Consejo de las Américas

Ante todo quiero agradecer la oportunidad de dirigirme hoya ustedes, representantes de empresas estadounidenses con inversiones de gran significado en Colombia. Esta es una valiosa ocasión para intercambiar impresiones sobre el futuro económico de Colombia.

Es un gusto estar acompañado por personas con las que nos identifican criterios comunes sobre la globalización de la economía, el desarrollo sostenible y el poder de la competitividad y la tecnología como herramientas para el desarrollo económico y social de nuestros pueblos, propósito en el que el papel de los empresarios es fundamental.

Muchas de las empresas que hoy nos acompañen tienen operaciones en Colombia. Ustedes, como empresarios, han creído en nuestra economía, en el mercado colombiano, en la estabilidad política del país y, sobre todo, en nuestro recurso humano desde el punto de vista de su calidad y su capacitación. y yo también creo en ello, como creo que Colombia tiene una de las mayores potencialidades de convertirse en uno de los grandes generadores de industria, de negocios y de bienestar para los ciudadanos de América Latina.

Ustedes -más que nadie- tienen claro que la capacidad de trabajo que distingue a los colombianos internacionalmente no ha sido ganada en forma gratuita.

Por ello entiendo que hay gran curiosidad en saber cuál es el camino que vamos a seguir de aquí en adelante, cuáles las medidas a adoptarse, y cómo percibe mi Gobierno el corto, mediano y lago plazo de Colombia desde diversos ángulos de la realidad nacional. Trataré de decirles en forma breve pero completa cómo vemos nuestro futuro con el objeto de sentar las bases para el diálogo directo en esta reunión.

Una primera fuente de inquietudes proviene de las medidas económicas que ha adoptado mi Gobierno. Como lo saben, a nuestra llegada encontramos una economía con dificultades, reflejadas -entre otros síntomas- en un déficit fiscal de casi el 5% del Producto Interno Bruto.

Con el fin de reducir este déficit adoptamos una serie de medidas que incluyen recortes a la burocracia, recortes en el presupuesto de inversión del Gobierno y una reforma tributaria que busca hacer más eficiente el recaudo fiscal. Adicionalmente, hace unas semanas presentamos al Congreso de la República los Proyectos de Ley mediante los cuales esperamos poner en orden las finanzas del Estado.

1.- Las relaciones políticas con Estados Unidos

Para nadie es un secreto que los últimos años han marcado una etapa difícil en las relaciones entre Colombia y Estados Unidos. Así mismo, que este país es el aliado comercial más importante de Colombia, y el actor y socio más significativo en la lucha contra el problema de las drogas ilícitas, tal vez el asunto más difícil de enfrentar para Colombia en el plano internacional.

Mi Gobierno, iniciado el pasado 7 de agosto, tiene en el catálogo de sus prioridades la recuperación de las relaciones internacionales de Colombia, para que mi país vuelva a ejercer un liderazgo en la comunidad mundial. Para el logro de estos objetivos resulta fundamental la normalización de las relaciones de amistad y cooperación con nuestro mayor socio comercial. La visita de Estado que realizaré el próximo 28 de octubre al Presidente Clinton será la ocasión propicia para lograr tal propósito.

Sería ingenuo decir que esto se va a lograr en un par de días. La reconstrucción de la confianza recíproca requiere de esfuerzos compartidos. Desde mi elección el pasado 21 de junio, hemos venido dando pasos fundamentales, incluida la reunión que sostuve con el Presidente Bill Clinton el pasado 3 de agosto.

En esta reunión estuvimos plenamente de acuerdo en que las relaciones entre los dos países recibirán un nuevo impulso y quedó claro que seguiremos teniendo el respaldo del Gobierno de Washington para la solución de los problemas que aquejan a Colombia.

El problema de las drogas ilícitas, por su magnitud y gravedad, seguirá haciendo parte de la agenda bilateral, pero no será el único eje de las relaciones entre nuestros países. Tenemos que incrementar el intercambio comercial, las inversiones y los intercambios de carácter educativo y cultural. Para ello ya estamos discutiendo algunas iniciativas de fondo con el Gobierno de Washington.

La tarea para diversificar la agenda bilateral la coordinará nuestro nuevo Embajador, Luis Alberto Moreno, a quien muchos de ustedes conocen. El Embajador Moreno y su equipo jugarán un papel determinante en el desarrollo de nuestras relaciones con los Estados Unidos que, como ya indiqué, han iniciado una nueva era.

2.- La estrategia para el desarrollo del comercio y las inversiones

La estrategia que nos proponemos desarrollar para incrementar nuestras exportaciones otorgará especial atención al intercambio con los Estados Unidos. Los dos gobiernos debemos actuar bajo la convicción de que dinamizar y aumentar las corrientes comerciales, dentro de un marco de equilibrio, reportará innegables ventajas recíprocas para nuestros países.  No podemos desaprovechar la oportunidad que hoy se nos presenta para impulsar este proceso.

