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  • LA UNIÓN DE ESFUERZOS Y EXPERIENCIAS ENGRANDECE LOS PROYECTOS ENTRE BOLIVIA Y COLOMBIA

    REUNIÓN OFRECIDA POR EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DE BOLIVIA, JORGE QUIROGA RAMÍREZ

    ¡Qué gran honor y qué gran placer, Señor Presidente y querido amigo Jorge Quiroga y Señora Virginia Gillum, Primera Dama de Bolivia, estar hoy con ustedes y con los hermanos bolivianos en esta cena de amistad y afecto!

    ¡Cuánto tiempo llevamos nuestros dos países compartiendo glorias y dificultades, con una hermandad solidaria! Bolívar y Sucre, los dos próceres que forjaron su gloria unificada en Bolivia, y que son tan queridos para nosotros, así como el gran colombiano José María Córdova que se cubrió de gloria en Ayacucho, se abrazan en la memoria de este “País del Altiplano”.

    Juntos constituimos, hace ya más de tres décadas, el llamado Acuerdo de Cartagena que hoy nos reúne y estimula nuestras relaciones en la renovada Comunidad Andina. Juntos hemos sufrido también las consecuencias nefastas del problema mundial de las drogas y lo hemos combatido con una firmeza y decisión que no dejan lugar a dudas sobre nuestro compromiso con la humanidad. Juntos estamos hoy, como ha sido tradición, para enfrentar con solidaridad y hermandad los retos del futuro.

    Apreciado Señor Presidente Quiroga:

    En esta noche de encuentro quiero rendir también un homenaje a su ilustre antecesor, el expresidente Hugo Bánzer, quien fue un interlocutor respetuoso y cordial de mi país durante sus años de mandato, quien lideró con sabiduría el “Plan Dignidad” que ha abierto tantas posibilidades a los campesinos bolivianos, y por cuya total recuperación pedimos hoy todos sus amigos.

    Si hoy estoy aquí, entre los bolivianos, es correspondiendo a una amable invitación que me hiciera el expresidente Bánzer, siempre preocupado por reafirmar nuestra integración. A él, en la distancia, dirigimos ahora nuestros pensamientos de amistad y, en medio de la difícil circunstancia, que esperamos supere pronto, sólo puedo celebrar que su sucesor sea alguien quien, como usted, Señor Presidente Quiroga, está más que capacitado para dirigir los destinos de este país, en un periodo de transición.

    Yo sé, porque he tenido la fortuna de conocerlo desde hace varios años y porque hemos compartido y trabajado juntos en pro de la realización de los más altos ideales políticos en Latinoamérica, que Bolivia no podía estar en mejores manos. A su juventud se une una preparación impecable y un compromiso con los suyos, virtudes todas que aseguran a los bolivianos un gobierno progresista, pulcro y garante de un proceso electoral que haga honor a la democracia que han conquistado.

    Me siento muy honrado, Señor Presidente, de ser el primer Jefe de Estado en ser recibido en visita oficial por su Gobierno, y he querido venir en este momento para mostrar el respaldo de Colombia ante la fortaleza democrática del pueblo boliviano y, por supuesto, para reafirmar unos lazos de amistad y cooperación que son cada día más fuertes.

    Hoy he recibido el homenaje del pueblo boliviano en la forma simbólica de la Orden Nacional del Cóndor de los Andes, y la llevaré en mi corazón como el más grande testimonio de afecto de una nación y de un Presidente que tienen en mí y en el pueblo colombiano un sentimiento recíproco y sincero.

    Muchas gracias, Señor Presidente, por este inmenso honor, y reciba también de parte de la nación del café y de las flores, de la mágica tierra que creó la leyenda de Macondo, de la Colombia viva que hoy represento ante ustedes, el Gran Collar de la Orden de Boyacá, que recuerda la batalla crucial de la historia de Colombia, donde Simón Bolívar, nuestro común Libertador, comenzó la epopeya de la libertad de América. Fue justamente nuestro padre Bolívar quien primero recibió esta Orden de Boyacá, destinada a los héroes del 7 de agosto de 1819, y hoy tengo la fortuna de imponerla a un hijo predilecto de esta nación que honra su memoria y que fue, sin duda alguna, la consentida de su corazón.

    Con el Cóndor de Bolivia, que es también el cóndor de Colombia que preside nuestro escudo y que representa nuestra vocación andina, y con la Orden de Boyacá, que hoy hemos intercambiado, simbolizamos el camino de unidad que estamos recorriendo y que queremos recorrer siempre, un camino que se traduce en unas excelentes relaciones en todo sentido, que están vigentes ahora más que nunca.

