuerzas Públicas y en el cumplimiento de su misión de defender el derecho a la vida de todos sus compatriotas.

    La mística de la solidaridad y del servicio al país que experimentaron los primeros policías de Colombia, quienes, iluminados por las luces de mercurio, prendían y apagaban los faroles de las empedradas calles del siglo XIX ha permanecido   viva y atenta durante 109 años en el espíritu comunitario del policía colombiano del tercer milenio.

    En los últimos años, los oficiales, suboficiales, personal del nivel ejecutivo y agentes de esta institución se han convertido en los reguladores de la conciencia colectiva.  Su apoyo fundamental en la prevención e investigación de delitos, las acciones emprendidas para el desmantelamiento de grandes organizaciones delincuenciales, su lucha frontal contra los flagelos del narcotráfico y el secuestro, han convertido a su institución en  la coprotagonista de nuestra democracia.

    Así lo demuestran sus últimas operaciones, tales como “Travesía”, “Pacífico II”, “Turín”, “Manglar”, “Témpano” y “Cartagenita”, entre otras varias, en las cuales la Policía ha logrado desde la incautación de un submarino en construcción en plena sabana de Bogotá hasta el descubrimiento de sofisticados túneles que se estaban construyendo hacia el patio de máxima seguridad de la Penitenciaria Nacional de la Picota.

    En lo que va corrido del año se han erradicado 50.383 hectáreas de cultivos ilícitos, de las cuales el 83% corresponden a cultivos de coca. Por otro lado, se han destruido 47 pistas clandestinas, 314 laboratorios de procesamiento y se han capturado mas de 6 mil personas sindicadas de cometer delitos de narcotráfico y conexos. Finalmente, cerca de 26 toneladas de cocaína lista para exportar han sido incautadas, lo que convierte a la Policía Nacional en un actor determinante en la lucha contra los delitos que afectan directamente a la juventud del mundo.

    Y hoy registramos con especial satisfacción los magníficos resultados de la operación “Nueva Generación” que culminó esta misma semana con la captura de cerca de 50 narcotraficantes en Medellín, Bogotá, Barranquilla y Cartagena, que enviaban por lo menos una tonelada de droga al mes hacia México y los Estados Unidos. Esta operación exitosa, realizada en coordinación con la Fiscalía y con la DEA, es una muestra más de que la Policía de Colombia nunca ha bajado la guardia en la lucha contra los nuevos narcotraficantes.

    Con sus acciones, los miembros de la Policía Nacional han opuesto a la violencia de las armas, la inteligencia, y a la agresión psicológica y física, la fuerza de la esperanza. Bien saben que en su labor diaria preservan el tesoro incalculable de la vida misma.

    Sus esfuerzos han permitido rescatar durante el presente año a 160 personas secuestradas, capturar a 439 secuestradores y a 801 extorsionistas, cifra récord de los últimos tiempos. Así mismo se ha evitado el pago de aproximadamente 900 mil millones de pesos por secuestro y 17.400 millones por extorsión.

    Con orgullo, hoy podemos decir que para el policía del siglo XXI  la esencia del ejercicio del poder y la razón de ser de su  servicio están en el ciudadano.

    Los hechos han comprometido a la Institución a realizar acciones inmediatas; con su apoyo estamos combatiendo el miedo, la apatía, la indiferencia y la falta de solidaridad frente a la acción del delincuente.  Prueba de ello es la inauguración en los próximos días de una unidad Gaula para atender la problemática generada por la delincuencia común y la subversión en la zona del Sumapaz y del Tequendama.

    Gracias a la desvelada labor de la Policía Nacional, muchos aspectos de la seguridad ciudadana han mejorado en los últimos tiempos. En efecto, con relación al periodo enero-septiembre del año anterior, durante el presente año se han reducido los robos a residencias en un 31%, el hurto a personas en un 22% y al comercio en un 32%; los asaltos a entidades financieras se han reducido en un 40% y los accidentes de tránsito en un 8%.

    La Policía Nacional de Colombia ha ido más allá de la satisfacción de las necesidades de seguridad y la tranquilidad pública: Ha generado toda una cultura de la solidaridad.

    Con la creación y organización de los Frentes de Seguridad Local y de las Escuelas de Seguridad Ciudadana; la adecuación de los Centros de Atención Inmediata;  el liderazgo en el Programa Nacional de Participación Comunitaria, y el apoyo al programa presidencial Haz-Paz, -que ha promovido Nohra con especial dedicación-, tanto en la prevención y atención de la violencia intrafamiliar como en la especialización de los policías en la atención de casos de esta naturaleza; estamos incrementando la acción social y comunitaria de la Policía.

    En este contexto se destaca el Plan Integral de Seguridad Ciudadana propuesto por el General Gilibert, el cual constituye un regalo cívico de gran valor instrumental para los nuevos alcaldes y gobernadores. Con su aplicación, los ciudadanos podrán saber el significado real de la seguridad.

    Históricamente, nuestros alcaldes no han contado con procesos de planificación adecuados en materia de seguridad ciudadana. Sin embargo, como lo vimos durante la reciente contienda electoral, la mayoría de candidatos incluían dentro de sus programas de gobierno el tema de la Seguridad y Convivencia Ciudadana como uno de los puntos más críticos para cada uno de sus municipios.

    Por ello, queremos brindar, desde el Gobierno Nacional, a las administraciones locales que comienzan a laborar a partir del próximo 1º. de enero, una herramienta que les permita diseñar Planes Locales de Seguridad coherentes y eficientes, en el contexto de la planeación participativa del desarrollo, con el fin de que las comunidades conozcan mejor los problemas de su entorno más inmediato y se les pueda garantizar su intervención en el diseño de soluciones para su seguridad.

    En colaboración con la academia y la Policía Nacional, y con base en la experiencia de los alcaldes salientes, estamos diseñando una guía metodológica que contendrá los pasos a seguir en la elaboración de dichos planes. El aporte de ustedes, como autoridades de promoción de la convivencia y prevención de la inseguridad, será vital para los nuevos alcaldes.

    Ustedes, miembros de la Policía Nacional, son los amigos permanentes de todas las personas residentes en el territorio colombiano. Así lo atestiguan 786.500 personas beneficiadas de las alianzas estratégicas entre las comunidades y la Policía, encaminadas a una resolución pacífica de los conflictos.

    El Director General de la Policía y su equipo de oficiales vienen trabajando fuertemente en este sentido. Por eso el Gobierno seguirá apoyando a la institución para que el programa  de Policía Comunitaria tenga un cubrimiento nacional. Así lo hemos demostrado a los colombianos en el desarrollo de  la Estrategia Nacional para la Convivencia y Seguridad Ciudadana por medio de la cual  ya  se han generado espacios comunes donde se respeta la vida, la integridad y el bien común del gran capital humano que representa nuestra sociedad.

    Para el Gobierno es claro que la Policía Nacional debe ser concebida como un instrumento fundamental en la ejecución de la Política Criminal. Gracias a los aportes del presupuesto nacional se construyó la cárcel de Valledupar, que inauguraré en unas semanas, y se está construyendo la de Acacías. Con una inversión total de 50.000 millones de pesos, cada centro de reclusión contará con una capacidad de 1.600 cupos.

    En este sentido, nuestros retos están dirigidos hacia una mayor integración en la labores de la policía judicial; a un  mayor aceleramiento de  los procesos de judicialización y a la consolidación de un sistema penitenciario y carcelario adecuado.

    Así mismo, como lo anuncié en mi alocución televisada de la semana pasada, con su ayuda cambiaremos el curso de la historia de la investigación criminal.  Gracias al Plan Colombia crearemos el más ambicioso sistema de interconexión de las instituciones con funciones de policía judicial en el país.

    La Dijín, el DAS y la Fiscalía General de la Nación, conjuntamente con el Instituto Nacional de Medicina Legal mejorarán cualitativamente sus laboratorios de criminalística, en materias tales como el registro dactilar e identificación de ADN.

    Con lo último en  tecnología, avanzaremos en la resolución de casos de derechos humanos y tendremos el más completo registro balístico que permitirá obtener las huellas balísticas de las armas implicadas en crímenes. Estoy convencido de que con estas herramientas, seguimos y seguiremos siendo para frustración de los criminales y satisfacción de nuestro pueblo, la primera barrera de contención contra  el delito y la impunidad.

    Delinquir no paga, pues con el desarrollo de todos estos procesos, el delito se investigará mejor, se judicializará con prontitud y se recluirá a los transgresores de la Ley.