Aunque no quiero aburrirlos con la enunciación de cifras, considero necesario e ilustrativo tenerlas en cuenta para ver cómo, a pesar de los problemas del pasado reciente, la dinámica ha disminuido pero no se ha perdido.

En efecto, las exportaciones de Colombia pasaron de US$ 3.599 millones en 1995 a US$ 4.215 millones en 1996 con un incremento de US$ 616 millones, es decir el17.1 %. En 1997 dichas exportaciones se ubicaron en US$4.364 millones, con un incremento de US$ 149 millones, equivalente al 3,5 %.

Por su parte, las importaciones procedentes de Estados Unidos pasaron de US$ 5.417 millones de 1995 a US$ 5.596 millones en 1996 con un incremento de US$179 millones, es decir el 3.3 %. En 1997 nuestras compras de ese mercado alcanzaron la cifra de US$ 6.380 millones, es decir con un incremento de US$ 784 millones, es decir el 14 % con respecto al año anterior.

Con el fin de mejorar esta situación, de acuerdo con mis precisas instrucciones la Ministra de Comercio Exterior iniciará las acciones necesarias para duplicar, antes del fin de mi Gobierno, las exportaciones de nuestro país al mundo. Nos hemos trazado varias tareas claras, algunas de las cuales venían siendo discutidas con Estados Unidos desde hace algún tiempo, pero no habían sido desarrolladas con la dinámica necesaria. Entre ellas, la adecuada protección a la inversión extranjera en nuestro país.

La regulación actual de la inversión extranjera en Colombia se encuentra dentro de parámetros internacionales, salvo el artículo 58 de la Constitución Nacional sobre expropiación, al cual me referiré más adelante. Colombia fomenta la inversión extranjera dentro de los principios del trato nacional, universalidad y automaticidad. Colombia es parte del Multilateral Investmen Guarantee Agency -MIGA-, y suscribió el Convenio del Centro Internacional para el Arreglo de Disputas en Materia de Inversión -CIADI-En este  arco, uno de los primeros pasos será la firma de un Tratado Bilateral de Inversión -BIT- entre los dos países, que removerá las barreras existentes y promoverá nuevas inversiones estadounidenses en Colombia. La  suscripción de este instrumento internacional permitirá recuperar la dinámica perdida en los últimos años.

En este sentido, celebramos que en la VII Reunión de la Comisión Bilateral de Comercio e Inversión, Estados Unidos haya presentado nuevamente un proyecto de BIT que ya es objeto de análisis por parte de mi  gobierno. Desde el mes de agosto se llevan a cabo reuniones entre el Banco de la República y el Departamento del Tesoro tendientes a discutir con ánimo constructivo aspectos técnicos de este proyecto.

Sin embargo el mayor obstáculo en la negociación y suscripción del Tratado Bilateral de Inversiones radica en la expropiación por vía administrativa y expropiación por vía administrativa y expropiación sin indemnización consagrada por el artículo 58 de la Constitución Nacional. Mi Gobierno entiende que esta figura no está acorde con las condiciones que los inversionistas buscan en los mercados y que, por el contrario, es más la inquietud que genera. Por ello estamos dispuestos a concentrar nuestros esfuerzos en promover la reforma constitucional correspondiente ante el Congreso de la República para que sea aprobada en el menor plazo. El proyecto respectivo ya fue presentado a su consideración.

Esperamos que este mecanismo, junto con la eventual implementación de un sistema de créditos fiscales similar al que fue utilizado con Puerto Rico y algunos países del Caribe en el pasado, será de gran beneficio para todas las empresas de Estados Unidos que inviertan en Colombia y para atraer nuevas  inversiones que contribuyan al desarrollo del país. Así se lo vamos a solicitar al Gobierno del Presidente Clinton.

Sabemos que un sistema adecuado de protección de la propiedad intelectual constituye elemento fundamental para la ampliación de nuestras relaciones económicas y comerciales. Sabemos también que este ha sido un tema depreocupación para los inversionistas. Colombia ha venido progresando de manera muy efectiva en la materia con el fin de adecuar su legislación interna a los parámetros internacionales de protección de la propiedad intelectual. Nuestro compromiso ahora consiste en lograr que para el año 2000 entre en vigor el Acuerdo TRIP (Trade Related Intelectual Property Rights) suscrito en el seno de la OMe. Así mismo, dentro de la Comunidad Andina, desarrollaremos una activa labor para modificar las normas subregionales y adecuarlas al TRIP antes del año 2000. Estas acciones muestran nuestra decidida voluntad de facilitar la ampliación y profundización de nuestro intercambio comercial.

En este contexto se enmarca también nuestra propuesta de perfeccionar el sistema de preferencias ATPAcon el objeto de ampliar su cobertura y prolongar su plazo. Ello nos permitirá incorporar al esquema productos colombianos competitivos en el mercado norteamericano y prolongar la vigencia de las preferencias. Consideramos que el mejor criterio en este sentido consistiría en prorrogar el ATPA hasta que entre el vigor al ALCA esperamos poder avanzar próximamente en esta dirección.