    En desarrollo de estas positivas relaciones, en marzo de este año se reunieron en Bogotá los Ministros de Relaciones Exteriores de Bolivia y de Colombia, y se celebró también la Tercera Reunión de la Comisión Binacional, avanzando en los temas de la agenda común y concertando acciones futuras, varias de las cuales se han concretado en esta visita, como es el caso de los Convenios de Reconocimiento y Validez de Títulos, de Recuperación de Bienes Culturales y de Cooperación Turística que hoy se firmaron.

    También en marzo, en la citada reunión de Bogotá, se suscribió un Convenio para el Control de Tráfico de Drogas Ilícitas y Delitos Conexos, Prevención del Consumo, Rehabilitación y Desarrollo Alternativo.

    Precisamente, Señor Presidente, el desarrollo alternativo ha sido un tema de especial importancia entre nuestros países, en cuya implementación estamos empeñados ambos gobiernos: el boliviano a través del “Plan Dignidad” y el colombiano a través del “Plan Colombia” y el Programa “Colombia Siembra Paz”.

    La experiencia boliviana en este campo ha sido amplia y exitosa, posibilitando nuevas alternativas para que los campesinos productores de coca erradiquen manualmente y siembren otros cultivos productivos, y Colombia ha estado y seguirá atenta a aprender de la misma. Asimismo, queremos compartir también con Bolivia lo que estamos haciendo en ese campo en zonas tan delicadas como el Putumayo, donde cientos de familias de campesinos e indígenas están firmando Pactos Sociales de Erradicación de Cultivos con el Gobierno.

    ¡La unión de nuestros esfuerzos y experiencias engrandecerán nuestros proyectos a favor de quienes sufren los estragos de la economía de la droga!

    Señor Presidente:

    Usted y yo, como líderes de dos países unidos por la historia y los intereses comunes; que reúnen dentro de sus límites una población cercana a las 50 millones de personas, tenemos un compromiso inaplazable con la integración andina, una integración que hoy lidera Bolivia, como Presidente de la Comunidad, y que debe seguir su curso dinámico para bien de nuestros pueblos.

    Han sido más de tres décadas de construcción de un esfuerzo común que no podemos echar por la borda. Por el contrario, tenemos que intensificar los logros alcanzados en la última década del Siglo XX, cuando le dimos un segundo aire a la Comunidad y diseñamos en Trujillo un completo “Sistema Andino de Integración”.

    Nuestro comercio bilateral –hay que decirlo- está en mora de un mayor aprovechamiento, pues el año pasado fue de apenas 83 millones de dólares, cuando en 1998 había superado los 126 millones. Debe ser labor de nuestros gobiernos y también de nuestros empresarios identificar y promover oportunidades de complementación, de inversiones recíprocas y ventajas comparativas que se puedan aprovechar en uno u otro país para incentivar cada día más nuestro intercambio.

    Sin embargo, el comercio intrarregional, en su conjunto, marcha promisoriamente, habiendo crecido el año pasado en un 31%. Colombia ha promovido, Señor Presidente, una política comercial andina que concentre los esfuerzos en temas prioritarios que nos lleven a cumplir y culminar los procesos pendientes por consolidar, tanto la Zona de Libre Comercio como la Unión Aduanera, que, en teoría, deberían estar ya funcionando plenamente. Estas tareas inmediatas son: la aplicación plena del arancel externo común, la política agrícola, la liberación de servicios, el régimen de compras estatales y la política de relacionamiento externo conjunto.

    Igualmente indispensable es que trabajemos para lograr una estructura arancelaria común que fortalezca la integración de las economías andinas, de forma que mejoremos la competitividad de todo el aparato productivo de la subregión y, de esta forma, nuestra participación en los mercados internacionales y nuestra capacidad de negociación en el futuro Acuerdo de Libre Comercio de las Américas –ALCA-.

    También será bajo la Presidencia boliviana cuando negociaremos asuntos tan trascendentales para nuestros países como la prórroga y ampliación del ATPA por parte de los Estados Unidos y la prórroga del SPG Andino que nos otorga la Unión Europea. Colombia ofrece toda su cooperación en la coordinación e impulso de los esfuerzos comunes que, bajo la orientación de Bolivia, desemboquen en estos propósitos que beneficiarán a nuestras economías y nuestros pueblos.