    Amigos policías:

    Hoy quiero exaltar la memoria del General Saulo Gil Ramírez Sendoya, con cuyo nombre se ha distinguido la promoción que hoy se gradúa, y de los 282 hombres de la Institución que  durante este año ofrendaron su vida en cumplimiento del juramento que hicieran de servir a la patria y a sus conciudadanos. Igual que Ricaurte, el héroe de San Mateo, dieron más importancia al deber que al valioso precio de sus vidas. Su heroísmo hace parte de nuestra historia y es el mayor aliciente para continuar la lucha por conseguir una convivencia civilizada entre todos  los colombianos.

    Personalmente tuve la oportunidad de conocer al General Ramírez Sendoya, quien fue un ilustre Director General de la Policía y cayó víctima de la intolerancia en el ocaso de su vida,  cuando el 20 de mayo del año pasado le impuse de manera simbólica, su tercera estrella, que lo elevaba al lugar que le correspondía en el escalafón de su amada Institución. A su hijo, a su familia, a sus amigos y a los miembros de la Policía que sirvieron bajo su mando les extiendo mi abrazo solidario.

    Honor, desprendimiento, disciplina, devoción por la patria y voluntad de servicio es su gran legado para las nuevas generaciones de la Fuerza Pública. ¡El recuerdo de héroes como él, nos impulsa a seguir adelante!.

    Las Fuerzas Públicas han padecido en carne propia los rigores de esta contienda absurda. Las semillas del odio y  la barbarie han sido sembradas sobre nuestros campos y nuestras ciudades por la insensatez de la subversión, el narcotráfico y la delincuencia organizada.

    Los recientes ataques terroristas a las poblaciones de Dabeiba y Bagadó; 293 miembros de la Policía en poder de la subversión y un número significativo de policías incapacitados física y mentalmente,  hacen parte de un historial de terror que atenta contra la libertad individual y que impacta de manera sensible a la sociedad entera.

    Nuestro país necesita la paz más que nada. La capacidad, la inteligencia y la creatividad de los colombianos no se puede seguir agotando en el enfrentamiento bélico, sino que debe estar al servicio  de la construcción de la Nación.

    En este compromiso de vida, el Gobierno Nacional, el Ministerio de Defensa, la Policía Nacional, los colombianos de bien y todos aquellos a quienes nos duele la patria, seguimos en  la búsqueda de una salida al conflicto que debilita en todas sus potencialidades al país entero. Devolver a la libertad a todos aquellos que se encuentran injustamente privados de este derecho natural, sería el acto de paz más certero de todos los que se dicen partidarios de una sociedad más justa.

    Estamos en la difícil tarea de construir un nuevo contrato social entre todos los sectores sociales de nuestra nación para que el derecho a la vida deje de ser un privilegio.

    Para el Gobierno y la Nación entera es claro que la Fuerza Pública posee el valor, la voluntad y la dedicación necesaria para responderle a los ciudadanos, y es bueno saber que cada vez más la Policía Nacional y las Fuerzas Militares obran en forma coordinada y conjunta, haciendo así más exitosa su operación.

    La encomiable labor de más de cien mil hombres y mujeres que integran la Policía y que hoy exaltamos, constituye un aporte significativo al proceso de paz. Todos los esfuerzos de 109 años de vida institucional hacen de este día un momento histórico en cada uno de los miembros de la Policía Nacional. Por ello, el Gobierno,  consciente de los actos meritorios realizados por ustedes, quiere decirles “gracias… muchas gracias, policías de Colombia” y la mejor forma de hacer este reconocimiento es mediante las condecoraciones que hoy les son impuestas. Estas preseas se constituyen en estímulos, al parecer minúsculos ante la magnitud de su trabajo, pero ante todo son el testimonio de su valentía, abnegación y espíritu de servicio.

    Igual mensaje de gratitud y de esperanza quiero dejar a los integrantes de la “Promoción General Saulo Gil Ramírez Sendoya” que hoy asciende al rango de oficial de la Policía. Colombia espera todo de ustedes y yo estoy seguro de que sus carreras profesionales serán un ejemplo de servicio y de amor a la patria.

    Apreciados integrantes de la Policía Nacional:

    Hoy reconocemos y aplaudimos su tesón y dedicación por hacer de Colombia un país más humano, y por generar nuevos escenarios de confianza y diálogo en el desarrollo de toda una cultura de la Seguridad Ciudadana. Sigan perseverando en este objetivo, porque, como bien lo señalaba  Plutarco, al referir las palabras de un gran líder romano ante sus tropas: “Como veis soldados, la perseverancia surte mayor efecto que la violencia”.

    Muchas Gracias


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia

    3 de noviembre del 2000

    CEREMONIA DE ASCENSO DEL CURSO HÉROES DE COREA Y DEL CURSO BRIGADIER GENERAL HONORARIO CAPELLÁN FRANCISCO RENGIFO DEL EJÉRCITO NACIONAL

    El Ejército de Colombia cambia y se renueva cada día. La semana pasada, cuando vine a este mismo campo de paradas a presenciar la ceremonia de ascensos de otra promoción de oficiales del Ejército, mencioné que teníamos, para operar contra la delincuencia, una Fuerza de Despliegue Rápido y una Brigada contra el Narcotráfico.

    Pues bien: hoy, sólo seis días después, podemos contar que, dentro de esta última Brigada, se inauguró el viernes pasado en Larandia (Caquetá) un nuevo frente de acción militar, un nuevo batallón para luchar contra el flagelo mundial de las drogas, que destruye la vida y la salud de los jóvenes de todo el planeta, que compra y corrompe conciencias, y que financia a los violentos que se empeñan en destruir el país y su futuro.

    Por otra parte, el lunes en la noche tuve el privilegio de presenciar en la base de Tolemaida los impactantes actos de demostración militar de la Fuerza de Despliegue Rápido, cuyos éxitos inciden cada vez más en la mejoría de los resultados operacionales del Ejército contra la insurgencia y los grupos ilegales de autodefensa.

    Lo que constatamos día a día es que éste es un Ejército dinámico y en acción, que ha pasado a la ofensiva por Colombia, y que enorgullece a sus compatriotas, que lo respaldamos con entusiasmo.

    Señores nuevos oficiales del Ejército Nacional:

    La profunda transformación que está teniendo nuestro Ejército la han vivido ustedes personalmente y la seguirán atestiguando en el curso de su carrera militar. Si hacen  memoria, cuando muchos de ustedes ingresaron al curso de cadetes el Ejército de Colombia era un ejército en buena parte insuficiente y sin herramientas adecuadas para defender a los colombianos de los ataques de los delincuentes.

    En efecto, en 1998 nuestras Fuerzas Militares contaban escasamente con 53.000 soldados regulares y 21.000 soldados profesionales, una cifra prácticamente irrisoria para enfrentar la arremetida demencial de los violentos en un país de la extensión y las características geográficas de Colombia..

    Hoy, dos años después, las cosas han cambiado: tenemos más de 62.000 soldados regulares y hemos duplicado nuestro cuerpo de soldados profesionales, llegando a un número de 43.000. Como ustedes saben, la meta próxima es que el próximo año alcancemos un número de 55.000 soldados profesionales y que antes de tres años nuestras Fuerzas Militares cuenten con un gran total de soldados profesionales y regulares cercano a los 140.000 hombres, debidamente preparados para el combate, pero también preparados para garantizar la paz.

    Sí señores: El Ejército al que ustedes se incorporan hoy como oficiales es un ejército distinto: Dotado de unas normas legales que enmarcan su actividad, su carrera profesional, su régimen de salud e indemnizaciones, y su régimen disciplinario; comprometido como nunca antes en la defensa de los derechos humanos y la aplicación del derecho internacional humanitario; con modernos elementos de operación y una capacidad de aerotransportación que se está duplicando; con un respaldo creciente por parte de toda la población colombiana.

    Son tiempos de cambio, pero cambios favorables para nuestro Ejército, que merece y está recibiendo todo el apoyo del gobierno y de la nación.

    Señores nuevos Subtenientes del Curso Héroes de Corea:

    Cuando decimos que estamos fortaleciendo el Ejército Nacional, esto no son sólo promesas o intenciones, sino verdaderos hechos cumplidos: hechos firmes y concretos, porque a las Fuerzas Armadas de Colombia le cumplimos nuestra palabra con el mismo honor y el compromiso que implica el sagrado juramento militar.

