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  • INTEGRACIÓN REGIONAL, BASE FUNDAMENTAL PARA ALCANZAR EN UN FUTURO ZONA DE LIBRE COMERCIO CONTINENTAL

    ENCUENTRO DE EMPRESARIOS CELEBRADO CON OCASIÓN DE LA VISITA DEL PRESIDENTE DE COSTA RICA, MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ ECHEVERRÍA

    Cuando son fuertes los lazos de afecto y amistad entre dos naciones, como los son los que unen a Costa Rica y Colombia, resulta más fácil estrechar otros vínculos, como los del comercio y la inversión.

    Por eso veo con los mejores augurios el encuentro que hoy se celebra entre empresarios costarricenses y colombianos, realzado por la presencia del señor presidente de Costa Rica, Miguel Angel Rodríguez Echeverría.

    Las relaciones entre nuestros dos países han estado siempre presididas por un clima de entendimiento y un apego común a los postulados del Derecho Internacional.

    Ya en 1825 se suscribió entre Colombia y la Federación de Provincias Unidas de Centroamérica, a la cual pertenecía entonces el territorio de Costa Rica, un Tratado en virtud del cual, entre otras disposiciones, se establecía la libertad de comercio entre sus puertos marítimos.

    En el transcurso del tiempo, nuestras naciones se vieron identificadas en el escenario mundial por la explotación de dos productos agrícolas que han sido y siguen siendo emblema de nuestras economías, como lo son el café y el banano. En este campo hemos sido cordiales competidores y a la vez estratégicos aliados al momento de defender su comercialización en el contexto internacional.

    Hoy nuestros países se encuentran involucrados en importantes procesos de integración regional y buscan fortalecer su posición en el entorno económico mundial, con el objeto de enfrentar los retos inminentes de la globalización y la interdepedencia económica, así como la liberación del comercio hemisférico y planetario.

    El proceso de integración centroamericano es un proceso dinámico y fructífero, cuyos resultados saltan a la vista:

    El comercio intrarregional entre los cinco países del Mercado Común Centroamericano ha pasado de 650 millones de dólares en 1990 a más de 2.200 millones de dólares el año pasado.

    Hoy los estados centroamericanos tienen un arancel externo común donde el 95% de los rubros arancelarios son uniformes y donde sólo cuatro productos –café, azúcar, alcohol y derivados del petróleo- no gozan del régimen de libre comercio. Con más de 30 millones de habitantes, el Mercado Común Centroamericano es el tercer socio comercial más importante de los Estados Unidos en el continente, superado solamente por México y Brasil.

    A su vez, el proceso de integración de la Comunidad Andina, al que se encuentra vinculado Colombia desde hace más de tres décadas, ha tenido también importantes avances. Con la adopción del arancel externo común en 1995, hemos consolidado una unión aduanera, como un paso más en el camino promisorio de la integración económica.

    Entendemos que estos procesos de integración regionales son la base fundamental para alcanzar en un futuro una Zona de Libre Comercio Continental, dentro de parámetros de equidad y sana competitividad.

    Nuestros respectivos procesos de integración deben fortalecerse individualmente y complementarse mutuamente.

    Y para llegar a esta integración tenemos muchos caminos para explorar. Por una parte, está el continuar los acercamientos entre la Comunidad Andina de Naciones y el Mercado Común Centroamericano para alcanzar una Zona de Libre Comercio entre ambos bloques.

    En este punto, la Comunidad ya está adelantando el proceso de negociación de un acuerdo comercial con Guatemala, El Salvador y Honduras, en el cual sería ideal también la futura participación de Costa Rica y de Nicaragua, así sea en un mediano plazo.

    Por otra parte, en el campo bilateral, Costa Rica y Colombia están en mora de actualizar y ampliar el Acuerdo de Alcance Parcial No. 7 que los vincula desde 1984, en el marco de la Asociación Latinoamericana de Integración. Por eso resulta tan alentador que en la pasada reunión de la Organización Mundial del Comercio en Seattle, nuestros ministros de Comercio hayan acordado iniciar conversaciones con miras a suscribir un nuevo acuerdo de preferencias arancelarias que nos permita aprovechar el gran potencial de desarrollo comercial y de inversiones que ofrecen ambas economías. Ojalá podamos concluir la ampliación a nuestro Acuerdo Parcial antes de finalizar el primer trimestre del año 2000.

    Nuestro comercio bilateral, desde hace por lo menos un lustro, ha sido superior a los 100 millones de dólares anuales, y esta cifra es susceptible de incrementarse mucho más, si definimos conjuntamente los productos que podemos intercambiar con mayor beneficio recíproco.

    Entre 1991 y 1998 el comercio global de Colombia con el Mercado Común Centroamericano creció el 126%, correspondiente a un aumento de 117 millones de dólares a 265 millones de dólares. El 36% de este incremento, equivalente a 54 millones de dólares, corresponde al crecimiento del comercio con Costa Rica, lo que comprueba una vez más el significativo potencial que representa este país para nuestra economía, y viceversa.

