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  • CELEBRACIÓN DEL CONGRESO LATINOAMERICANO DEL TRABAJO Y DEL DERECHO LABORAL

    Según Pauline Newman, la primera mujer organizadora de la International Ladies Garment Workers Union, las siguientes eran las condiciones de trabajo en los talleres de la industria del vestido en la ciudad de Nueva York durante los años anteriores a la gran huelga de 1909: …”Las mujeres trabajaban desde las 7:30 de la mañana hasta las 9:00 de la noche. Cuando llegaban los inspectores gubernamentales, los supervisores metían a los niños en una caja de embalaje y los tapaban con ropas cosidas y telas. Los talleres eran insalubres, ruidosos y oscuros. Las trabajadoras tenían que pagar por sus agujas, así como pagar una tarifa por el consumo de electricidad (…)”. Ante estas circunstancias se inició la huelga de la industria de la aguja con más de 20.000 obreros pertenecientes a unos 500 talleres. Durante este tiempo las compañías respondieron con medidas brutalmente represivas. Al terminar la huelga en febrero de 1910, los trabajadores de más de 300 talleres habían logrado, a un duro precio, mejores condiciones de trabajo.

    Afortunadamente las condiciones actuales, que propician un ambiente más favorable para los trabajadores, nos permiten entender que toda esta experiencia sirvió de escuela para el fortalecimiento de nuestros modernos sistemas laborales y que hoy, más allá de buscar su propia realización profesional, los hombres y las mujeres de América luchan por encontrar su sentido como seres humanos a través de su trabajo.

    Como Presidente de un país que, como Colombia, tiene dentro de sí un inmenso y talentoso recurso humano, pero, al mismo tiempo, dificultades económicas y sociales que obstaculizan su óptimo aprovechamiento, he asumido la tarea de emprender las acciones más urgentes para elevar el nivel económico de los trabajadores y de sus familias, mejorar la distribución de la riqueza y aumentar la productividad y competitividad a través del esfuerzo conjunto de trabajadores y empresarios.

    He buscado, ante todo, generar oportunidades que permitan a los hombres y mujeres de mi país vincularse a actividades lícitas y productivas, generando progreso para sí y para los demás.

    Soy consciente de que el alto nivel de desempleo que hoy sufre Colombia hace parte de un problema estructural que viene de tiempo atrás, pero que nos corresponde enfrentar con todas las armas. Éste es un reto que hemos asumido con entereza, creando en un año más puestos de trabajo que en todo el cuatrienio anterior, si bien el nivel de desocupación persiste por el incremento progresivo de las personas que están ingresando al mercado laboral.

    Además, hemos elaborado un procedimiento legal para salvar a las empresas viables en dificultades, preservando así un buen número de puestos de trabajo.

    Generar empleo digno para quienes no lo tienen y sostener el trabajo de quienes están aportando su esfuerzo a la nación no es una labor sencilla, pero debe ser nuestro compromiso como dirigentes. En últimas, nuestras metas no son sólo las metas de Colombia sino también las de Chile, las de América Latina y las de los sistemas políticos del mundo entero que han entendido que de nada sirve el crecimiento económico si no va acompañado de un verdadero desarrollo social.

    Nuestra misión como gobernantes, empresarios, líderes sindicales y gremiales, es la de generar, en un entorno de convivencia y armonía, las condiciones necesarias para que el trabajo, como un derecho fundamental para la realización personal, deje de ser un privilegio.

    Estoy seguro de que si estimulamos el espíritu empresarial, es decir, el liderazgo, la iniciativa personal y una actitud positiva para asumir riesgos calculados, sin olvidar, por otra parte, el espíritu de solidaridad con los más débiles y vulnerables, las economías de Chile, de Colombia y de los demás países de la región conseguirán un sólido y sostenido crecimiento; un crecimiento fundado en la promoción del capital más valioso que tienen nuestras naciones: su gente.

    En nombre del Gobierno Nacional de Colombia y en el mío propio, formulo votos para que este evento sea un firme paso adelante dentro de su aporte en el sector del trabajo. Tengo la confianza de que con sus propuestas y entusiasmo podremos desarrollar la fuerza laboral de nuestros países, humanizar el progreso y embarcarnos en la gran empresa de seguir descubriendo en América Latina las posibilidades de una vida más digna para todos los que la habitan.

    Un saludo cordial y mis mejores auspicios por el éxito del Congreso.


    Lugar y fecha

    Santiago de Chile, Chile
    20 de mayo del 2001

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