    Hemos hablado ya sobre el incremento del número de soldados profesionales y regulares, pero también necesitamos, correlativamente, incrementar los cuadros de oficiales. Por eso, esta Promoción de Subtenientes “Héroes de Corea” es una promoción extraordinaria, que se suma a la promoción ordinaria cuyo ascenso presenciamos la semana pasada, y que viene a fortalecer la capacidad operativa de nuestras tropas. ¡Más oficiales para el Ejército: Más liderazgo, inteligencia y capacidad al servicio de Colombia!

    A ustedes, señores subtenientes, les corresponde el honor de continuar la saga de valentía y entrega de los héroes colombianos que lucharon las duras batallas de la Península de Corea, hace ya medio siglo. Fueron un poco más de mil hombres y una fragata los que dejaron la tierra colombiana para cumplir una misión internacional dentro de una fuerza multilateral de pacificación, bajo la bandera común de las Naciones Unidas, una historia legendaria cuyo recuerdo hoy nos emociona y nos congrega.

    Como dijo en su tiempo Gilberto Alzate Avendaño: “La fragata Almirante Padilla y el batallón Colombia luchan con coraje en los frentes de Corea, por una noción cristiana de la vida”. A ustedes, nuevos oficiales del Ejército, la patria les ha asignado el honroso deber de continuar esta misión.

    Ustedes  deben llevar el uniforme de Colombia con dignidad y con orgullo. A partir de hoy serán líderes, portadores del estandarte de la patria, guías y conductores de sus soldados, orientadores de la comunidad. A ustedes les corresponde asumir la responsabilidad de llevar al Ejército Nacional, a los hombres y mujeres que hoy lo componen, a un destino de compromiso indeclinable con Colombia.

    Hoy, infortunadamente, estamos absortos en un escenario de conflicto armado que sacrifica las vidas y el futuro de demasiados compatriotas. La carrera de la muerte y la destrucción, en la que insisten equivocadamente la guerrilla y los grupos de autodefensa, y que en los últimos dos años nos ha dejado el dolor de cerca de 3.300 compatriotas, civiles inocentes, asesinados por estos grupos, es el más grande desafío que hoy tienen que enfrentar con decisión y valor.

    Pero ustedes son jóvenes, queridos subtenientes, y yo aspiro a que en el desarrollo de su carrera militar conozcan también los tiempos de paz, que hemos extrañado por cerca de 40 años. Yo aspiro a que cuando muchos de ustedes lleguen, con conciencia de patria y responsabilidad social, a los altos grados del Ejército que hoy ocupan colombianos ejemplares como el General Fernando Tapias y el General Jorge Enrique Mora, no tengan que dolerse, como ellos, por la suerte de nuestros niños, inútilmente masacrados y enviados a la guerra por los intolerantes.

    ¡Para eso trabajamos! ¡Para eso son ya oficiales de la Patria! Para que algún día brille el sol de la paz no sólo sobre sus hombros de Generales, sino también sobre nuestros campos y ciudades. Para que cada vez más el Ejército sea un factor de progreso tecnológico y desarrollo social, y no un protagonista obligado de una guerra sin sentido.

    Hay que trabajar por Colombia, por sus soldados y por sus compatriotas. Éste es el mensaje que les quiero transmitir, con el afecto de un padre de familia, que ve en ustedes la imagen de sus propios hijos. Sean buenos, sean justos, sean valientes; jamás se rebajen a utilizar la violencia por la violencia; crean en sus propias capacidades, en su inteligencia, en su corazón y en el futuro de su patria.

    Al subteniente Ramón Andrés Ramírez Uribe, que ocupó el primer puesto en la promoción y se hizo acreedor a la medalla militar “Francisco José de Caldas”, lo felicito por su disciplina y su empeño por hacer las cosas bien. Quiera Dios que usted, subteniente Ramírez; que los subtenientes Fernando Bedoya y Genaro Castaño, quienes también, por promedio académico, ganaron con usted la medalla “Andrés Rosillo”, y que todos sus compañeros de la histórica promoción “Héroes de Corea”, tengan una vida profesional llena de éxitos y de crecimiento como seres humanos, por el bien de Colombia.

    Señores nuevos tenientes del cuerpo administrativo del Ejército Nacional

    Ustedes han decidido, en un acto de patriotismo sin igual, combinar su vida profesional en los más diversos campos del ejercicio laboral con su vinculación como oficiales activos, con funciones administrativas, del Ejército Nacional.

    Yo estoy seguro de que su compromiso, vigente en cada uno de ustedes como una llama inextinguible, nace del más profundo amor por las Fuerzas Militares, por lo que ellas significan en la defensa de la institucionalidad y la legitimidad del país, y también surge de un arraigado sentimiento de solidaridad con todos sus compatriotas, a quienes se han comprometido a servir y auxiliar siempre que sea necesario.

    Precisamente, la vocación de servicio de esta nueva promoción de tenientes se ve más realzada por cuanto lleva el nombre del recordado Brigadier General Honorario Francisco Rengifo Garcés, más conocido por todos como el padre “Pachito”.

    Pachito, quien hoy descansa, como estamos seguros todos los que lo conocimos, en la paz del Señor, debe estar hoy orgulloso y feliz al contemplar desde el cielo los ascensos de un nuevo grupo de oficiales en su querida Escuela Militar de Cadetes, donde sirvió por más de tres décadas como Director Espiritual.

    Hablar de los últimos 30 años de la Escuela Militar es también hablar de este jesuita solidario y alegre, quien siempre estuvo cercano a los miles de alumnos que pasaron por este campo, acompañándolos en las aulas, en la enfermería, en las campañas y en cualquier lugar donde un alumno necesitara su consejo sabio, oportuno y amoroso.

    En memoria del buen Pachito y de sus enseñanzas, hoy felicito muy cordialmente a los nuevos tenientes de la reserva Jaime Aguilera Quintero, Miguel Angel Mahecha Gutiérrez y Roberto Ramírez García, quienes ocuparon los tres primeros puestos de la promoción que lleva su nombre, e igualmente a todos sus compañeros del curso administrativo que hoy dan un paso trascendental en su carrera militar. Su compromiso desinteresado con Colombia merece el aplauso y el homenaje de todos sus compatriotas.

    Apreciados amigos:

    En pocos momentos entregaré al subteniente Ramón Andrés Ramírez, primer puesto del curso “Héroes de Corea”, el pabellón nacional que simboliza lo más caro y preciado de nuestra querida patria colombiana.

    Al hacerlo, les estoy entregando a todos ustedes, a los nuevos oficiales del Ejército más batallador y más digno del mundo, el emblema del coraje.

    Sigan adelante con la frente en alto, pensando siempre en el mejor futuro de 40 millones de colombianos que creen en su ejército y que confían en su profesionalismo y entrega.

    El padre Pachito nos acompaña y con él la bendición del Dios de Colombia. ¡Qué éste sea el inicio de una carrera de amor y de servicio a los más sagrados valores de la Patria!!

    Muchas gracias


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia

    13 de diciembre del 2000

    EL PARQUE “REPÚBLICA DE COLOMBIA“ ES, A PARTIR DE AHORA, SÍMBOLO VIVO DE LA FRATERNIDAD Y ESPíRITU DE AMISTAD COLOMBO-COSTARRICENSE

    Colocación de la primera piedra del parque “República de Colombia” en Escazú

    Nunca deja de ser emocionante encontrar en cualquier país del mundo una referencia a nuestra nación de origen, que nos la represente por algún símbolo, algún evento o algún triunfo deportivo o artístico. Y cuando a estas situaciones se une el afecto sincero, la alegría es mucho mayor.

    Por eso es muy grato saber que el nombre, para nosotros sagrado, de la República de Colombia, identificará en adelante a un bello parque múltiple que dará recreación y cultura a muchísimas personas de un país amigo y cercano, como lo es Costa Rica.

    Este Parque “República de Colombia” es, a partir de ahora, un símbolo vivo de la fraternidad y el espíritu de amistad colombo-costarricense.

    Es también un homenaje al importante aporte que tantos colombianos, quienes han venido a vivir y a trabajar a este país desde el siglo XIX, han hecho a la cultura, a la ciencia  y a la economía costarricenses, pero, sobre todo, es un testimonio de gratitud de esa gran colonia colombiana y de sus descendientes a la proverbial hospitalidad de los costarricenses para con nuestro pueblo.

    Decía Aristóteles que “la amistad es un alma que habita en dos puertos y un corazón que habita en dos almas”. Así mismo ha sido y es cada vez más la amistad entre Costa Rica y Colombia, que hoy reafirmamos con esta visita presidencial y de cuyo buen designio dejamos testimonio perenne en este nuevo parque para San José y para el importante cantón de Escazú.