    Es bueno poder decir que en la reciente Cumbre de Carabobo, Bolivia, Colombia y los otros tres países andinos avanzamos en temas concretos como el Reconocimiento de Documentos Nacionales de Identificación y la Creación del Pasaporte Andino, que reforzarán nuestra identidad común y los vínculos personales entre nuestros pueblos. La integración comienza por la gente y estas medidas de apertura y unidad nos harán a todos más conscientes de su realidad entre nuestros países.

    Asimismo, es destacable la aprobación del Plan de Cooperación Andina para la Lucha contra las Drogas y Delitos Conexos. Nos corresponde ahora adelantar las tareas para su implementación, comenzando por la instalación del Comité Ejecutivo Andino previsto en el Plan, además de disponer lo necesario para la inmediata ejecución del Programa de Acción y el establecimiento de los respectivos Planes Operativos.

    Valga resaltar que, en el tema de las drogas, Bolivia y Colombia han actuado juntas en el marco de la CICAD, a nivel hemisférico, y en la Comisión de Estupefacientes de las Naciones Unidas, a nivel mundial. Y lo seguiremos haciendo, porque tenemos una identidad de propósitos e intereses.

    Apreciado Presidente Quiroga:

    Hoy quiero aprovechar para agradecer, muy especialmente, las manifestaciones del Gobierno y el pueblo boliviano de decidido respaldo al Proceso de Paz que vengo liderando en mi país, así como a los planes de desarrollo social y económico y de fortalecimiento institucional que promueve mi Gobierno, los cuales son también parte fundamental de dicho Proceso.

    Este apoyo, al que se unieron en la Cumbre de las Américas de Quebec la totalidad de los mandatarios de los Estados de América, es una inyección de aliento a Colombia, que lucha denodadamente por derrotar la violencia, el narcotráfico y la pobreza para instalarse al fin en un horizonte de desarrollo, seguridad y paz.

    El Plan Colombia, que usted, Presidente Quiroga, con tanta generosidad, tanta claridad y tanta firmeza ha respaldado, en un gesto que agradecemos en todo su valor, ha sido al fin comprendido en su verdadera esencia, como una estrategia integral para fortalecer las instituciones democráticas, procurar la paz, reactivar la economía, apoyar a la población que está siendo víctima de la violencia y el problema mundial de las drogas ilícitas, y luchar contra este último flagelo.

    La aplicación integral del Plan Colombia es la revalidación del postulado de que una mayor presencia estatal, acompañada de seguridad y programas de inversión social, sólo puede ser benéfica y provechosa para nuestros vecinos y amigos, que, como Bolivia, no quieren ver una Colombia desangrada por la intolerancia y por el cáncer del narcotráfico.

    Apreciado Señor Presidente Quiroga y amigos bolivianos:

    En Bolivia, en las tierras encumbradas de La Paz y de El Alto y en las llanuras selváticas de Santa Cruz de la Sierra y de Concepción, nos hemos sentido como en casa y, con ese mismo afecto familiar, quiero agradecer la cálida bienvenida y hospitalidad que nos han dispensado. De verdad les digo, amigos bolivianos, que la recepción y el cariño que he encontrado en su país los llevaré para siempre en lo más hondo del corazón.

    No se equivocaba el Libertador Simón Bolívar cuando dijo: “¿Qué quiere decir Bolivia? Un amor desenfrenado de libertad que, al recibirla vuestro arrobo, no vio nada que fuera igual a su valor”.

    ¡Eso es Bolivia y mucho más! Es vida y sonrisas por donde se mire; es naturaleza virgen, lagos legendarios como el Titicaca e imponentes cumbres nevadas como el Illimani; es la mezcla respetuosa del ancestro indígena con el legado español; es música popular que incita al baile, pero también obras barrocas y arte religioso; es, sobre todo, el encanto cordial de sus habitantes, y, para los colombianos, es un segundo hogar, un hogar de cariño que nos acoge como propios.

    Brindo, entonces, por esta tierra con corazón de oro, señor Presidente Quiroga, y por que tenga éxito su importante gestión al frente del Gobierno de su país; brindo por la Primera Dama, Doña Virginia Gillum de Quiroga –nuestra querida “Ginger”-, por sus queridas hijas, por mis buenos amigos bolivianos, y por el feliz destino de una nación que hoy confirma su fe en la democracia y en un futuro que habrá de ser a la medida de sus sueños.

    ¡Que Dios los bendiga!

    Muchas gracias


    Lugar y fecha

    La Paz, Bolivia
    20 de agosto del 2001

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