• Banner textos

  • LA CONTINUA MODERNIZACIÓN DEL DAS LE PERMITE CUMPLIR CADA VEZ MEJOR SU TAREA

    CELEBRACIÓN DEL CUADRAGÉSIMO-SÉPTIMO ANIVERSARIO DEL DEPARTAMENTO ADMINISTRATIVO DE SEGURIDAD – DAS

    Si yo dijera que la función del Departamento Administrativo de Seguridad consiste en asegurar el incremento de la inversión social, en proteger el empleo, en resguardar nuestra fauna, en garantizar tanto la salud de los colombianos como el desarrollo de los niños y las mujeres del país, muchos dirían que estoy equivocado o, si son más diplomáticos, que tengo una confusión con las tareas de otras entidades del Estado.

    Sin embargo, no hay ningún error en mi afirmación. Sólo podría haberlo si, con una óptica bastante estrecha, se cree que la labor de inteligencia e investigación del DAS resulta útil únicamente para los procesos internos de la rama judicial. Esto no es cierto. No lo es porque gracias a la ardua y silenciosa acción del DAS se evita el despilfarro de dineros públicos que genera la corrupción, se combate el contrabando, se impide el tráfico con nuestros animales y se atacan, entre otros, fenómenos tan lamentables como la prostitución infantil y la trata de blancas.

    Sin su trabajo, entonces, ni nuestra economía, ni nuestros ecosistemas, ni tampoco nuestra población más vulnerable, tendría los mínimos niveles de protección requeridos para su desarrollo. El DAS, cuyos 47 años estamos celebrando hoy, es sinónimo del avance del país.

    Precisamente para cumplir cada vez mejor su tarea, se ha venido transformando administrativamente. Como es evidente, el desempeño del Estado debe ajustarse a criterios de eficiencia en la gestión y de planificación cada vez más exigentes. En esos términos, la modificación de la estructura orgánica del DAS, mediante la cual se especializa en la inteligencia estratégica, junto con la reestructuración en curso de su planta de personal y con su felicitado Plan de Desarrollo Administrativo para el año 2000, se conjugan en un único proceso: la continua modernización de la institución.

    Este proceso, como lo atestiguan hechos recientes, va por buen camino. No casualmente el Departamento Administrativo de la Función Pública felicitó a los creadores del Plan antes citado, por la pertinencia de sus estrategias y por la claridad de su modelo de planificación. No casualmente tampoco, algunos nuevos procedimientos aplicados por el DAS, en lo referente a la expedición del certificado judicial, a la reorganización de archivos de grupo operacional y a los instrumentos de evaluación de desempeño, están compitiendo en el Premio Nacional de Alta Gerencia.

    El Gobierno Nacional, reconociendo tales logros, le ha asignado al DAS, para el presente año, recursos de inversión por valor de 11.110 millones de pesos. Destinados a mejorar la infraestructura informática y el parque automotor de las áreas operativas, a la construcción de la sede de la entidad en Ibagué, a la dotación del Puesto Operativo en Ipiales, a la capacitación de los funcionarios y a la adquisición de equipo especializado para labores de inteligencia, del sistema digital de radio comunicaciones y del importante Sistema de Identificación Dactilar -el cual será un importante instrumento técnico para apoyar la investigación judicial-,  esos dineros fortalecerán y ampliarán la capacidad del DAS para cumplir más cabalmente sus funciones y, en esa medida, para incrementar la gobernabilidad del Estado colombiano.

    ¡Así estamos construyendo el Estado moderno que necesita Colombia en el nuevo milenio!

    Ésta es una cuestión aún más decisiva cuando se entiende que la modernización del DAS revierte en la prevención y en la eliminación de viejas prácticas que impiden, precisamente, el progreso de nuestras instituciones políticas. La lucha contra la corrupción, como uno de sus principales objetivos, logrará mayores resultados en tanto exista una permanente, minuciosa y bien diseñada estrategia de control de los funcionarios públicos. Modernizar al DAS es, por eso, modernizar el conjunto de nuestro Estado.