    También hay colombianos en este país, que acogió sus sueños y sus deseos de progresar, que tienen “un alma que habita en dos puertos”: un puerto es la acogedora Costa Rica, que los recibió y a la cual están entregando lo mejor de su trabajo y de su industria, y el otro es su Colombia de origen, la tierra querida de sus ancestros, cuyo destino siguen con interés y con nostalgia.

    A estos compatriotas, muchos de los cuales posibilitan con su aporte la construcción de este Parque de amistad binacional, se les hará el alma un nudo cada vez que pasen por aquí y contemplen el pabellón de su país ondeando en esta tierra hermana, y recordarán entonces que, como dice un simpático refrán que ellos mismos han acuñado, “colombianos y ticos somos como hermaniticos”.

    Quiero hoy hacer un especial reconocimiento al señor Alcalde de Escazú -una zona donde viven muchísimos colombianos y descendientes de colombianos-, el Licenciado Adrián Chinchilla, por su importante colaboración e interés en la realización de este proyecto.

    Y también quiero agradecer a los directivos, padres y alumnos de la Escuela Yanuaria Quesada, que, a través de su Junta, han dado su apoyo para que este proyecto sea una realidad. El Gobierno de Colombia adoptará con afecto esta querida Escuela, procurando, en la medida de lo posible, ayudarla con aportes de dotaciones educativas y otras formas de colaboración que puedan plantearse con nuestra Embajada en San José. ¡En Costa Rica, tierra de maestros, queremos hacer también nuestro aporte a la educación costarricense!

    Queridos amigos costarricenses y queridos compatriotas:

    No somos solamente habitantes o nacionales de un país. Somos, por sobre todo, latinoamericanos, y formamos parte de una familia inmensa, que es la humanidad. Por eso esta cooperación entre colombianos y “ticos” es la más lógica conclusión de varios siglos de coexistencia cercana y pacífica.

    “Costa Rica rompió las cadenas que la ataban a extraño poder; soltó al viento su propia bandera y el imperio fundó de la ley”. Así reza la letra del primer himno que tuvo esta nación, ejemplo de civismo y legalidad, que fue escrita por el joven colombiano José Manuel Lleras en 1873.

    Como tuve oportunidad de recordar esta misma mañana, no sólo muchas familias y apellidos costarricenses se confunden en el tiempo con orígenes colombianos, sino que por lo menos dos presidentes de este país –y yo estoy seguro de que pueden ser muchos más-, León Cortés Castro y mi buen amigo Miguel Angel Rodríguez, son hijo y nieto de colombianos, respectivamente.

    Y es que las fronteras son tan sólo líneas artificiales que jamás pueden separar los afectos verdaderos. Por eso yo sé que en este nuevo Parque “República de Colombia” los costarricenses y los colombianos seguirán viviendo y fortaleciendo su amistad, porque los lazos del corazón son los únicos que atan en la distancia.

    “Nunca es largo el camino que conduce a la casa de un amigo” dijo un poeta de la antigua Roma. Para los habitantes de San José ese camino ya tiene un destino: ¡El Parque “República de Colombia” en Escazú!

    Muchas gracias.


    Lugar y fecha

    San José, Costa Rica

    29 de mayo del 2000

    FIRMA DE UN EMPRÉSTITO CON LA CORPORACIÓN ANDINA DE FOMENTO

    “Cuanto más se unifica el mundo, tanto más los deberes del hombre rebasan los límites de los grupos particulares y se extienden poco a poco al universo entero”.

    Estas palabras de la Constitución “Gaudium et spes” del Concilio Vaticano II nos recuerdan que el deber de solidaridad va más allá de los propios intereses o de los compromisos regionales, y que se extiende, como una obligación universal, a la inmensa comunidad humana.

    Durante sus primeros 30 años de existencia, la Corporación Andina de Fomento ha entendido este postulado y lo ha puesto en práctica, con vocación de servicio y sensibilidad frente a las necesidades sociales. Han sido tres fructíferas décadas en las que la CAF, como lo dice su más reciente lema, se ha comprometido a fondo con el desarrollo sostenible y la integración regional.

    Sin duda alguna, durante los últimos años la Corporación Andina de Fomento se ha convertido en un aliado estratégico del país, apoyando, por medio de empréstitos, los principales proyectos con los cuales está comprometido el Gobierno Nacional.

    Mientras la turbulencia en los mercados financieros internacionales ha limitado el acceso a los recursos que demanda la Nación, la CAF, a través de su Representación en Colombia, siempre ha sabido entender nuestras necesidades, respondiendo de manera ágil y oportuna.

    Hoy, cuando firmamos tres nuevos créditos con la Corporación, por un valor total de 462 millones de dólares, estamos constatando la confianza que tiene la CAF en el rumbo que está tomando la economía colombiana y su compromiso con nuestro desarrollo. Un compromiso que nos enaltece.

    Los 462 millones de dólares se destinarán a tres programas, que explicaré de manera muy breve: la Red de Apoyo Social, que hace parte del Plan Colombia; el Fortalecimiento del Sistema Financiero, y el Plan de Inversiones del Gobierno Nacional durante el presente año.

    La Red de Apoyo Social, como parte de la estrategia de recuperación económica y social del Plan Colombia, es un programa diseñado para mitigar el impacto de la recesión económica y el saneamiento fiscal sobre la población más vulnerable.

    En particular –y dentro de esta Red de Apoyo Social-, vamos a invertir 206,5 millones de dólares en el “Programa de Vías para la Paz”, -de los cuales 162 millones serán aportados por el crédito de la CAF-, para la construcción de obras de infraestructura vial en las regiones más afectadas por la violencia, que favorezcan su desarrollo. Adicionalmente, con la realización de estas obras podremos mitigar la caída en los ingresos de la población más pobre, generando empleos en sus propias regiones.

    Este Programa, que hoy cuenta con el respaldo financiero de la CAF, es una muestra tangible de los beneficios sociales que traerá el Plan Colombia a la población más vulnerable del país. ¡Se trata de crear empleo! ¡Se trata de realizar obras que realmente necesite la comunidad! Sólo así podremos construir entre todos un futuro viable para Colombia.

    En cuanto al segundo programa al cual se destinará el crédito de la CAF, éste será el de “Fortalecimiento del Sistema Financiero”. En este caso, utilizaremos 100 millones de dólares del empréstito aprobado para fortalecer y capitalizar la Banca Pública.

    Teniendo en cuenta que el sistema financiero ha sido uno de los sectores mas afectados con la desaceleración de la economía de los últimos años, y de acuerdo con lo que ordena la Constitución Política, lo que buscamos es proteger el derecho de propiedad de los ahorradores del sistema financiero y fomentar la existencia de un sistema de intermediación financiera que les produzca no sólo rentabilidad, sino confianza. Para ello, el Gobierno Nacional ha diseñado varios planes, dentro de los cuales se destacan las líneas de capitalización de FOGAFIN, con las cuales esperamos restablecer la solidez financiera de las entidades públicas.

    Finalmente, está la operación denominada “IV Multisectorial” por 200 millones de dólares, un crédito cuyo fin es respaldar las apropiaciones incluidas en el Presupuesto General de la Nación. El Presupuesto aprobado para la actual vigencia, como todos saben, es un Presupuesto austero, acorde con nuestro proceso de ajuste fiscal, pero en el cual no hemos descuidado ni disminuido la inversión social. Con este préstamo, entonces, vamos a garantizar los recursos para realizar inversiones en el campo, en la salud y en la educación, y para llevar agua potable a más municipios del país.

    Creo que con lo que he dicho es posible dimensionar la importancia y magnitud de los programas que podrán ser realizados gracias al apoyo de la Corporación Andina de Fomento. Con estas tres nuevas operaciones de crédito, la Corporación está interviniendo en la reconstrucción del país, en la consolidación de la economía, y, sobre todo, en el desarrollo social  de Colombia.

    Tal como lo ha dicho el mismo Presidente Ejecutivo de la Corporación, Enrique García, estos nuevos recursos “van a fortalecer los esfuerzos de Colombia por alcanzar un crecimiento sostenible con equidad social, mediante el desarrollo de proyectos que contribuyan a incrementar los niveles de empleo, recobrar la vialidad externa, reducir la pobreza y avanzar en el proceso de paz”.

    Apreciados amigos:

    La Corporación Andina de Fomento, una entidad sólida y competitiva en el mundo financiero internacional, reafirma una vez más, como tantas veces en el pasado, su compromiso con nuestro país, y éste es un hecho que valoramos en su real dimensión.

    Colombia y las empresas colombianas tenemos una deuda de gratitud con su trabajo, que hoy queremos reconocer y exaltar.

