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  • CON PAZ Y SEGURIDAD TENDREMOS MAYORES OPORTUNIDADES DE PROGRESO

    Celebración de los 108 años de la Policía Nacional de Colombia

    Como Presidente de los colombianos, es especialmente grato encontrarme nuevamente con los policías de nuestra patria, que desde hace 108 años trabajan por Colombia y son hoy orgullo y emblema del país.

    Los esfuerzos y logros de la Policía Nacional en la lucha contra el flagelo mundial de las drogas y contra los otros delitos que minan la tranquilidad del pueblo colombiano son realmente ejemplares y dignos de elogio.

    Con ella seguiremos avanzando en el empeño indeclinable de devolver a nuestro país la seguridad y de derrotar la delincuencia organizada y común, en todos sus frentes.

    Luchamos contra el narcotráfico porque esta actividad que sólo produce muerte y enfermedad contradice los valores esenciales que nos enseñaron nuestros mayores. ¡Lo hacemos por nuestros hijos y por los hijos de nuestros hijos!

    Esta posición ética esencial de nuestra sociedad no contradice el hecho irrefutable de que la lucha contra el narcotráfico no puede ser la lucha solitaria de un pueblo, sino que requiere el apoyo y compromiso de la comunidad internacional, porque se trata de un delito con repercusiones mundiales. Por ello confiamos en que la acogida internacional que ha recibido el Plan Colombia se vea pronto concretada en aportes efectivos para hacerlo realidad.

    Como he reiterado en los foros internacionales y ante los países amigos, Colombia necesita, -más que ayuda-, inversión y comercio, porque sólo incentivando la economía de lo lícito es como podemos derrotar la economía de lo ilícito.

    Para lograr este objetivo, es también fundamental avanzar en el programa de sustitución de cultivos, el cual nos permitirá, no sólo reducir los sembrados ilegales, sino mejorar las condiciones de vida de los campesinos colombianos y fortalecer el proceso de paz. Para ello, es necesario profundizar el compromiso de la comunidad internacional.

    Hoy por hoy contamos con la Policía que más conocimiento y experiencia tiene en el mundo en la lucha contra el narcotráfico, y estos valores están al servicio de la humanidad, con orgullo y con honor.

    Durante todo este proceso, hemos hecho de la inteligencia una herramienta esencialmente profesional, efectiva y contundente, que debe servir de ejemplo hacia el exterior y en el combate de otras modalidades del delito.

    Resultados efectivos, reconocidos por el mundo entero, como los que se vieron en la reciente “Operación Milenio” demuestran que la adecuada cooperación entre los Estados es la mejor arma para responder a los desarrollos y la capacidad de innovación permanente que caracterizan al crimen internacional.

    Gracias a la acertada y milimétrica coordinación entre las policías de Colombia, de Ecuador, de Estados Unidos y de México, incluida la importante participación de la Fiscalía y la Procuraduría de Colombia, se logró capturar a 31 narcotraficantes que conformaban una organización que enviaba más de 20 toneladas mensuales de cocaína hacia los Estados Unidos y Europa.

    Asimismo, constituye un importante ejemplo de cooperación el apoyo en tecnología que nos ha brindado Estados Unidos, como es el caso de los tres nuevos helicópteros que hoy recibimos para las operaciones de la Policía Antinarcóticos, los cuales incrementan la capacidad y eficiencia de nuestros hombres en su incansable lucha contra el narcotráfico.

    Por ello, quiero aprovechar esta ocasión para agradecer muy especialmente al Gobierno y al Congreso de los Estados Unidos de América por este valioso aporte a nuestra lucha compartida.

    Estamos dispuestos a seguir trabajando con los policías de países como España, Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos, México, Ecuador, Venezuela y tantas otras naciones a donde llegan los tentáculos del narcotráfico, ¡y en esta lucha no daremos ni un solo paso atrás!

    Otros logros alcanzados en mis primeros 15 meses de gobierno son también dicientes: Se han fumigado más de 60 mil hectáreas de coca y amapola y se han incautado más de 254 toneladas de drogas ilícitas, 908 toneladas de precursores químicos sólidos y un 1’650.000 galones de precursores químicos líquidos. Además, se han destruido 181 laboratorios, inutilizado 59 pistas clandestinas y capturado a 2.670 narcotraficantes. ¡Así estamos cumpliendo con nuestro compromiso ético con el futuro!

    Pero como Presidente de los colombianos, tengo clara conciencia de que la labor de la Policía Nacional no se puede circunscribir únicamente a la loable lucha contra el tráfico de drogas.

    Por esta razón –y basado en las experiencias que desarrollé cuando fui alcalde de esta ciudad de Santa Fe de Bogotá-, he promovido desde la Presidencia una Estrategia Nacional para la Convivencia y Seguridad Ciudadana destinada a ser una carta de navegación para la gestión de seguridad ciudadana de los próximos años.

