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  • INFORME AL CONGRESO 2000-2001

    No hay paso pequeño cuando se avanza en el camino correcto. Han transcurrido ya tres años desde cuando iniciamos el desafío de dirigir los destinos del Estado colombiano y hoy puedo decir, con satisfacción, que le estamos cumpliendo a Colombia y a nuestros conciudadanos.

    El camino era difícil, estrecho y cuesta arriba, en casi todos los aspectos de la vida nacional: la seguridad, la economía, el área social y las relaciones internacionales.

    Hemos trabajado sin descanso, de la mano con el Congreso de la República y con otras instancias del Estado, y hoy comenzamos a recoger los frutos de las semillas que sembramos con paciencia, sacrificando a menudo la popularidad en aras de la responsabilidad.

    La paz, el objetivo más preciado de nuestra gestión y de toda Colombia, se sigue construyendo en medio de las dificultades propias de un conflicto tan complejo como el que asola a nuestra nación desde hace más de cuatro décadas. Se han superado graves escollos, y hoy, por fortuna, podemos decir que hemos comenzado a presenciar los primeros hechos de paz en la forma del Acuerdo Humanitario que permitió la liberación y el retorno a sus hogares de más de 350 miembros de las Fuerzas Armadas.

    Nuestra Fuerza Pública, precisamente, se está fortaleciendo hoy más que nunca, no sólo en hombres y equipos -lo cual, por sí solo, es un logro histórico-, sino también en el campo legal, donde el Gobierno, en uso de las facultades concedidas por el Congreso, estructuró, dinamizó y modernizó las carreras de los militares y los policías del país. Hoy por hoy, tenemos unas Fuerzas Militares y de Policía no sólo exitosas en el combate y en la lucha contra la delincuencia, sino también respetuosas de los derechos humanos y preparadas para ser el sustento de una paz cierta y duradera.

    En el campo económico seguimos consolidando la reactivación alcanzada durante el año 2000, con alentadoras perspectivas de crecimiento, lideradas por el buen comportamiento las exportaciones no tradicionales, por el desempeño de la industria manufacturera y por el sostenido y positivo repunte de la actividad agropecuaria.

    Proyectos claves como el acto legislativo de reforma a las transferencias territoriales, la ley de juegos de suerte y azar, la reforma tributaria y la reglamentación de las zonas económicas especiales de exportación, entre otros, que fueron aprobados en la legislatura pasada, serán piezas fundamentales para afianzar la mencionada reactivación así como el proceso de ajuste y saneamiento fiscal en el que nos hemos empeñado. Ahora nos resta, para acabar de cumplir con nuestra tarea de responsabilidad fiscal con las nuevas generaciones, dar un impulso decidido, y fundado en el consenso, a la necesaria reforma pensional.

    En el campo social hemos obrado también con dinamismo. Es de resaltar, aparte de la labor cotidiana y esforzada de todos los ministerios y organismos del Estado que velan por la promoción de la salud, la educación, la vivienda y la protección de la población más pobre o más vulnerable del país, el importante avance que estamos logrando con la puesta en marcha del componente social del Plan Colombia.

    Programas como “Familias en Acción”, “Jóvenes en Acción”, “Empleo en Acción” y “Vías para la Paz”, entre otros, están comenzando a hacer la diferencia en las regiones más apartadas del país, muchas de ellas víctimas de la miseria y la violencia que dejan el conflicto armado y el narcotráfico. Otros proyectos, como el de Compartel para la telefonía comunitaria y la internet social o el de interconexión eléctrica en el Pacífico, la Orinoquía y la Amazonía están vinculando a todo el país al progreso y a las oportunidades de la paz.

    En el campo internacional es ya reconocido el avance que hemos consolidado para Colombia, un país que hoy forma parte del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y que es protagonista de excepción en todos los foros y organismos internacionales. Como resaltaba el año anterior en este mismo espacio, la importante financiación internacional del Plan Colombia, sin precedentes en la historia de nuestro país, habla por sí sola del éxito de nuestra Diplomacia por la Paz y por la Economía.

    No reclamamos los dirigentes de hoy el derecho a proclamar el logro de los más caros anhelos de los colombianos. Pero sí podemos decir que estamos realizando un esfuerzo continuo y responsable, y que, como dice un antiguo aforismo, “todo esfuerzo ya es un éxito”, sobre todo cuando se realiza con ánimo de construir soluciones duraderas y no solamente de paliar los síntomas de una crisis.

    Nos queda un año para consolidar el cambio. Vamos a trabajar para lograrlo sin perder jamás de vista la razón de nuestros desvelos: una Colombia justa y progresista, no sólo para nosotros, sino también para las futuras generaciones de colombianos en este naciente siglo XXI.

    ANDRÉS PASTRANA ARANGO


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    2001

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