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  • EL DEPORTE: SÍMBOLO DE VIDA Y JUVENTUD; NEXO DE UNIÓN Y AMISTAD ENTRE TODOS LOS PUEBLOS

    PRESENTACIÓN DE LOS JUEGOS SURAMERICANOS DE BOGOTÁ 2002

    Hace poco más de 63 años Bogotá celebró con bombos y platillos sus cuatro siglos de existencia, para lo cual se prepararon una serie de eventos que colmaron las expectativas de los capitalinos.

    Hubo actos especiales en la Plaza de Bolívar y el Teatro Colón; se inauguró un nuevo acueducto que permitió a los bogotanos tomar agua potable, filtrada en la nueva planta de Vitelma, y se trasladaron los despojos mortales del fundador de la ciudad, Gonzalo Jiménez de Quesada, del Cementerio Central a la Catedral Primada, donde aún se encuentran.

    Pero quizás el espectáculo que más llamó la atención de los bogotanos de ese entonces, -de sombrero, paraguas y gabardina-, fue la realización en esta ciudad de los Juegos Deportivos Bolivarianos que se inauguraron el 5 de agosto, un día antes del cumpleaños de la capital, y que convocaron deportistas de las naciones que compartían una misma historia de libertad.

    Desde aquel agosto de 1938 han pasado más de seis décadas sin que Bogotá volviera a ser sede principal de unas gestas deportivas de carácter olímpico.

    Los tiempos han cambiado. Ya no se usan los sombreros ni se ven casi abrigos o ruanas en las calles. Tampoco nos causa asombro el milagro cotidiano del agua potable. Ahora la capital tiene otro color y otro ánimo, como si se hubiera contagiado de la alegría de ese trópico caribe que escondían las cordilleras. Ahora el sol nos alumbra con más frecuencia y desparrama sus rayos sobre ciclovías y ciclorutas; sobre parques, bibliotecas y eventos culturales; sobre andenes amplios y bien cuidados, y sobre rojos transmilenios que avanzan raudos por las renovadas avenidas.

    Ésta es la misma Bogotá de los tradicionales santafereños de la Candelaria, pero es también una nueva Bogotá, más moderna y vistosa, ataviada de luces, hermosa y jovial como una adolescente en primavera.

    Algunas cosas quedan y otras se trasforman en el juego del tiempo. Por fortuna, nos queda algo igual que aquellos antepasados, tal vez nuestro padres o abuelos, que acompañaron con emoción los Juegos Bolivarianos de 1938. Nos queda el amor al deporte, como un símbolo de vida y juventud, y como un nexo de unión y amistad entre los pueblos del mundo.

    ¡Qué bueno poder decir, entonces, que en abril del próximo año, el segundo del tercer milenio, Bogotá se vestirá otra vez de fiesta para celebrar un importante evento deportivo: los VII Juegos Deportivos Suramericanos!

    Gracias a la decisión de la Organización Deportiva Suramericana -ODESUR-, hoy representada por su Presidente, el coronel Antonio Rodríguez; al esfuerzo y liderazgo del Alcalde Antanas Mockus, y al apoyo del Comité Olímpico Colombiano, así como del Gobierno Nacional, a través de Coldeportes, durante 11 días los bogotanos y toda Colombia tendremos la feliz oportunidad de agitar la banderas solidarias del deporte y la amistad continental.

    Serán más de 3.000 deportistas de 15 países de América -dentro de los cuales se incluyen los 12 de Suramérica, Panamá, Aruba y las Antillas Holandesas-, quienes nos visitarán para disputar 35 disciplinas deportivas, cuatro de las cuales -las acuáticas- serán jugadas en Medellín.

    Ésta será otra excelente oportunidad, como lo fue este año la Copa América de Fútbol, para mostrar ante el mundo, y muy especialmente ante nuestros hermanos del continente, la mejor cara de nuestro país: amable, vital, hospitalaria y cívica.

    Cuando los colombianos nos proponemos algo, y trabajamos unidos, ¡siempre lo logramos! Así ocurrió con la Copa América, cuando no sólo realizamos un evento ejemplar sino también tuvimos la gran alegría de ganar el título. Yo estoy seguro de que en esta ocasión repetiremos esta buena experiencia de organización y sana alegría. Y ojalá logremos también los mejores resultados deportivos, tal como ocurrió en la última versión de los Juegos en Cuenca (Ecuador), donde Colombia obtuvo el segundo lugar.

    Está todo listo. Tenemos todo el potencial humano y la capacidad organizativa, y unos escenarios de primer nivel. Se han realizado ya, por el Distrito Capital y la Nación importantes inversiones en el mejoramiento de los complejos deportivos y de la ciudad en general, los cuales vamos a complementar con un apoyo económico adicional de 600 millones de pesos, a través de Coldeportes, para la organización y logística de los Juegos.

    Con todos estos elementos, podemos abrir desde ya los brazos en señal de bienvenida a nuestros queridos invitados de América. Tengan la seguridad de que aquí serán recibidos como hermanos y amigos, y de que podrán disfrutar la energía y hospitalidad de una metrópoli apasionante, vital y sorprendente, como lo es Bogotá, y también la calidez de Medellín, la hermosa capital de la montaña y las orquídeas.

    Apreciados amigos:

    Hace ya varios décadas un visitante, emocionado por la intensa vida cultural de Bogotá, la llamó la “Atenas Suramericana”, un título que cada día queremos reconquistar con eventos culturales como el Festival Iberoamericano de Teatro y el Festival de Cine de Bogotá; con Museos como el Nacional, el de Arte Moderno, el de Oro y la Donación Botero, y con tantas otras manifestaciones artísticas que, semana tras semana, se toman los parques y las calles de la ciudad.

    Ahora vamos tras otro título: uno que comenzamos a ganarnos en 1938, que deberá ser ratificado en abril de 2002 con los VII Juegos Deportivos Suramericanos y que se consagrará en el 2004 cuando Bogotá y Cundinamarca sean la sede de los decimoséptimos Juegos Deportivos Nacionales.

    Bogota será ahora, además de la Atenas Suramericana, la “Olimpia de Colombia” y, por qué no, -por lo menos el próximo año-, ¡la “Olimpia Suramericana”!

    Vamos a trabajar unidos todos los colombianos, los mismos que hemos hecho de Bogotá un centro de convergencia y unión de las distintas regiones del país, para hacer de estos primeros Juegos Suramericanos del Siglo XXI un evento memorable, donde se rompan las marcas del deporte y, más que eso, las marcas de la convivencia y la amistad.

    Tenemos frente a nosotros la oportunidad de escribir otra página de gloria en la historia de la capital y de nuestro deporte. Con entusiasmo y trabajo, ¡vamos a hacerlo!

    Muchas gracias.


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia

    19 de noviembre del 2002

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