    En efecto, nuestro comercio con Costa Rica constituye hoy por hoy casi la mitad de nuestro comercio total con el Mercado Común Centroamericano.

    Por ello, tenemos que aprovechar reuniones como ésta del día de hoy para examinar alternativas y buscar oportunidades de inversión y de comercio. Ya en abril de este año nos visitó una importante misión de empresarios costarricenses, lo que demuestra que hay un verdadero interés del sector privado por vincular la actividad económica de las dos naciones.

    ¡Juntos somos más fuertes en el concierto mundial! Esta verdad de a puño debe impulsarnos en este camino de cooperación e integración económica.

    Sabemos que Costa Rica es una economía sólida y pujante, propicia para la inversión internacional. Sus condiciones de estabilidad, su alto nivel educativo y la productividad de su fuerza laboral han sido factores positivos para que allí se estén realizando inversiones por empresas de alta tecnología como Intel Corporation, Motorola, Baxter, Helthcare y Acer International. Y también los empresarios e inversionistas colombianos han podido constatar la amable acogida de los costarricenses para sus negocios.

    A su vez, Colombia es hoy una nación que puede mostrar con orgullo, -después del ajuste estructural en el cual se empeñó mi administración-, una economía en proceso de reactivación, con bajas tasas de interés, un nivel de inflación de un solo dígito, tasa de cambio libre y competitiva, cumplidora de sus obligaciones internacionales y con garantías adecuadas y estables para el inversionista extranjero.

    En nuestro país estamos trabajando sin desmayo en los más variados frentes:

    Entendemos la urgente necesidad de fortalecer el comercio formal y combatir el contrabando, que mina los ingresos del Estado y genera desempleo. Por ello, hemos avanzado en un proceso de concientización ciudadana para que todos los colombianos nos neguemos a cohonestar este delito contra la economía y contra nuestros compatriotas. Dentro de esta cruzada contra el contrabando, hemos firmado convenios de intercambio de información con aduanas extranjeras e incrementado la actividad de grupos élites especializados para detectarlo y controlarlo. Por otra parte, se están logrando acuerdos con las grandes multinacionales para que vendan sus productos únicamente a distribuidores legales.

    También estamos decididos a lograr un desarrollo con justicia social. Para ello, hemos puesto en práctica programas educativos para alcanzar un nivel de alfabetización y de escolaridad plena en todos los municipios del país. En este tema tenemos mucho que aprender de la exitosa experiencia costarricense.

    A nivel nutricional, nos hemos comprometido con el programa de desayunos escolares, que pretende entregar el próximo año desayunos balanceados a cerca de dos millones de niños de escasos recursos.

    En el campo de la salud, hemos dado un importante apoyo financiero a los hospitales públicos y aumentado en casi medio millón de cupos los beneficiarios del régimen subsidiado.

    En el neurálgico tema de la vivienda social, por otro lado, en este año entregamos más de 23.000 subsidios por un valor superior a los 130.000 millones de pesos, lo cual significó la creación  de 35.000 empleos. Además, estamos impulsando un proyecto de ley que traerá importantes alivios para los deudores hipotecarios y un nuevo y más equitativo sistema de financiación de vivienda. Tenemos, pues, múltiples experiencias valiosas para compartir con el Ministro de Vivienda de Costa Rica, quien también nos acompaña.

    ¡Con todos estos programas estamos generando en Colombia el cambio con el cual nos comprometimos!

    Existe hoy, por lo tanto, una coyuntura favorable para que nuestros empresarios amplíen sus mercados, en un horizonte de progreso y cooperación con países amigos y cercanos, como Costa Rica.

    Las expectativas del mercado bilateral, por otro lado, han llevado a la constitución de Cámaras de Comercio Colombo-Costarricenses, con capítulos nacionales en los dos países, cuyo papel debe ser cada día más preponderante en la promoción del comercio y la inversión entre los mismos.

    Con todos estos elementos comunes y la inmensa potencialidad de cooperación y crecimiento conjunto de nuestras economías, es mucho lo que podemos y debemos avanzar, con miras a una relación armónica y creciente en el siglo XXI, ampliada a nuevos temas, como el turismo sustentable y la protección y defensa del medio ambiente.

    Colombia mira hacia Centroamérica y el Caribe, y hacia Costa Rica muy particularmente, con la esperanza de afianzar los vínculos e incrementar las relaciones de beneficio común.

    Señores empresarios costarricenses y colombianos:

    Así como el presidente Rodríguez Echeverría y yo estamos comprometidos en hacer de nuestros lazos comunes una alianza de cooperación política y económica, los invito a que busquen y encuentren las mejores oportunidades de comercio e inversión con sus colegas.

    Simón Bolívar dijo en su Carta de Jamaica, refiriéndose a los pueblos americanos, que “la unión no nos vendrá por prodigios divinos, sino por efectos sensibles y esfuerzos bien dirigidos”.

    Esos son los esfuerzos que hoy, con el mejor ánimo, estamos haciendo los gobiernos de Costa Rica y de Colombia, en una apuesta conjunta por un futuro mejor y más próspero.

    Muchas gracias.


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    15 de diciembre de 1999

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