    En coordinación con la Fiscalía, la Procuraduría, la Contraloría y el Programa Presidencial Anticorrupción, el DAS ha presionado para alcanzar tal efecto. A modo de ejemplo bien vale señalar que, a causa de sus investigaciones, se han capturado 110 personas y se han descubierto ilícitos económicos, en entidades como el Congreso de la República, el Fondo de Pensiones de Foncolpuertos, el Instituto de Seguros Sociales, Cajanal, el Ministerio de Salud, la Secretaría Distrital de Impuestos, Adpostal, la Superintendencia de Notariado y Registro y la Secretaría de Tránsito y Transporte de Bogotá, por el descomunal monto de 15 millones de dólares.

    Basta pensar que esta cifra podría haber sido invertida en hospitales y escuelas, en apoyo a la cultura y en la construcción de carreteras hacia las zonas aisladas de Colombia, para darse cuenta de cómo tales acciones delincuenciales  destruyen el país. Si reflexionamos al respecto no es difícil concluir que son tan terroristas quienes vuelan las torres de energía eléctrica y los oleoductos cómo quienes saquean las arcas del presupuesto público ¡Los ladrones de cuello blanco son  terroristas de escritorio.

    El trabajo del DAS, en ese sentido, es y seguirá siendo esencial para evitar que estos crímenes sin disparos continúen ocurriendo.

    No obstante, a esto no se limitan sus posibilidades de acción. En el campo económico, en coordinación con la Dian, se han combatido el contrabando y la piratería, dos fenómenos que, como todos sabemos, generan desempleo y debilitan la industria nacional. Al respecto se realizaron, por ejemplo, más de 90 allanamientos para perseguir el software “pirata” y se decomisaron libros y discos del mismo tipo por un valor de 500 millones de pesos.

    Asimismo, por medio de la Dirección Nacional de Investigaciones del DAS, se impidió la circulación de cientos de millones de pesos en moneda falsa y, en relación al delito del fraude, que ataca al sector financiero y a la empresa privada, se capturaron casi 40 personas que, ya sea mediante operaciones a través de las redes informáticas, falsificación de títulos de valores o utilización indebida de dinero plástico, estaban vinculadas con este tipo de ilícitos.

    En el terreno del combate contra el comercio ilegal de armas también hay hechos sobresalientes. Gracias a la Operación Neffer, en la cual cooperaron organismos de seguridad de Israel y los Estados Unidos, se detectó una red de traficantes dedicados a enviar armas, provenientes de la extinta Unión Soviética, a los grupos de Colombia al margen de la ley.  Como resultado del operativo se capturaron cinco cabecillas de la organización y se impidió el arribo al país de 50.000 fusiles AK–47, mil ametralladoras M–60, fusiles R–15 y Galil, lanzagranadas MGL, lanzacohetes RPG, armas antitanques y antiaéreas y abundante munición.

    Ese material bélico, de alto poder destructivo, hubiera cegado muchas vidas e incrementado el círculo vicioso de nuestros conflictos. Con su llegada seguramente se habría aumentado el poder de los que a cada pregunta inteligente responden sacando una granada del bolsillo. Gracias al DAS esas vidas se han salvado y esa débil fortaleza de los violentos no logró dispararse. Su acción oportuna contuvo a la muerte y a sus pregoneros.

    Como también lo ha hecho al atacar el oscuro negocio del narcotráfico. Precisamente antes de ayer vimos que el DAS decomisó 1 tonelada de coca que, envuelta en caucho de neumáticos, sería transportada por vía marítima desde Santa Martha hacia los Estados Unidos. Las mafias, cuyos envíos ya habían recibido un certero golpe a principios de mayo con la incautación de 5.200 kilos de cocaína en Sucre, aún deben estar lamentando su estruendoso fracaso. Estos logros, junto a los tres laboratorios destruidos, oscurecen el panorama de estas nefastas organizaciones.

    Asimismo, a mediados del presente año, la Unidad Especial de Inteligencia del DAS desmanteló una banda de narcotraficantes, con sede en Manizales, que desde Barranquilla y Buenaventura despachaban droga hacia Miami y Nueva York. Los 24 capturados se suman así a los ya detenidos por participar en la distribución de insumos para procesar sustancias ilegales. Todos ellos, hoy día, deben estar pensando que el crimen no paga sino endeuda la vida, que el crimen sólo genera millones…de arrepentimiento.

