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  • HAY MUCHOS MOTIVOS PARA QUE UN INVERSIONISTA TENGA FE EN NUESTRO PAÍS

    PALABRAS ANTE EL CONSEJO SUPERIOR DE CÁMARAS DE COMERCIO DE ESPAÑA

    Un querido y desvergonzado trashumante, hijo de la imaginación de un colombiano, ha buscado fortuna, entre otras empresas, haciendo comercio con España. Aliado con un libanés de nombre Abdul y con una hermosa triestina llamada Ilona, ha contrabandeado armas y alfombras, ha transportado explosivos a este país y alguna vez trabajó como cuidador de astilleros en Mallorca. Este hombre atrevido y trasgresor de todas las reglas, como ya muchos lo habrán reconocido, es Maqroll el Gaviero, el personaje inolvidable de los poemas y las novelas de Álvaro Mutis, el más reciente premio Cervantes de Literatura, cuyo reconocimiento hemos celebrado con júbilo todos sus compatriotas.

    Por suerte, Maqroll y sus amigos sólo habitan en los libros de Mutis (o, por lo menos, eso creemos), y el comercio real entre España y Colombia es mucho más transparente, lícito y provechoso para nuestros pueblos. Pero tal vez en algo sí se parece la realidad a esas insólitas aventuras en las que Maqroll convierte sus negocios: en la amistad que preside cada uno de sus actos, como el valor fundamental, una amistad que igualmente encontramos a la cabeza de las relaciones económicas hispano-colombianas.

    Yo diría que la reunión que tenemos esta mañana, con la grata acogida del Consejo Superior de Cámaras de Comercio, su Presidente, los integrantes del Comité Ejecutivo y demás miembros, bien podría llamarse la reunión de las posibilidades: las posibilidades de incrementar un comercio que resulta insuficiente frente a nuestro verdadero potencial de intercambio, las posibilidades de encontrar nuevas fuentes de negocios binacionales y de inversiones recíprocas entre nuestras empresas, las posibilidades de cooperación entre nuestros gobiernos y empresarios para obtener los propósitos comunes que nos hemos fijado y que son fundamentales para nuestro desarrollo.

    España y Colombia, dos países con una población similar que, sumados, somos un mercado ampliado superior a las 80 millones de personas con intereses afines y una cultura común, constituimos un patrimonio humano de grandes dimensiones que estamos en la obligación de valorar, cuidar y aprovechar.

    El sector privado, estoy seguro, es uno de los ejes fundamentales de las relaciones entre nuestras naciones, particularmente en el área comercial, industrial y turística, y de ahí la inmensa importancia de su participación cada vez más creciente en la definición de políticas y en la consolidación de proyectos que vinculen nuestras naciones. Su presencia hoy aquí demuestra un compromiso y un interés en consolidar los beneficios de unas relaciones que comenzaron hace más de 5 siglos cuando las carabelas de Colón tocaron tierra americana y que hoy se consolidan en un marco de respeto y complementariedad.

    •Déjenme comenzar por contarles muy brevemente en donde nos encontramos en materia económica y hacia dónde nos dirigimos.

    •Si algo caracterizó a la economía colombiana durante el siglo pasado fue su estabilidad y su solidez, representados en crecimiento positivo, desempleo moderado, política fiscal sana y nunca una hiperinflación.

    •Sin embargo, en 1999, por primera vez en 70 años, tuvimos que pagar con una recesión los efectos de la crisis financiera internacional y loslas descoordinaciones institucionales resultantes de los cambios en la errores de política económica que cometimos se implementaron en los noventas.

    •Yo recibí mi administración en el segundo semestre de 1998 con un déficit fiscal creciente5, tasas de interés superiores al 4050%, desempleo que se había duplicado en cuatro años y seguía incrementándose creciente, inestabilidad cambiaria y una cartera del sistema financiero deteriordeteriorándose de formao aceleradao de la cartera del sistema financiero.