    En el camino del desarrollo, la Corporación Andina de Fomento y Colombia buscamos un mismo objetivo: mejorar la calidad de vida de aquellos que más lo necesitan.

    Este nuevo empréstito, sin ninguna duda, es otro importante peldaño en nuestro ascenso a ese desarrollo que queremos y por el cual estamos trabajando: ¡un desarrollo humano, justo y sostenible!

    Muchas gracias


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia

    16 de agosto del 2000

    LANZAMIENTO DEL PROGRAMA PARA MUJERES MICROEMPRESARIAS CABEZA DE FAMILIA

    Hoy es un día muy especial para la mujer colombiana. Nos hemos reunido en esta hermosa ciudad de acacias frondosas,   bañada por las aguas del Magdalena, para inaugurar el Programa “Mujeres Cabeza de Familia y Microempresarias, Urbanas y Rurales”. Hoy he venido a Girardot para hacer realidad lo que les había prometido a ustedes en mi campaña presidencial:  Que la mujer cabeza de familia pueda acceder a un sistema de crédito solamente con su firma y con la presentación de un proyecto productivo viable.

    Para lograr este cometido esencial de la política social del gobierno, se han aunado los esfuerzos del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, del Banco Agrario, de la Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer y del Despacho de la Primera Dama, en una tarea conjunta y coordinada para entregar beneficios concretos a las mujeres de nuestro país que más los necesitan.

    Actualmente, en Colombia, el 24% de los hogares están encabezados por mujeres, lo cual quiere decir que el mantenimiento de sus familias  depende  únicamente de ellas. De este grupo de hogares, el 7% vive en la miseria, lo que significa que sus miembros no cuentan con servicios públicos, que sus ingresos mensuales no alcanzan a un salario mínimo y que sus hijos, por lo general, no asisten a la escuela.

    Desde el comienzo de mi administración nos propusimos diseñar y poner en marcha mecanismos sencillos y perdurables para compensar la tenacidad de la mujer colombiana, especialmente de aquellas que por diferentes circunstancias tienen que asumir la responsabilidad afectiva y económica de sus familias.

    Estas mujeres que cada día tienen frente a ellas largas jornadas de trabajo que las obligan a sacrificar valiosas horas con sus hijos para garantizarles una vida digna son y serán siempre una preocupación y una prioridad para Nohra y para mí. Por eso hoy queremos brindarles una nueva herramienta para que en el futuro esas largas ausencias del hogar lejos de sus hijos se vean reducidas gracias a su empuje y la colaboración y confianza que el  Estado les deposita hoy.

    No es para nadie un secreto que, a pesar de los avances en materia de igualdad de género, las mujeres colombianas aún no tienen las mismas oportunidades para acceder a líneas de crédito, capacitación y asistencia técnica de acuerdo con sus condiciones de vida, necesidades y actividades productivas.

    Con el objetivo de contribuir a un desarrollo integral de las mujeres rurales y urbanas en situación de pobreza, y reconociendo sus condiciones específicas, hemos decidido poner en marcha este programa para apoyarlas a través de  tres estrategias: Organización para la participación social y económica; asesoría y capacitación técnica-empresarial, y financiamiento de sus ideas de negocios a través de créditos.

    Tal vez este último aspecto sea el más interesante de las acciones que pretende desarrollar el Programa.

    Conocedor del obstáculo que significa para las mujeres solicitar créditos cuando se carece de garantías reales para respaldarlos, el Gobierno Nacional ha suscrito un Convenio con el Banco Agrario de Colombia, a través del cual el Estado será el garante de las mujeres que soliciten crédito para sus pequeños negocios.

    Desde luego que ser fiador de las mujeres más pobres significa un gran compromiso para el Gobierno, pero creemos que el valor de la palabra debe volver a tener la importancia que tuvo para nuestros abuelos. La palabra empeñada de las mujeres debe ser el único requisito que les permita obtener el financiamiento de sus empresas.

    Este es un voto de confianza de Colombia en sus mujeres, un voto de confianza que pretende responder al compromiso que siempre han tenido las colombianas en la lucha contra la pobreza, porque es gracias a los esfuerzos que día a día realizan las mujeres que miles de hogares han logrado sobrevivir en medio de las condiciones más adversas.

    Pueden tener la seguridad de que como Presidente de la República estaré atento al desarrollo de este Programa, porque tengo muy claro que la paz no se construirá únicamente por el camino del dialogo, sino también por el impulso de una verdadera justicia social.

    Tan importante como lograr el entendimiento entre los actores en conflicto, es lograr el desarrollo de programas e iniciativas que, como la que hoy estamos lanzando, contribuyan a la superación de la pobreza, especialmente la que día a día enfrentan los grupos más vulnerables. Confío en que, con las acciones que emprenderá este programa, miles de mujeres microempresarias y cabeza de familia contribuirán a salvar a sus hijos de los peligros de la mala nutrición, de la ignorancia, de la delincuencia, de las drogas o de las filas de la guerra.

    Mujeres colombianas jefes de hogar:

    El tener que velar ustedes por el bienestar de sus familias es un acto de valentía inspirado por esa entrega incondicional que sólo saben brindar las madres a sus hijos. Hoy queremos contribuir con el mejoramiento de sus niveles de ingreso, pero no sólo por un par de meses para aliviar temporalmente sus necesidades. ¡No señoras!

    Como dice el viejo proverbio del filósofo chino Lao-Tsé, “si se da un pescado a alguien hambriento, se le alimenta por un día; pero si se le enseña a pescar, se le nutrirá para toda la vida”.

    Por eso hoy estamos entregando una iniciativa pensada para que ustedes puedan gradualmente darle continuidad a sus ideas, de tal forma que se conviertan en proyectos productivos viables y no se queden en iniciativas para subsistir por un corto tiempo. Nuestra meta es que ustedes accedan a cadenas productivas que les permitan atender las necesidades de mercados locales, nacionales y, por qué no, internacionales, con productos de alta calidad hechos con cariño y a la vez con espíritu empresarial.

    ¡Qué bueno saber que con este programa que hoy lanzamos se atenderán aproximadamente 18.000 mujeres entre microempresarias y mujeres cabeza de familia rurales durante los primeros tres años del Proyecto! De hecho, tenemos presupuestado para este programa recursos por un total de 16.300 millones de pesos para los próximos tres años, entre capacitación, crédito y garantías, de los cuales ya están disponibles 3.800 millones correspondientes al año 2000.

    Y para apuntalar aún más este importante programa de apoyo a la mujer campesina, estamos radicando hoy mismo en el Congreso de la República un proyecto de ley que contempla y regula los mecanismos para garantizar el acceso de estas colombianas al crédito fácil y oportuno para sus proyectos de vida.

    Muchas gracias


    Lugar y fecha

    Cundinamarca, Colombia
    14 de diciembre del 2000

    Quince años de la Bolsa de Occidente

    Todos los colombianos nos sentimos orgullosos de la capital suroccidental de Colombia, de nuestra capital en el Pacífico, de nuestra puerta occidental al Oriente. Cali ha sido siempre ejemplo de liderazgo en el país, su clase dirigente ha asumido con decisión los desafíos que significa tener un sector industrial moderno que asegure el desarrollo económico de la región. A pesar de ello, todos sabemos que estos no son los mejores momentos para el departamento. El Valle del Cauca ha sido particularmente golpeado por la crisis económica que sufre el país, pero no por ello debemos dejar de ser optimistas y tener fe en un futuro más promisorio.

    Un claro ejemplo de las razones que hay para ser optimistas es la existencia de la Bolsa de Occidente. Con sus 15 años de vida, ella se ha convertido en un paradigma de pujanza, eficiencia y calidad. Nada extraño en una tierra que le ha entregado al país tantas glorias.

    La Bolsa de Occidente ha demostrado índices de crecimiento acordes con su liderazgo. Ha llegado en estos 3 lustros de vida a representar el 16% del total del mercado bursátil nacional. Esta cifra nos da un claro ejemplo de su importancia y su contribución al desarrollo del sector financiero y productivo.

    Para nadie es un secreto la importancia de un mercado de valores organizado y dinámico, que ofrezca a los empresarios nuevas y más económicas alternativas de financiación. Las Bolsas del país, y en nuestro caso la Bolsa de Occidente, tienen el compromiso de convertirse en líderes de la construcción de un mercado de capitales, que contribuya a imprimirle a la economía colombiana una nueva dimensión más acorde con los estándares internacionales.

