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  • FUERZAS MILITARES MODERNAS Y FORTALECIDAS, PILAR FUNDAMENTAL PARA LA CONSTRUCCIÓN DE LA PAZ

    Colombianas y colombianos:

    Siguiendo con la serie de conversaciones que he tenido con ustedes en las últimas semanas sobre el proceso de paz visto como un todo indivisible, esta noche les voy a hablar y a dar los detalles sobre el fortalecimiento de nuestras Fuerzas Armadas y los logros que hemos tenido en este campo, que es otro de los seis pilares en los que se fundamenta el proceso de paz.

    Yo recibí, con la votación más alta en la historia del país, un mandato expreso y en desarrollo de ese mandato propuse un proceso de paz, en unas circunstancias muy difíciles, en el que sin duda hemos ido avanzando. He recibido un mandato para buscar la paz, pero también tengo un mandato constitucional y moral para defender la vida, honra y bienes de los ciudadanos de Colombia. Hemos sido pacientes, hemos sido también fuertes y hemos sido firmes al momento de defender nuestras instituciones y los derechos de todos los colombianos.

    El conflicto interno, que lleva más de cuarenta años, se ha visto agravado, sobre todo en la última década, por el problema del narcotráfico, que se convirtió en el mayor alimentador y financiador de la violencia que hoy vivimos. Esta infortunada y penosa combinación es la que me ha correspondido enfrentar y lo he hecho desde el Gobierno con toda decisión.

    Desde el mismo inicio de mi mandato obré siguiendo una convicción profunda y personal sobre la necesidad de fortalecer las Fuerzas Armadas, entendiéndolas como las Fuerzas de la institucionalidad y como un pilar fundamental para la construcción de la paz. Sobre esta convicción he trabajado, de la mano y con el apoyo continuo de los distintos Ministros de Defensa, del Comandante General de las Fuerzas Armadas y de todos y cada uno de los Comandantes de las Fuerzas que las componen. Ellos supieron entender la inmensa dimensión de este propósito, y gracias a nuestra labor conjunta hoy estamos viendo los excelentes resultados.

    El compromiso firme de mi Gobierno con el crecimiento, modernización, profesionalización y fortalecimiento de nuestra Fuerza Pública, en hombres y equipos, nos ha llevado a tener hoy las mejores y más preparadas Fuerzas Armadas en toda la historia de nuestro país.

    Sus cada vez más contundentes resultados operativos contra los violentos, vengan de donde vengan, hablan por sí solos de la positiva transformación de las Fuerzas Armadas, tanto en hombres, como en equipos y preparación. Su desempeño y capacitación en el campo de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario también ha mejorado radicalmente desde mi llegada a la Presidencia, gracias a lo cual hoy se han reducido al mínimo las denuncias por atropellos o abusos.

    Pero los invito a que miremos las cifras de lo que estamos haciendo para fortalecer nuestras Fuerzas Armadas, porque son realmente contundentes:

    De 22.000 soldados profesionales que teníamos en 1998 hoy contamos con 55.000. Es decir: ¡su número ha aumentado en un 150 por ciento en sólo 3 años!

    De 55.000 soldados regulares que teníamos en 1998 hoy contamos con 73.000 y en el 2004, gracias al Plan Fortaleza que he liderado desde la Presidencia, contaremos con unos 103.000.

    En total, -sumando soldados profesionales y regulares-, el pie de fuerza entre el año 1998 y el 2004 se habrá duplicado, – óigase bien: ¡duplicado!-, llegando a cerca de 160.000 efectivos.

    Como si lo anterior fuera poco, estamos cuadruplicando nuestro número de helicópteros pesados artillados, pasando de 4 a 16, y estamos más que duplicando nuestro número de helicópteros de transporte, pasando de 72 a 154.

    Estos helicópteros nos han permitido tener una capacidad de respuesta no vista antes en nuestro país. Además, los 5 aviones fantasmas; la posibilidad de responder a ataques las 24 horas del día; las 5 nuevas brigadas móviles que pondremos en funcionamiento en los próximos meses; la brigada contra el narcotráfico, que ya cuenta con 3 batallones; la brigada fluvial; la Fuerza de Despliegue Rápido; los soldados profesionales entrenados y con mejores prestaciones sociales y garantías laborales, con muy buena cantidad de munición y armas nuevas, y una gran red de inteligencia atenta y preparada a anticipar las agresiones de los violentos, son parte de los muchos logros y cosas buenas que podemos mostrar de nuestras Fuerzas Armadas de hoy.