    Por otra parte, para seguir con este sucinto panorama de las acciones del DAS, a nivel de la protección del medio ambiente se incautaron  piezas de madera, entre árboles y bloques, que pretendían comercializarse ilegalmente, se recuperaron  animales de diferentes especies -entre las cuales se encuentran algunas en vía de extinción- y se capturaron grupos de personas dedicadas al contrabando de nuestra fauna silvestre.  Saquear nuestros ecosistemas es arrancarle al país su riqueza, pero, más allá de ello, es arrancarle también algo tan intangible pero a la vez tan valioso como lo es su belleza.

    Estimados amigos:

    Como lo deja ver este recuento, inexacto e incompleto como todos los recuentos, el DAS se ha dedicado a atacar a los agentes de la destrucción de la ética pública y de la estabilidad social. Muchas más acciones podría mencionar: su desmantelamiento de fábricas de medicamentos de consumo masivo elaborados con productos no aptos para los humanos, sus investigaciones de masacres a través de la Unidad de Derechos Humanos, sus recuperaciones de ganado y vehículos robados, sus ubicaciones de desaparecidos, su desactivación de peligrosos explosivos dispuestos para atentar contra la ciudadanía, sus descubrimientos de documentos públicos falsos, su obtención de pruebas para procesos penales por homicidio y violación, sus capturas de extorsionistas y despiadados atracadores. Son miles las formas del mal y, como un monstruoso pulpo, hace falta tener cientos de brazos para contenerlo.

    En la misma línea, el centro de la acción del DAS, es decir, la producción de inteligencia de Estado, mediante la cual los gobernantes contamos con información relevante en el campo de la seguridad nacional y gracias a la cual se han evitado ataques a las poblaciones y otros planes desestabilizadores, se constituye en un elemento fundamental para garantizar la existencia de las instituciones democráticas. Su preservación y el cuidado de los ciudadanos que disfrutan de sus beneficios, no subsistirían sin que una entidad como el DAS vigilara a los agentes que la amenazan.

    Aunque cada vez lo hace en mayor medida, la ciudadanía no siempre reconoce las dificultades de este oficio. Los miembros del DAS, liderados por quien considero uno de los hombres más valiosos, íntegros y capaces de mi administración, el Coronel Germán Jaramillo,  arriesgan a diario su vida para que las vidas de los demás colombianos puedan transcurrir en calma.

    Enfrentarse contra el delito, en sus múltiples pero siempre perversas manifestaciones, es una tarea que exige valentía pero, sobre todo, amor por la patria. Muchos colombianos, de eso estoy seguro, condenan el mal que hace una minoría de sus compatriotas, pero no por ello estarían dispuestos a jugarse su integridad por Colombia. Sólo unos pocos lo hacen, sólo unos pocos bordean el abismo para que nadie caiga en él. Algunos de ellos, descontando a los miembros de las Fuerzas Armadas y de la Policía, son la totalidad de los agentes del DAS ¡Su trabajo, en el cual no han faltado los mártires, los caídos en acción, pero en el cual también figuran hombres tan notables por sus conductas sobre el terreno o por su colaboración institucional, como los hoy aquí condecorados, ayuda a que las fuerzas de la vida y el orden triunfen sobre las del odio y la muerte.

    Hace unos meses decía al respecto el pensador norteamericano Francis Fukuyama refiriéndose a Colombia: “El riesgo es que las sociedades libertarias pueden combinar lo mejor pero también lo peor. Tienen más innovación y emprendimiento empresarial. Pero también más crimen y desarreglo social. Si los colombianos no quieren seguir ningún tipo de reglas, van a tener que convivir con ambos. Y esto es un alto precio”.

    Yo creo que, a pesar de las dificultades y de los rebaños de ovejas negras, vamos a lograr que triunfe lo mejor de nosotros. Esa libertad esencial, esa creatividad y astucia con las que estamos dotados los colombianos, se enfilará hacia la mejor ruta. Con el trabajo del DAS, del Gobierno Nacional y de los colombianos de bien, los que queremos construir una gran nación, venceremos a los sembradores de la nada.

    Gracias a ustedes y que Dios nos acompañe


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia

    9 de noviembre del 2000

    Destacados

    publicaciones recientes

    Relacionados

    Deja un comentario

    Copyright2021 Biblioteca Presidencial Andrés Pastrana | All Rights Reserved