    Solamente sobre la base de un mercado de capitales en crecimiento y en continuo desarrollo, donde el ahorro privado se canalice adecuadamente hacia la inversión productiva -a través de la emisión de nuevas acciones podremos continuar en nuestro empeño de lograr una adecuada y equitativa redistribución del ingreso. Para ello, la labor de la Bolsa de Occidente junto con la de sus comisionistas, resulta de especial importancia. Son ellas las llamadas a construir una nueva cultura de inversión. Son ellas las llamadas a contribuir con su trabajo, mediante propuestas novedosas y eficientes, a que ese inmenso grupo de empresarios colombianos, en especial los de la región, encuentren en la bolsa el mecanismo idóneo para impulsar nuevos negocios y consolidar los existentes.

    Debo señalar además que ella ha sido pionera en la modernización y sistematización de las bolsas de valores en Colombia. Fuera de los méritos ya mencionados, la Bolsa de Occidente se ha encargado también de promover la cultura bursátil del suroccidente colombiano. Por ella han pasado más de 4,000 estudiantes de colegios y universidades, familiarizándose con el tema. Igualmente se han realizado cursos de formación bursátil para profesionales en el sector financiero, de donde ya se han graduado más de 70 asistentes.

    Son muchos los logros que nos ha entregado la bolsa más joven del país. En buena hora se reunieron, aquel 20 de enero de 1983, la Cámara de Comercio de Cali y la Fundación para el Desarrollo Integral del Valle del Cauca FDI, con el fin de crear la Bolsa de Occidente, motivo hoy de nuestro homenaje.

    El camino emprendido por las bolsas de valores del país es el correcto. Debemos continuar con la tarea ya comenzada de integrar los mercados bursátiles del país. Este proyecto permitirá incrementar y agilizar las transacciones y traerá mayor transparencia y liquidez en el mercado. Las tres bolsas del país se verán beneficiadas por esta integración y reducirán así considerablemente sus costos de operación.

    El Gobierno Nacional dentro de su Plan Nacional de Desarrollo, «Cambio para Construir la Paz», ha señalado el papel cardinal que está llamado a cumplir el sector privado en el proceso de reactivación de la economía. La política de mi Gobierno en materia económica está fundada en la corresponsabilidad y en la permanente coordinación con el sector privado. Sólo de esta manera podremos asegurar un modelo de desarrollo que cumpla el objetivo de generar empleo y construir las bases para cimentar una paz duradera entre los colombianos. Un modelo de desarrollo sólido y coherente que despeje el horizonte dándole porvenir a la iniciativa privada para aprovechar las ventajas que ofrece la globalización. Un modelo de desarrollo con claro énfasis social.

    La política en este campo, entre otros objetivos, aspira a ofrecer incentivos para la promoción social y económica de la población, e igualdad de condiciones para la expansión de las oportunidades sociales y de las capacidades que la población requiere para aprovecharlas libremente.

    Por otra parte, el Plan se fundamenta estratégicamente en la reconstitución del tejido social por cuanto la carencia de cohesión en el país dificulta a la sociedad moverse entorno a objetivos comunes y asumir los compromisos mínimos requeridos para darle al presente la forma del futuro que la población colombiana desea y requiere. Sólo el trabajo armónico entre el sector público y el privado permitirá asegurar mejores niveles de vida para todos los colombianos.

    Un aspecto fundamental dentro de la propuesta para la reactivación de la economía es el crecimiento de Mercado de Capitales. Uno de los grandes obstáculos a los que se ha visto enfrentado el mercado bursátil es, sin lugar a dudas, el altísimo nivel al que han llegado las tasas de interés. Sin entrar a analizar ahora las diversas causas de este fenómeno, me atrevo a decir que las medidas tomadas con la emergencia económica así como las demás que se han expedido para reactivar la economía, redundarán más temprano que tarde en beneficio del mercado de capitales. Dichas medidas necesarias beneficiarán a la totalidad de los colombianos, al permitirnos efectuar un ajuste no inflacionario que propiciará el mejoramiento del clima económico y empresarial de este país.

    Hoy quiero anunciar ante ustedes nuevas medidas tendientes a clarificar la situación de algunas entidades financieras.

    En el día de hoy se estará expidiendo un decreto a través del cual se aclara que las operaciones con títulos valores que se realicen a través de las Cámaras de compensación y liquidación de los depósitos centralizados de valores se entenderán como parte de una operación integral y, por lo tanto, no estarán sujetas a la contribución en forma de cascada. Con esto debe quedar claro que las medidas de emergencia económica no tienen por que afectar negativamente el mercado de capitales. Se beneficiará por igual con esta reglamentación las bolsas, los comisionistas de valores, las fiduciarias, las administradoras de fondos de pensiones y, en general, las entidades vigiladas por la Superintendencia Bancaria y de Valores.

    No obstante, cabe señalar que la adquisición de títulos valores quedará gravada en cabeza de sus demandantes finales, con la tasa del 2 por mil.

    La reglamentación que se expide también ha hecho claridad en el sentido de que los giros sobre las cuentas de ahorro que, en razón de su función de intermediación, deben hacer las Corporaciones de Ahorro y Vivienda, se entenderán como propias o interinstitucionales, razón por la cual no estarán sujetas al gravamen.

    De esta manera, se aclara que las corporaciones de Ahorro y Vivienda han quedado homologadas en el manejo que hacen de sus cuentas respecto de los Bancos, a trasladar sus remesas entre sus cuentas corrientes y sus cuentas de ahorro.

    Con ocasión de mi pasada visita a la ciudad de Cali tuve la oportunidad de intercambiar opiniones con representantes de los diferentes sectores económicos de la región. La preocupación expresada por el alto índice de desempleo y la desaceleración económica hacen que el departamento sea objeto del mayor interés por parte del Gobierno Nacional.

    Por ello estamos comprometidos en el desarrollo de proyectos de infraestructura

    que revitalicen la actividad económica del Valle del Cauca. Estamos adelantando el proceso de concesión del Aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón, de la Red Férrea del Pacífico y del Canal de Acceso al Puerto de Buenaventura. Así mismo, se están adelantando estudios para la ampliación de la capacidad del corredor vial Buga-Buenaventura.

    Por otra parte, acaba de ser adjudicado el proyecto de construcción, mejoramiento y rehabilitación de la malla vial del Valle del Cauca y Cauca a un grupo de empresas de Colombia y Argentina. Con inversiones cercanas a los 400 millones de dólares para la recuperación y construcción de 400 kilómetros de vías, el departamento contará con la mejor infraestructura vial del país. El proyecto generará aproximadamente 20.000 empleos entre directos e indirectos.

     En materia de educación, se han asignado recursos a la Universidad del Valle para aliviar la difícil situación financiera por la que atraviesa. Con base en los recursos apropiados en la ley 481 de 1998 se destinó la suma de $3.874 millones y el Consejo Nacional de Educación Superior asignó la suma de $542 millones.

    Así mismo se están adelantando los trámites ante el Ministerio de Hacienda  para la expedición de bonos de cesantías por más de $4.000 millones y por pasivo de pensiones por más de $8.000 millones. Finalmente se están adelantando conversaciones con la Banca para la refinanciación de la deuda de la universidad.

    Todas estas obras demuestran el compromiso del Gobierno Nacional con el Valle del Cauca, y en especial con la generación de empleo en esta zona. Vivimos momentos difíciles pero se presiente el retorno a la claridad. El Valle del Cauca siempre ha sido una región pujante, cuna de grandes lideres que han sabido conducir a su departamento por la ruta del progreso. Hoy, con ocasión de este reconocimiento a la Bolsa de Occidente por su trabajo en bien del país, deseo invitar a todos los vallecaucanos para que asuman con decisión el camino de la solidaridad.

    La solidaridad es el gran valor de la convivencia, de la política y el medidor único de nuestra capacidad para humanizar al hombre, de promover su ascenso, de buscar que llegue a ser lo que debe ser. Cuando un hombre es verdaderamente humano es porque es solidario. Es tarea de todos los colombianos que deseen participar en la construcción de una nueva sociedad hacer de la solidaridad la ética transformante capaz de recuperar los valores sociales necesarios para vivir en paz.

    La solidaridad, dice Juan Pablo II, no es un sentimiento superficial por los males de tantas personas, cercanas o lejanas, sino la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; es decir, por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos.

    El renombrado civismo vallecaucano ha sido un claro ejemplo de este valor que constituye el fundamento del progreso. La Bolsa de Occidente es una perfecta manifestación de lo que el empeño y el trabajo conjunto pueden lograr. Felicito a sus miembros y en especial a su presidente Julián Domínguez. Ellos han contribuido de manera eficaz con el desarrollo del departamento. Estoy seguro que con la calidad humana de las gentes del Valle, con su trabajo y dedicación, pronto lograremos transitar por los senderos de paz y prosperidad que todos los colombianos soñamos.