    Éstas son unas Fuerzas Armadas que han alcanzado el máximo reconocimiento y confianza del pueblo colombiano al superar por primera vez en la historia el 90% de popularidad, confianza, admiración y simpatía de la gente, contra el mínimo apoyo de tan sólo el 2% que hoy recibe la guerrilla.

    Éstas son unas Fuerzas Armadas que hoy por hoy, gracias a una ley que impulsamos en mi administración, no tiene ningún colombiano menor de 18 años en sus filas. ¡Que diferencia con los grupos al margen de la ley! ¡Cuánta falta nos hace que ellos entiendan al fin que nuestros niños y jóvenes no deberían jamás cargar un fusil ni ser carne de cañón para la guerra, porque su lugar está en sus hogares, con sus familias, estudiando y preparándose para el mañana!

    Con cuánta razón nuestras Fuerzas Armadas fueron aplaudidas, acompañadas y homenajeadas por las fuerzas vivas del país que en pleno le reiteraron su gratitud y manifestaron su incondicional apoyo en el reciente evento que en su honor se llevó a cabo en 30 ciudades de la patria.

    Estas nuevas Fuerzas Armadas, que defienden las instituciones de nuestra democracia y a todos los colombianos, son las que hemos fortalecido, apoyado, dirigido y acompañado en mi Gobierno. Ha sido un trabajo paciente, firme y a conciencia, del cual hoy estamos cosechando los mejores frutos.

    Colombianas y colombianos:

    El fortalecimiento de las Fuerzas armadas y la institucionalidad del país es otro de los seis pilares del proceso de paz visto como un todo indivisible.

    Miremos con objetividad los hechos: sin duda alguna tenemos una Fuerza Pública totalmente renovada y transformada, llena de héroes que renuncian a su vida tranquila y a sus familias y que están listos para defender y proteger con su vida la de todos los colombianos.

    Si ustedes están hoy sentados en sus casas disfrutando de la compañía de sus familiares y amigos, no tengan la menor duda de que lo pueden hacer, en gran parte, gracias a nuestros soldados. Y esto, compatriotas, también es un hecho de paz.

    Yo pregunto: ¿Es esto un logro de mi gobierno dentro de la consolidación de los pilares en los que está fundamentada la paz? Por supuesto que sí. Entonces divulguémoslo, creamos en él, recuperemos la fe y la confianza en que el único camino posible para superar el conflicto es éste que emprendimos todos unidos desde mi llegada a la Presidencia.

    ¿Se han puesto a pensar dónde estaría Colombia si no hubiéramos fortalecido nuestras Fuerzas Armadas? ¿Dónde estaríamos si hubiéramos seguido con tropas vulnerables, sin entrenamiento ni equipos para combatir, sin helicópteros, sin los aviones fantasma, sin la tecnología, sin el aporte de los nuevos soldados profesionales? ¿Dónde estaríamos sin el apoyo que hoy tenemos en nuestras Fuerzas?

    Esto es lo que hay que ver y entender, con objetividad y sin pasiones. Esto es lo que estamos en la obligación de divulgar, de contar y de evaluar para que cada colombiano esté orgulloso y respalde a esos miles de hombres que protegen con su vida la de todos sus compatriotas.

    ¡Sólo pensando constructivamente y apoyando a quienes luchan por nosotros seremos dignos de llamarnos verdaderos colombianos, habitantes de un país que está lleno de razones para aferrarse a la esperanza y para seguir luchando sin pausa por alcanzar la paz!

    No puedo terminar sin expresar la gran consternación y el dolor que nos han producido los inhumanos ataques contra el pueblo de los Estados Unidos de América. Colombia es un país que ha sufrido también los duros golpes del terrorismo y entiende más que nadie la injusticia que éste conlleva. Toda nuestra solidaridad, todo nuestro apoyo, todo nuestro afecto están ahora con el pueblo americano en esta hora difícil. Desde Colombia nos sumaremos a todos los esfuerzos posibles para erradicar el cobarde terrorismo de la faz de la Tierra.

    Que Dios los bendiga y que Dios me bendiga.

    Buenas noches.


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    13 de septiembre del 2001

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