    El objetivo es consolidar el triángulo entre la Policía, las administraciones locales y la comunidad, con el fin de modernizar y optimizar la gestión en seguridad ciudadana, teniendo en cuenta que, así como ocurre con el narcotráfico, el delito y los delincuentes están siempre en permanente transformación.

    Mi propósito es que en todos los departamentos de policía, a lo largo y ancho del país, se cuente con unos Centros Operativos de Seguimiento del Delito que permitan evaluar día a día, a partir de cifras concretas, las estrategias de seguridad, y que a la vez sirvan de lugar de encuentro entre la autoridad local y la policial.

    Esta misma semana instalé el Primer Simposio Internacional de Policía Comunitaria. Este es un concepto que responde a mi convicción de que el binomio Policía-Comunidad permite desarrollar ese Buen Vecino que yo promoví y conocí en la capital: solidario, atento a los problemas de seguridad, que respete las normas de convivencia y que sirva de apoyo a la labor policial.

    La Policía Comunitaria ya empieza a ser una realidad en Santa Fe de Bogotá y lo será pronto en todas las ciudades del país, como ya lo es en algunas naciones.  El señor Director de la Policía de España, Don Juan Gabriel Cotino, aquí presente, nos ha brindado un gran apoyo al compartir con nosotros su experiencia en esta materia y en todos los frentes de seguridad, incluido el narcotráfico. También es significativa la compañía hoy del Comandante de la Policía de la hermana nación del Ecuador, General Jorge Villarroel, con cuyo concurso hemos logrado éxitos como el ya referido de la “Operación Milenio”.

    Quiero aprovechar esta oportunidad propicia para anunciar que en las semanas próximas he convocado trascendentales reuniones en la Casa de Nariño, con el propósito de definir acciones concretas para fortalecer la seguridad ciudadana.

    Trabajamos para enfrentar con eficiencia y contundencia el preocupante tema del secuestro, incluida la inicua modalidad de las “pescas” inhumanas. Este es un flagelo que azota a Colombia, ¡que tenemos que poder erradicar para siempre de nuestro suelo!

    Todos los colombianos, sin excepción, debemos ver a los secuestradores como lo que son: Intolerantes, autoritarios y cobardes. No hay explicación alguna para privar de la libertad a un semejante, ni ninguna razón válida, así se pretenda disfrazar bajo el manto de las ideologías.

    También trabajamos en una estrategia especial, con el propósito de reducir drásticamente delitos como la piratería terrestre, el robo a residencias, los asaltos bancarios, el hurto de vehículos y el atraco.

    A la Policía Nacional no la podemos dejar sola en las calles en su abnegada lucha contra el delito, en la cual las cifras comprueban su labor constante. En los últimos 12 meses, la Policía ha incautado más de 43 mil armas, recuperado más de 29 mil automóviles y motocicletas, y rescatado 274 secuestrados.

    Pero más allá de esta importante acción contra la delincuencia, debemos apoyar la labor preventiva de la Policía, para lo cual es necesario dotarla de instrumentos legales adecuados y rodearla del apoyo de la comunidad.

    Con todo esto, lo que queremos generar es un entorno tranquilo para los colombianos, en el que puedan prosperar. Es la tranquilidad, como valor de convivencia, la que enlaza la paz con la seguridad ciudadana. Y con paz y seguridad tendremos todos mayores oportunidades de progreso y más y mejores empleos.

    A las Promociones de Oficiales de Vigilancia “Capitán Wilson Quintero Martínez” y de Oficiales del Cuerpo Administrativo que hoy reciben sus insignias, quiero felicitarlos, agradecerles su vocación de servicio a la Patria y darles los mejores augurios en el cumplimiento de su honroso deber en este cuerpo que enorgullece a Colombia.

    Con la designación de la promoción con el nombre del Capitán Wilson Quintero se rinde un justo tributo a un verdadero martir de la patria, quien con valentía afrontó su deber y sufrió y murió por él, a manos de los crueles y los violentos. A su ejemplo de valor y hombría tienen que hacer justicia sus pulcras carreras en la Policía, como el homenaje vivo de una nación agradecida, que hoy quiero extender muy especialmente a su señora esposa.

    Al General Rosso José Serrano y a todos sus hombres nuestro país y el mundo tienen mucho que reconocer. Es un privilegio para Colombia que su Presidente cuente en la lucha contra el delito con un ciudadano del perfil humano y las calidades profesionales del General Serrano.

    Su acertada dirección es hoy garantía de efectividad y trabajo patriótico y desinteresado, que se irradia a todos los miembros de la Policía Nacional, a quienes quiero decir hoy que los acompañamos y admiramos.

    ¡Que el Dios de Colombia premie sus esfuerzos e ilumine su trabajo en favor de la paz y la seguridad de sus compatriotas!

    Muchas gracias.


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    5 de noviembre de 1999

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