    Lugar y fecha

    Cali, Colombia
    24 de noviembre de 1998

    Posesión de Juan Camilo Restrepo como embajador en Francia y lanzamiento de su libro “Itinerario de la Recuperación Económica”

    Dicen por ahí que los economistas duran la mitad del año haciendo predicciones y la otra mitad explicando por qué se equivocaron. Pero en el caso de Juan Camilo Restrepo este supuesto no se cumple. Mi estimado ex Ministro de Hacienda, demostró, durante los dos años que lideró la cartera, que sus proyecciones sobre el saneamiento de la economía colombiana eran más que acertadas. Yo me puse a pensar en la razón de su acierto, y entonces me acordé. ¡Claro! Lo que pasa es que Juan Camilo no es economista, ¡sino abogado! Aunque valga decir que hoy es tan buen economista como el que más, lo que no significa que tenga que caer en el supuesto error de los economistas del chiste.

    Ahora sí en serio: Si tuviera que definir cuál es la clave del éxito de Juan Camilo Restrepo, mencionaría tres palabras: trabajo, trabajo y trabajo. Este ha sido el secreto para que, en todos los cargos en lo cuales mi estimado ex Ministro de Hacienda se ha desempeñado, no haya cosechado sino respeto y elogios. El caso de la cartera de Hacienda no fue la excepción sino la confirmación de la regla. Consciente de cómo los problemas no aniquilan las decisiones sino las crean, el doctor Restrepo, recurriendo a su lucidez y a su infatigable capacidad de trabajo, resolvió afrontar el reto de solucionar una de nuestras más profundas crisis económicas. El resultado, como era de esperarse, fue exitoso.

    A narrar este logro es que dedica, precisamente,  el libro que hoy tenemos el gusto de lanzar: “Itinerario de la recuperación económica”. Omitiendo que tal recuperación no se hubiera conseguido sin su esfuerzo personal, sin noches de insomnio, sin sus documentadas exposiciones en el Congreso, sin sus entrevistas y discusiones con los más importantes líderes de las entidades internacionales, Juan Camilo describe aquí, paso a paso, el proceso por el cual la economía del país transitó de oscurecer la esperanza a iluminarla con fiereza. Su balance es la bitácora de un viaje triunfante.

    Tan triunfante como lo será la gestión que el doctor Restrepo adelantará en la Embajada de Colombia en Francia. En reemplazo del doctor Adolfo Carvajal -este valluno cuyos inigualables valores como empresario, diplomático y ser humano son por todos conocidos- Juan Camilo ocupará una de las principales representaciones de Colombia en el continente europeo. A su ya meritoria carrera en la vida pública, donde le ha prestado grandes servicios al país, podrá sumarle ahora los aportes que haga en el terreno diplomático. Ya no desde el edificio del Ministerio al lado del templo de San Agustín, sino desde su oficina sobre la Rue de l’Elysee, podrá desplegar todos sus conocimientos y toda su extraordinaria capacidad de trabajo.

    Para no restarle alientos en su oficio, Juan Camilo, nos aseguraremos de que los cocineros de la embajada preparen tan bien el filet mignon como la bandeja paisa. ¡El sabor de su querida Antioquia también estará en París!

    Ahora bien, volviendo a la economía, no sobra recordar que, cuando me posesioné como Presidente, el panorama era desalentador tanto a nivel nacional como internacional. En ese entonces estalló la crisis rusa con su declaración de moratoria de la deuda externa, se profundizaba la recesión en el sudeste asiático, se encarecía el mercado internacional de capital para América Latina y los precios de los productos básicos alcanzaban su punto más bajo desde la segunda postguerra. Dado el carácter cada vez más interdependiente de los sistemas económicos nacionales, no pudimos sustraernos al contagio del mal.

    A nivel interno tampoco había razones para el optimismo. Como lo recordé recientemente ante la asamblea de la Anif, cuando comenzó mi administración teníamos una inflación del 16,7%, unas escandalosas tasas activas de interés que superaban el 50% efectivo anual, un peso revaluándose artificialmente en perjuicio de nuestras exportaciones, un Producto Interno Bruto estancado, un creciente déficit fiscal y un sector financiero al borde del colapso, y, de ese modo, próximo a arrasar con los ahorros de millones de colombianos y con la confianza pública en el sistema de pagos.

    La esperanza, en ese entonces, sonaba a delirio.

    No obstante, como en las buenas corridas, la fuerza de las circunstancias nos obligó a sacar lo mejor de nuestras capacidades. El equipo comandado por Juan Camilo afrontó con decisión la adversidad y, con medidas adecuadas aunque no siempre populares, convirtió la oscuridad del carbón en el brillo del diamante.

    Varios fueron los frentes de esta campaña para recuperar la esperanza: para comenzar, se corrigió la prolongada revaluación que, con nefastos efectos para el empleo, se había prohijado por largo tiempo.

    Con la consciencia de que las aperturas exitosas no soportan revaluaciones como las antes vistas, pues, en conjunto con el contrabando, colocan en situación de injusta fragilidad al sector productivo colombiano frente a la competencia extranjera y, en esa medida, destruyen las fuentes de empleo, tomamos las decisiones pertinentes.

    En coordinación con el Banco de la República se impulsaron, en primera instancia, dos ordenados ajustes cambiarios y, luego, se abandonó definitivamente la banda. De ese modo, se consiguió una tasa de cambio real para la economía nacional. En efecto, entre agosto de 1998 y agosto del año 2000, se logró una depreciación ordenada y sin sobresaltos del tipo de cambio de 27 puntos reales, ubicando de esta manera a nuestra moneda en niveles de paridad sostenible hacia el futuro.

    Ya estamos viendo los resultados saludables de esta evolución: las exportaciones no tradicionales, por ejemplo, están creciendo en este último año a tasas de más del 20%. Aún con el actual repunte de las importaciones, se ha vuelto a registrar superávit comercial, lo cual, desde hace varios años, no se daba en el país. Asimismo, el aminorado déficit en la cuenta corriente es ahora perfectamente financiable y, especialmente en el campo, hemos protegido miles de empleos. Nada pudo ser más acertado.

    La  lucha contra la inflación ha sido otro de los logros notables de estos dos años. Durante 17 meses consecutivos nos hemos mantenido en el grupo de países latinoamericanos con inflaciones de un solo dígito. Estamos en una buena coyuntura para que este comportamiento se vuelva permanente. A mediano plazo, vale señalarlo, todo proceso sostenible y equitativo de crecimiento requiere de estabilidad en los precios.

    El comportamiento satisfactorio de la inflación no fue una casualidad sino una calculada causalidad de las oportunas políticas gubernamentales. Su descenso no sólo se debe, como algunos afirman, al hecho de que la demanda hubiera estado debilitada en 1999. Se debe también, entre otras razones, al buen comportamiento de los alimentos, a la baja sensible que ha tenido lugar en el costo del dinero en los últimos dos años, al rompimiento de costumbres dañinas como el reajuste de los combustibles a comienzo del año –lo cual atizaba expectativas e inercias inflacionarias–, a la normalización en el suministro de liquidez, y al cuidado con que se ha manejado la política fiscal. Todos estos son factores que confluyen en la explicación de este buen comportamiento de la inflación.

    Mantenerla así de baja, esto es, por debajo del 10%, debe convertirse, ahora que ello es posible, en un permanente propósito nacional. La inflación es una enfermedad del dinero y es tarea de todos evitar las cuarentenas.

    Aparte de los dos logros mencionados, debo destacar también la baja notable de las tasas de interés. Ellas, absolutamente incompatibles con la recuperación de la economía, causaron gran parte de los tropiezos que  afrontaban muchas empresas. No sólo encarecían el crédito y, en esa medida, desestimulaban la inversión, sino que alentaban una cultura rentista y bloqueaban el consumo. De no haber bajado el costo del dinero en casi un 60% no habría sido posible la actual reactivación.

    Hay que señalar, asimismo, las acciones que, a partir de la primera emergencia económica a finales de 1998, evitaron una crisis sistémica en el sector financiero y cooperativo. Con ellas el Gobierno emprendió la ardua e impostergable tarea de reestructurar la banca oficial que por su persistente ineficiencia se estaba convirtiendo en una vena rota para las arcas del Estado.