    •Ante esta situación, lo primero que hice fue diseñar un programa económico en dos etapas, orientado primero a detener la caída y a solucionar el riesgo sistémico del sistema financiero, y luego a impulsar la recuperación.

    •En desarrollo de este programa implementamos una importante reducción del gasto público que nos dio el espacio y la credibilidad necesarios para bajar las tasas de interésinterés en más de 30 puntos y para liberar la tasa de cambio sin traumatismos.

    Entretanto adelantamos y mantener una política monetaria sana que posibilitó una baja sostenida de la inflación. Durante tres años consecutivos hemos tenido una inflación de un solo dígito, tanto así que hoy está alrededor del 6% anual, la más baja en tres décadas y menos de la mitad de la que recibí..

    •Sin embargo, lo más importante de estas medidas es que prepararon el terreno para la recuperación que hoy comenzamos a ver:

    Las exportaciones no tradicionales están creciendo a una tasa superior al 10%. Más aún, las exportaciones industriales de Colombia crecieron en el 2001 a una tasa del 14.5%, muy por encima de los demás países de América Latina, y que los nuevos países industrializados del Asia.  Y, lo mas importante, esta política exportadora involucra a la pequeña y mediana empresa como fuente de una mayor desarrollo y crecimiento.  Hoy tenemos mas de 1.700 Pymes inscritas en el programa exportador Expopyme, cuyas exportaciones han pasado de 45 millones de dólares en 1999, a 67 millones en el 2000 y algo mas de 100 millones de dólares en el 2001.

    Adicionalmente, hemos superado el año de recesión de 1999 con dos años seguidos de crecimiento: un 2.8% en el 2000 y el 1.6% en el 2001. Es un crecimiento moderado pero satisfactorio en el contexto, si tenemos en cuenta que es el triple del crecimiento promedio de las demás economías en América Latina.

    •El sistema financiero está mejorando su desempeño, elevando la calidad de su cartera y abriendo cada día más las compuertas del crédito a los empresarios y al sector construcción

    •Inclusive el sector agrícola está creciendo con fortaleza. Después de dos años de comportamiento negativo, en el año 2000 el agro creció un 5.2%, por encima de todos los demás sectores de la economía, y el año pasado volvió a crecer, gracias a lo cual hemos aumentado el área sembrada en el país en más de 430 mil hectáreas e incrementado la producción de alimentos en dos millones trescientos mil toneladas.

    También la construcción de vivienda, después de una década difícil, comienza a dar aceleradas muestras de reactivación, con lo que eso implica en generación de empleo para mano de obra no calificada.

    El déficit fiscal, por otra parte, que había llegado a una cifra del 5.4% del Producto Interno Bruto en 1999, se ha reducido consistentemente hasta alcanzar el 3.3% el año pasado, con el horizonte de no superar el 2.6% este año, gracias a una sana política fiscal y a las reformas responsables que hemos adelantado para asegurar la estabilidad y viabilidad de nuestra economía.

    •Por supuesto, para consolidar la reactivación entendemos la importancia de fomentar la inversión extranjera y de volcarnos hacia los mercados internacionales, para lo cual hemos diseñado y puesto en práctica un completo plan exportador y unas políticas de productividad y competitividad que están produciendo excelentes resultados.

    Ustedes ya lo saben, porque muchas empresas españolas tienen filiales en nuestro país o invierten en Colombia, pero quiero recordar algunos de los muchos motivos que puede tener un inversionista para depositar su fe en nuestro país:

    Colombia les ofrece una excelente ubicación geográfica, en el vértice donde confluyen Centro y Suramérica, con amplias costas sobre el mar Caribe pero igualmente sobre el océano Pacífico, regiones en las que funcionan zonas francas y zonas económicas especiales de exportación con estímulos aduaneros y fiscales que facilitan la creación de empresas y la producción con miras a la exportación.

