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  • LA PAZ ESTÁ Y EMPIEZA EN CADA UNO DE NOSOTROS, LA RESPUESTA ESTÁ EN NUESTRAS MANOS

    Mensaje de Navidad.

    Bogotá, 21 diciembre de 2000.

    Colombianos:

    El jueves 14 de diciembre tuve oportunidad de presentarles la caja de herramientas para la paz, como el instrumento que el Gobierno está desarrollando para realizar la inversión social con el dinero del Plan Colombia.

    Hoy quiero hablarles de esas herramientas que para la paz tenemos en nuestras manos todos los colombianos socios de esta Empresa Colombia y no solo quiero hablarles de ellas, sino invitarlos a utilizarlas a cada momento en su casa, en su trabajo, en su colegio, en la calle.

    Todos tenemos una voz, tenemos una actitud, tenemos una posición personal frente a las cosas. Todos debemos manifestamos, dejar a un lado la indiferencia, contagiamos de optimismo, de fe y de esperanza para que el país salga adelante.

    En esta gran Empresa Colombia todos contamos y lo que más nos puede ayudar, es un cambio de actitud, una mirada positiva, un compromiso de lucha por el país, un patriotismo renovado que nos lleve a dejar atrás la indiferencia y nos permita recoger una nueva cosecha generosa de la solidaridad que tanta falta nos hace.

    Y para conseguirlo debemos usar las herramientas. Conservemos la esperanza para seguir nuestra lucha de todos los días por un mejor futuro. La fe que nos permita creer muchas veces, aun sin comprender. El entusiasmo que hará que salgamos adelante y no nos detengamos en medio del camino.

    Con generosidad compartamos las cosas buenas que tenemos y sobre todo abramos nuestra mente para dejar que el perdón entre en nuestros corazones. Dejemos que el amor acompañe las tareas que emprendamos para que la pasión por lo que hacemos se traduzca en abundantes cosechas por recoger.

    Trabajemos con decisión y sin descanso, propongámonos nuevas metas todos los días y luchemos por conseguirlas. Cultivemos la paciencia que sin lugar a dudas tanto necesitamos para entender muchas de las cosas que pasan en nuestro país y que requieren de ella.

    De la mano de la bondad, podremos dar el paso del perdón necesario para conseguir la paz. Es un deber de todos comprometernos en sacar adelante al país.

    Mostrémonos más solidarios, es un primer paso y un principio fundamental para recuperar tantos valores que hemos ido perdiendo en el camino. Y sobre todo seamos más responsables para poder dejar- les a nuestros hijos una Colombia en paz y pleno desarrollo.

    Tenemos que aprender a sonreír, compartir, perdonar, agradecer, disfrutar, respetar, amar, confiar, dialogar, creer, soñar y a luchar más por todo, por lo que queremos, tenemos tanto que aprender y tanto por hacer.

    Colombianos:

    Es Navidad. La tradición habla de un tiempo de paz, de un tiempo para disfrutar en familia. Invito a todos los actores del conflicto armado a que reflexionen sobre la mejor salida para todos y con certeza estaremos de acuerdo en que la mejor salida es la paz.

    El año que termina sin lugar a dudas es un año difícil para todos, y les confieso que para nadie fue más duro que para mí. Nadie más que yo quisiera tener el país en paz, porque de la mano de la paz todo funcionaría mejor. De la mano de la paz hay nuevas inversiones, nuevos empleos y más oportunidades para Colombia.

    De la mano de la paz existen grandes sumas de dinero que hoy se destinan a la defensa del país y que podrían destinarse a la educación, a la salud, a más y mejores servicios para todos, y sobre todo a desarrollarnos como un país pujante que crece con justicia social en el siglo XXI.

    Si miramos lo positivo más que lo negativo, lo bueno más que lo malo y si usamos todo lo que tenemos a nuestro alcance para ser mejores seres humanos, podremos conseguirlo.

    Hay una frase que hoy quiero compartir con ustedes y que me ha acompañado en todas las decisiones de mi vida: “cuidado con lo que quieres, porque lo vas a conseguir”. Y tengo la certeza de que entre todos vamos a conseguir ese nuevo país con el que todos ustedes y yo nos soñamos.

    La paz está y empieza en cada uno de nosotros. La respuesta está en nuestras manos.

    En nombre de Nohra, Santiago, Laura, Valentina y en el mío propio, les deseo a todos los colombianos una Feliz Navidad.

    Que Dios los bendiga y que Dios me bendiga.


    Lugar y fecha

    Bogotá, Colombia
    21 de diciembre del 2000

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