    En este tema también se pueden mostrar los importantes logros alcanzados: el cierre de las tres entidades más ineficientes -el BCH, la Caja Agraria y el Banco del Estado-, el saneamiento de Granahorrar y Bancafé para su venta y la transformación del IFI en entidad de segundo piso. Al mismo tiempo, se reforzaron las normas de regulación y supervisión para elevar, en forma prudente, pero sin demora, los indicadores del sistema financiero hacia los estándares internacionales que requiere Colombia para integrarse a la economía mundial.

    Gracias a las decisiones adoptadas, que no socializaron pérdidas ni salvaron banqueros sino protegieron a los ahorradores y mantuvieron los niveles adecuados de solvencia,  el bloqueo de la crisis financiera y el saneamiento de la banca pública le costará al país entre 5 y 6 puntos de su PIB. De haberse generalizado la crisis, tal como ocurrió en Argentina y Chile a principios de los ochentas o en Indonesia en 1987, estaríamos hablando, como se señala en el libro, de costos en el PIB que podrían oscilar entre los 40 y los 80 puntos. Otra sería la historia.

    Por último, cabe señalar que la política fiscal desarrollada por el equipo económico de mi administración, que dirigió Juan Camilo, ha sido especialmente cuidadosa. A pesar de las restricciones inmensas que hemos afrontado, y a pesar de los gastos con efectos fiscales que ha demandado la reconstrucción de la zona cafetera afectada por el terremoto, las metas de reducción gradual del déficit fiscal se han venido cumpliendo rigurosamente tanto en 1999 como en lo que va corrido del año 2000. Igualmente, se ha buscado hacer más eficiente, en términos fiscales, la descentralización. La creación del Fondo de Pensiones Territoriales y la ley 617 del 2000 sobre saneamiento de los fiscos territoriales, son dos reformas estructurales de inmensa importancia en ese terreno.

    Bien vale anotar, como se hace en el libro del doctor Restrepo, que los avances en este camino no son fáciles. Como los gobernantes nunca partimos de cero, debemos afrontar la inercia de graves problemas heredados. Al respecto he leído, en el libro, este revelador párrafo: “El crecimiento real porcentual promedio de los  pagos totales presupuestales del gobierno central fue del 12,6% entre 1991 y 1994, del 13,5% entre 1995 y 1998, y apenas del 6% entre 1999 y el año 2000. No hay pues mejor argumento que estas cifras para demostrar cuándo se desbocó el gasto público en el país y cuál es el verdadero origen de los niveles de endeudamiento”.

    Quedan, desde luego, muchas y urgentes tareas por delante en el campo fiscal. El Congreso Nacional, en un momento de alta responsabilidad histórica, ya ha recibido varias iniciativas y recibirá pronto otras adicionales, que tienen como propósito completar el ajuste fiscal iniciado durante la primera mitad de mi administración, a fin de que se consolide el proceso de recuperación y la credibilidad internacional que, con tanto esfuerzo, hemos construido a partir del 7 de agosto de 1998.

    No podemos postergar el ajuste fiscal. Mientras persista el desequilibrio existente, y así la economía crezca a tasas del 3 y el 4% en este año y el próximo, el recaudo de ingresos tributarios seguirá siendo insuficiente para reducir el déficit e implicará, a pesar de los esfuerzos, que el financiamiento mantenga su tendencia creciente e insostenible. No podemos resistirnos a esta evidencia.

    Pues bien: este conjunto de medidas, construido a partir de agosto de 1998, y conformado por la reversión de las tendencias revaluacionistas, la reducción de la inflación, la caída en las tasas de interés, la estabilización del sistema financiero y el ajuste fiscal, es lo que nos ha permitido retomar la senda del crecimiento positivo que, como lo testimonian los datos del PIB de los primeros tres trimestres del año 2000 ya divulgados y múltiples indicadores  sectoriales disponibles, nos permitirá tener este año un crecimiento cercano al 3%.

    Sin su trabajo, Juan Camilo, sin su esmero por lograr la aprobación de leyes como la de vivienda, la de reestructuración empresarial, la de racionalización de gastos territoriales, o de proyectos gubernamentales como el presupuesto del año 2000, conocido como el Presupuesto de la Verdad, o el Fondo Nacional de Pensiones Territoriales, nada de lo anterior hubiera sido posible.

    Con la casa en orden, están dadas las bases para seguir, y potenciar, la ruta del crecimiento.

    Por supuesto, no todo está hecho: los niveles del desempleo aún nos preocupan. Si bien los empleos generados en los últimos 12 meses superan a los creados en todo el cuatrienio comprendido entre septiembre de 1994 y el mismo mes de 1998, que fueron 246.000, seguimos en una tasa de desempleo cercana al 20%. Aunque la población ocupada está en aumento, fue mayor el número de personas que ingresaron a la fuerza laboral que la velocidad del crecimiento para absorber la oferta total. Con la mayor inversión, producto de la estabilidad macroeconómica, esperamos que tales tasas comiencen a ceder.

    También es preciso considerar otra variable señalada en “El itinerario de la recuperación económica”, esto es, que uno de cada dos desempleados no se encuentra en esta situación por razones asociadas al ciclo económico, sino por las carencias de su formación profesional. Esto plantea un reto a la educación superior. A medida que la economía se moderniza, más calificación exigen los demandantes. Por eso, este tema lo hemos llevado a las mesas de concertación y esperamos poder hacer avances significativos prontamente.

    La lucha contra el desempleo, como lo anota el doctor Restrepo, debe ser una estrategia creativa e integral.

    Nos resta, además, otro delicado asunto: los costos económicos de la guerra. Se calcula que lograr la paz nos podría representar 3% más de crecimiento por año, es decir, que si en este año vamos a crecer al 3%, si tuviéramos la paz podríamos hacerlo al 6%. Esto, sin duda, haría  una inmensa diferencia en términos de bienestar y de empleo para los colombianos.

    Desde cuando se obtuvo en el Congreso la aprobación de la ley que creó el Fondo de solidaridad para la paz -en el último trimestre de 1998-, hasta cuando, en el acuerdo con el FMI, se incluyó la cláusula que permite acrecentar la inversión social, el equipo económico de mi administración ha insistido en la valoración de la paz como el mejor negocio para Colombia.

    En lugar del círculo vicioso de violencia y miseria, el Gobierno ha  propuesto, más bien, el círculo virtuoso de paz y prosperidad. Ojalá todos escucharan esta sugerencia.

    Juan Camilo, antes que cualquier otro, fue quien más intentó difundirla. En la zona de distensión expuso con detalle la situación económica del país, sin titubear a la hora de describirle al secretariado de las Farc  las consecuencias de la voladura de las torres eléctricas, de los ataques indiscriminados a los oleoductos y, en general, de todos los efectos nefastos que tiene el conflicto armado para la economía colombiana. Sorprendió que los líderes de esa organización, encabezados por el propio Manuel Marulanda, hayan respondido con un inusual y prolongado aplauso en reconocimiento a la manera sincera y valerosa como usted, Juan Camilo, expuso nuestro panorama económico.

    Ojalá, repito, sus sabias sugerencias sean aún recordadas.

    No me queda más, entonces, sino agradecerle por estos dos años de trabajo en el Gobierno y, en esos términos, para el país. Con los años, seguramente, muchos más de quienes ahora lo hacemos, se percatarán de su decisiva labor para sortear una de las crisis más agudas de la economía colombiana en toda su historia. Bien decía Borges, en alusión a cómo el transcurrir de las décadas separa lo valioso de lo prescindible, que “el mejor antologista es el tiempo”.

    Apreciado Juan Camilo:

    Muchas veces los medios de comunicación lo abordaron para preguntarle si era consciente del desgaste político que significaba ponerse al frente del manejo económico de un país con unas adversidades tan descomunales. Su respuesta a esa insistente inquietud siempre me reconfortó: “Por ahora mi único interés es el futuro económico del país;  el resto de temas están puestos en el congelador”. Esa sencilla respuesta encierra como ninguna otra su entereza como hombre público y su amor por Colombia.

    Como embajador en Francia tendrá otra oportunidad de demostrar que  usted, más que un político, es un verdadero estadista. Georges Pompidou, al respecto, decía: “Un estadista es un político que se coloca al servicio de la nación. Un político es un estadista que coloca la nación a su servicio”. Todos sabemos a cuál categoría pertenece usted.

    Y permítame, Juan Camilo, que lo despida, no deseándole suerte, porque no la necesita, sino teniendo la certeza de que pronto su cadena de éxitos tendrá un nuevo eslabón.

    ¡Au revoir, mon ami!


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    1 de junio del 2000
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