    Somos ideales para alianzas estratégicas, ya que tenemos acuerdos de libre comercio y preferencias arancelarias con buena parte de los países de la región. En efecto, contando con la próxima prórroga del Acuerdo de Preferencias Arancelarias Andinas de los Estados Unidos, tenemos acceso preferencial a más de 800 millones de consumidores en dicho país, aquí en la Unión Europea, en México y la Comunidad Andina

    Somos además, autosuficientes en gas, energía y recursos naturales. Tenemos un régimen de aduanas moderno y simplificado. Tenemos una larga y reconocida estabilidad democrática, y, además, eliminamos durante mi Gobierno la figura de la expropiación por vía administrativa, que representaba un riesgo para los inversionistas, garantizando así la tranquila propiedad de sus inversiones.

    Además, existe un reconocimiento adicional de la comunidad internacional hacia Colombia: su capital humano.  En efecto, uno de nuestros principales rubros de exportación son precisamente los profesionales colombianos altamente calificados que son llevados por las empresas multinacionales ubicadas en Colombia para manejar sus destinos en otros países del mundo.

    Pero no tengo que decir más. La mejor razón para invertir en Colombia la conocen ustedes o la pueden preguntar a sus colegas que ya están trabajando y generando utilidades en tierra colombiana: ¡Porque es un negocio altamente rentable!

    Por algo será que España es actualmente el primer inversionista extranjero en nuestro país. Y estoy seguro de que seguirá consolidando su presencia económica en Colombia, en sectores tan importantes como la banca, la energía, las comunicaciones, las obras públicas, el comercio y los servicios.

    Hoy quisiera aprovechar para agradecer muy especialmente a los empresarios españoles esa inmensa fe que han depositado y que seguirán depositando en nuestro futuro. Colombia ha respondido a su confianza con una política económica seria y responsable. Así, con estabilidad económica y jurídica, y con reglas de juego claras, esperamos seguir contando con la presencia de las empresas españolas en las oportunidades de negocios que cada día se abren en nuestro suelo.

    Yo sé, por supuesto, que el tema del conflicto interno que sufre nuestro país, actualmente enfrentado al ataque de organizaciones terroristas como las FARC, que prefirieron la opción de la violencia contra los suyos que la del diálogo y el escenario político que les ofrecimos con generosidad, es un motivo de justa preocupación.

    Ustedes dirán: ¿cómo es posible que un país acosado por la violencia pueda, sin embargo, crecer, hacer reformas estructurales en su economía y mantener una industria dinámica? Pues esa es, precisamente, la prueba del acertado manejo económico que ha tenido el país, del talento y coraje de nuestra gente y de que unos cuantos intolerantes nunca van a poder doblegar la voluntad y el entusiasmo de un pueblo trabajador y aferrado a la vida.

    Hace unos días, Marcelo Giugale, economista en jefe del Banco Mundial para México, Colombia y Venezuela dijo lo siguiente: “La economía colombiana ha estado corrigiéndose desde la recesión de 1999. Este gobierno se empeñó en llevar a cabo las reformas para poner en un sendero sostenible a la economía. Me sobrarían los dedos de una sola mano para buscar gobiernos en América Latina que hayan hecho tantas y tan necesarias reformas. (…) Sobran gobiernos en la región que han tenido mucho más espacio político, pero que no han podido hacer tantos ajustes”.

    ¡Esa es la realidad de la economía colombiana: una economía que mantiene signos positivos, pese a todo y sobre todo!

    Además, quiero contarles que en el campo de la seguridad, mi Gobierno ha fortalecido y modernizado, como ningún otro en la historia de Colombia, a las Fuerzas Armadas, siempre dentro de una cultura de respeto a los derechos humanos y el derecho internacional humanitario. Hemos prácticamente duplicado el pie de fuerza, hemos duplicado la capacidad de transporte de tropas por aire, hemos cuadruplicado el número de helicópteros artillados y cada día contamos con más guarniciones, más inteligencia y más capacidad de respuesta para procurar la seguridad de nuestros ciudadanos y de los extranjeros que nos visitan.