He señalado al comienzo de estas palabras nuestro compromiso con los procesos de integración, vistos como instrumentos para mejorar nuestra competitividad y acelerar nuestra inserción en la economía global. El proyecto del Area de Libre Comercio de las Américas representa, en este sentido, la posibilidad más prometedora que tienen los países del Hemisferio para consolidar sus expectativas de crecimiento y mayor participación en los beneficios de la economía global. Quiero reiterar aquí el apoyo decidido y la prioridad que mi Gobierno dará a estas negociaciones.

DROGAS ILÍCITAS, CONTRABANDO y LAVADO DE DINERO

De otra parte, mi Gobierno combatirá frontalmente el problema de las drogas ilícitas por vías convencionales, como la fumigación y la interdicción a la salida de drogas ilícitas procesadas del país, pero hará énfasis en otros eslabones de la cadena como el lavado de dinero y uno de sus instrumentos principales, el contrabando. Igualmente, con el desarrollo alternativo de cultivos en las zonas de violencia.

Estamos comprometidos ampliamente con un control estricto al contrabando que incluirá normas de penalización muy drásticas. Algunas de estas normas fueron incluidas en el paquete de proyectos presentado al Congreso hace unas semanas.

El contrabando ha sido uno de los vehículos principales del narcotráfico para el lavado de su dinero. Ello hace que en Colombia este delito vaya mucho más allá de ser simplemente un problema de evasión de impuestos y aranceles, para convertir en cómplices de los narcotraficantes a quienes toman parte en él. Por eso, a la par que ejerceremos tantos controles internos como sean necesarios desde el punto de vista legal y administrativo, avanzaremos en convenir mecanismos de cooperación bilateral que permitan a los países de origen de los productos ingresados de contrabando prestar una cooperación efectiva.

En este sentido, en Colombia tanto la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales como la Superintendencia Bancaria, la Fiscalía y el Ministerio de Comercio Exterior entre otros, además de la Policía Antinarcóticos, han venido analizando las acciones de cooperación bilateral con Estados Unidos, especialmente con el Fincen (Financial Crimes Enforcement Network) y con la aduana del estado de Florida.

Pero para combatir este delito con éxito requerimos la colaboración de otros países, como Aruba y Panamá, que se han convertido en el trampolín del contrabando hacia Colombia, así como de los mismos empresarios cuyos productos son utilizados para el lavado, con el fin de identificar a los contrabandistas y lavado res de dinero y poder ejercer las acciones legales pertinentes sobre ellos.

Con frecuencia ustedes, los empresarios, son los principales afectados por el contrabando hacia Colombia de sus propios productos, ya que los bienes de contrabando constituyen una competencia desleal con los mismos productos importados legalmente al país. Por eso las compañías que fabrican los productos que más se contrabandean no podrán seguir negando indefinidamente su colaboración a las autoridades, sin que se les tache de cómplices en el lavado de dinero. A este campo vamos a dedicar nuestros mayores esfuerzos, pues lo consideramos prioritario en la lucha contra el narcotráfico.

SEGURIDAD Y PAZ

Mi Gobierno tiene claro que para lograr el verdadero desarrollo de todas estas iniciativas, será necesario consolidar un clima de paz y seguridad que garantice a los inversionistas el normal desarrollo de sus actividades empresariales.

La paz que todo el país está reclamando se encuentra en la primera línea de mi agenda de Gobierno. Para lograrla hemos iniciado ya contactos con los grupos alzados en armas que nos permitirán iniciar un diálogo en las próximas semanas. Esperamos que este proceso concluya con la pacificación del país antes del fin de mi Gobierno.

Para poder llevar a feliz término este proceso es necesario desarrollar ciertas iniciativas de contenido económico y social que exigen la colaboración de algunos países amigos y de organismos multilaterales, así como del sector privado en Colombia. Nadie que se encuentre en Colombia podrá ser ajeno a un proceso que redundará en beneficio de todos. Para todos será mejor haber contribuido al proceso de paz, de seguir enfrentando la violencia.

Como también deberán prestar su colaboración en la lucha contra la corrupción que estamos librando. Para nadie es un secreto que el acto de corrupción requiere dos sujetos: el que corrompe y el que es corrompido. El
papel del sector privado en Colombia también va a ser decisivo en esta lucha, que exige la creación de una verdadera cultura anticorrupción entre los particulares. Quiero dar a ustedes la tranquilidad de que mi Gobierno aplicará con el mayor rigor las normas anticorrupción.

Como ven, la agenda de trabajo es amplia, pero los beneficios que podemos obtener, ustedes como empresarios y Colombia Nación pujante, son más que evidentes si esta agenda se cumple y si la fe que sus empresas han tenido en Colombia se mantiene.

Sabemos que existen circunstancias difíciles en diferentes campos. Pero también estamos seguros que el país va bien encaminado y, aunque posiblemente tengamos unos meses duros en el futuro inmediato, la adopción oportuna de las medidas adecuadas nos permite mirar con optimismo y confianza el futuro de Colombia.


Lugar y fecha

Nueva York, Estados Unidos
22 de septiembre de 1998
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