    Apreciados amigos empresarios de España:

    Frente a los nuevos retos y oportunidades que ofrece la globalización a nuestros países, debemos buscar estrategias para insertarnos de una manera positiva en un mundo cada vez más interdependiente. En este marco de mundialización, los bloques económicos aparecen como la manera más eficiente de inserción positiva en el mundo globalizado.

    Sin duda, la Comunidad Andina ha sido el principal escenario de la integración para Colombia. Los logros alcanzados desde la firma del acuerdo de Cartagena en 1969 nos permiten tener confianza en el futuro de este mecanismo. La consolidación de una institucionalidad ágil con una legislación moderna, el acelerado incremento en los flujos de inversión, comercio y turismo intrarregional, su ubicación geopolítica privilegiada y la profundización en la concertación política en los temas de interés, convierten a la CAN en el grupo de mayor proyección del continente.

    Debo destacar también la consolidación del Grupo de los Tres, conformado entre Colombia, México y Venezuela, como grupo de integración económica, concertación política y cooperación, mediante la cual los países participantes no sólo profundizan sus vínculos sino que se proyectan en toda el área caribe.

    Adicionalmente, Colombia, así como los demás países de la Comunidad Andina, ha venido trabajando activamente en la conformación del Área de libre Comercio de las Américas, que será una realidad en el año 2005: un mercado ampliado y espacio privilegiado para los países del continente americano.

    Tenemos que ser conscientes de que, así como España hace parte del gran bloque económico de la Unión Europea -el cual actualmente preside-, también Colombia será parte en el 2005 de la Asociación de Libre Comercio de las Américas -ALCA-.  No cabe duda de que los países que gocen ya de mayores relaciones comerciales y de inversión tendrán ventajas para los beneficios y las asociaciones por venir, se habrán adelantado al futuro y habrán construido así progreso para sus pueblos.

    Pero también es importante desarrollar, desde ahora, una mayor relación comercial entre Colombia, como parte de la Comunidad Andina, y la Unión Europea. Es fundamental lograr la negociación de un acuerdo de asociación de cuarta generación que involucre el libre comercio recíproco entre la Unión Europea y la Comunidad Andina, para lo cual el apoyo de España y su comunidad empresarial es fundamental.  Este tipo de acuerdo generará mayor certidumbre en las relaciones de comercio e inversión entre nuestros países, lo que redundará en el crecimiento de las mismas.

    España es, sin duda, por tradición, historia y proximidad cultural, el puente ideal para Colombia en su acceso a Europa, y como tal tiene una gran importancia estratégica desde el punto de vista comercial. Colombia, igualmente, es un punto estratégico para el ingreso global al mercado americano.

    Nuestro comercio con España, que en 1998 superó los 592 millones de dólares, registró el año pasado una cifra de sólo 381 millones, lo que debe constituir un reto para nuestros empresarios y para nuestros gobiernos, pues resulta obvio que no estamos utilizando al máximo sus posibilidades y que debemos conocer aún más nuestros respectivos mercados para hacer negocios de provecho para ambos países. Mayor es nuestro desafío si tenemos en cuenta que actualmente Colombia es beneficiaria del programa de beneficios arancelarios de la Unión Europea denominado SPG Andino, que desgrava cerca del 85% de los productos que exportamos a Europa.

    A eso los invito, queridos empresarios de España: ¡No esperemos un momento más para tender nuevos lazos de comercio e inversión entre nuestros países!

    Con la misma intrepidez de Maqroll el Gaviero, aunque por vías legales -por supuesto-, hagamos de nuestras relaciones una exitosa historia, digna de ser contada y de ser emulada por quienes la conozcan.

    Muchas gracias


    Lugar y fecha

    Madrid, España
    16 de mayo del 2002

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